De joven se arrepintió de estudiar Comunicación Social, pero la vocación por el manejo de su propia imagen y las comunicaciones estratégicas permanece intacta y lo ha llevado a convertirse en el personaje más significativo de los últimos meses y, a la vez, en uno de los protagonistas de la vida nacional más querido por los colombianos.
Se trata del general Óscar Naranjo, director de la Policía Nacional, que mantiene una favorabilidad entre la opinión pública que envidiarían todos los candidatos presidenciales y gobernantes locales que aparecen por debajo suyo, según la última encuesta de Invamer-Gallup. Mientras el presidente Uribe alcanza el 64 por ciento de imagen favorable, el General tiene un cómodo 61 por ciento. ¿A qué se debe su inmensa popularidad?
Su ascenso ha sido rápido. Habrá que recordar que cuando estalló el escándalo de las interceptaciones irregulares de la Policía en mayo de 2008, salió invicto y aun más: con la destitución de 11 generales que le antecedían en la línea de mando, se hizo a la Dirección General y logró que el episodio terminara beneficiándolo. Desde esa época, se convirtió en hombre de confianza del entonces ministro de Defensa Juan Manuel Santos y se dice que las relaciones entre los dos fluían mejor que con el comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León. De ahí que, según el encuestador Jorge Londoño, la gente lo asocie directamente con el éxito de la 'Operación Fénix' en la que murió 'Raúl Reyes', pese a que los verdaderos protagonistas fueron el Ejército y la Fuerza Aérea.
Naranjo se ha metido, con aprobación plena de sus superiores, en operaciones que antes le correspondían sólo al Ejército: ha capturado y dado de baja a cabecillas de las Farc y ha aumentado la eficiencia de sus hombres en las incautaciones de cocaína. Antes de asumir la Dirección de la Policía, la Armada decomisaba el mayor número de toneladas en altamar. Naranjo reversó esa dinámica y hoy el 70 por ciento del tráfico de droga se incauta en tierra. Con estos logros se ha ganado el aprecio de las fuerzas de cooperación internacional, y aunque su cercanía con la DEA es vieja, han crecido los afectos de Estados Unidos por Naranjo.
En tiempos recientes ha aumentado su poder y capacidad de acción. Cuando concluya la liquidación del DAS, será la Policía la que asuma las labores de inteligencia e interceptaciones, asunto que ha despertado entendibles celos de militares activos o en retiro. El general (r) Álvaro Valencia Tovar, por ejemplo, ha protestado en sus artículos por esta situación que va en desmedro del Ejercito. El Presidente le entregó a la Policía el manejo de la lucha anticorrupción, mediante un sistema de recompensas y un bloque especial de investigación. El General aparece como el responsable del asunto en momentos en que el 51 por ciento de los colombianos desaprueba el manejo que el Gobierno le da a la corrupción, y el 61 por ciento considera que están empeorando las irregularidades en el sector público.
Aunque Naranjo ha dicho que es un policía y que siempre lo será, no le han faltado coqueteos políticos para que piense, incluso, en convertirse en fórmula vicepresidencial. No sería el primer policía en dejarse tentar por la política, pero si termina en ella tendría un gran potencial electoral. Por lo pronto, es el hombre del momento, el segundo más querido después de Uribe, y el funcionario con más responsabilidades. Habrá que ver si sale victorioso de tantas y tan complejas misiones que debe enfrentar.
Por José Manuel Acevedo,
analista.