Rumbeaderos de Bogotá funcionan después de las 3 de la mañana con complicidad de la Policía

El sábado 10 de octubre en la madrugada, en la Forty Nine, una whiskería en la carrera 13 con calle 49, sellada por las autoridades, hubo rumba como de costumbre. Para no romper los sellos y conservar las apariencias, los dueños habilitaron una entrada clandestina por un establecimiento vecino y cerraron después de las 5:00 a.m.

Como la Forty Nine, muchos rumbeaderos bogotanos violan el horario de cierre -3:00 a.m.- y lo más grave es que muchas veces lo hacen bajo la mirada cómplice de la Policía. Acompañados por el concejal Felipe Ríos, periodistas de CAMBIO visitaron varios establecimientos durante los últimos cuatro fines de semana entre las 3:00 a.m. y las 7:00 a.m., con una cámara oculta que registró irregularidades en más de 15 lugares en Kennedy, Teusaquillo y Chapinero vea el video.

Uno de los lugares más concurridos después de la hora de cierre, es la Avenida 1º de Mayo entre carreras 68 y 71D. En ese sector funciona, por ejemplo, Angelos, un negocio cuyos dueños aseguran que es un club privado, y con ese argumento se dan el lujo de vender trago y operar más allá de la hora legal. Afilian en forma inmediata a los clientes que llegan y lo hacen sin problemas y ante los ojos de patrulleros de la Policía. Así lo hicieron los reporteros de esta revista (ver facsímile).

En Galerías la historia se repite en Cantaclaro, por mencionar solo un lugar, en la 53 con 27A. Después de las 3:00 a.m., una puerta metálica da paso a los rumberos. El sábado 31 de octubre, cuando despuntaban los primeros rayos de sol, la patrulla No. 17-0808 empezó a rondar el lugar y a pesar de que decenas de personas entraban y salían del negocio, nada hicieron. "Acá no jode la Policía -le dijo a CAMBIO el portero-. La cosa está arreglada y por eso la rumba se acaba cuando los clientes quieren".

En la Avenida Caracas entre las calles 40 y 42, dos establecimientos funcionan los fines de semana después de las 3:00 a.m.: Mangos y La  Fortaleza. Los dos negocios violan los horarios, pero los policías de la patrulla No. 17-0863 se hicieron 'los de la vista gorda' el domingo 8 de noviembre. Estuvieron parqueados cerca de 10 minutos frente a La Fortaleza y luego de hablar con uno de los porteros dejaron el lugar. 

En el norte, en la carrera 15 entre calles 90 y 100 también funcionan rumbeaderos más allá de la hora permitida. Por ejemplo, sobre la calle 90 con 15 un hombre mayor conocido como 'Zapata', reparte volantes de un lugar llamado El Cedro, en la calle 82 con 15. "Allá la rumba no termina", dice. 

"Me preocupa que la Policía sea tan permisiva frente a estos casos -dice el concejal de Cambio Radical Felipe Ríos-. Si las autoridades no toman las medidas pertinentes, es imposible ponerle punto final a esos focos de rumba ilegal que fomentan el consumo de droga y son propicios para las riñas callejeras".

Consultado sobre el tema y en particular sobre la conducta de los patrulleros, el comandante de la Policía Metropolitana, coronel César Augusto Pinzón, le dijo a CAMBIO que va a revisar minuciosamente esta denuncia y que de acuerdo con sus conclusiones tomará las medidas y los correctivos pertinentes. Amanecerá y veremos.

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