¿Le funcionó al Ministro de Agricultura su defensa?

El ministro se mostró retador con quienes critican que millonarios subsidios de AIS hayan beneficiado a familias ricas. Foto: David Osorio / Cambio

Acudiendo a la vieja estrategia de que la mejor defensa es el ataque, el ministro de Agricultura Andrés Fernández puso el espejo retrovisor y se extendió en una larga exposición para echarle el muerto de los problemas del agro a la apertura económica del gobierno de César Gaviria, y con vehemencia defendió el programa Agro Ingreso Seguro, como el que empezó a llevar ayuda a los campesinos ante "esa debacle que arrasó con el campo".

Descalificó por falta de "autoridad moral" a sectores de la oposición que le han reclamado al Gobierno por el programa de subsidios y dijo, sin mencionar nombres, que personas que financiaron anteriores campañas presidenciales como las de Ernesto Samper y Andrés Pastrana, también se beneficiaron con subsidios durante esos gobiernos.

Sostuvo que, contrario a lo que han dicho algunos, AIS no es una piñata y que el balance general es positivo pues se han invertido 1,4 billones de pesos que han beneficiado a 316.000 familias pequeñas y medianas. No obstante a que en sus primeras salidas cuando estalló el escándalo se negó a reconocer irregularidades en la adjudicación de los subsidios, en esta oportunidad reconoció que el "programa fue violentado" y que unos pocos quisieron beneficiarse en forma indebida, y reiteró que ningún funcionario del Ministerio metió la mano. Pero, existe evidencia en contrario y así lo han demostrado tanto el senador del Polo Jorge Robledo, como las investigaciones de CAMBIO.

Con respecto al fraccionamiento de los terrenos para concentrar subsidios en unas pocas y poderosas familias, que fue lo que sucedió en Magdalena como lo denunció esta revista, Fernández no negó que pudo haber corrupción de los técnicos del IICA, el organismo internacional encargado de evaluar los proyectos, y que pudieron confabularse con las familias que acudieron a ese procedimiento irregular, pero aseguró que el Gobierno adelanta procesos judiciales para recuperar esos dineros. Y para empatar volvió a echarle agua sucia al gobierno de Samper que, según él, benefició a las mismas grandes familias "sin que les revisaran los proyectos durante la gestión de Cecilia López en el Ministerio de Agricultura".

Y con respecto a denuncias de que narcotraficantes recibieron subsidios, señaló que si dos paramilitares se beneficiaron fue porque las entidades financieras que hicieron los desembolsos, el BBVA y Leasing Bolívar, no verificaron que estaban en la lista Clinton. Incluso fue más allá y dijo que en el gobierno de Samper le dieron subsidios a 'Jorge 40'.

De cal y de arena

En el equipo del ministro Fernández el debate dejó una sensación de alivio. El solo hecho de haber presentado descargos sobre las múltiples críticas que ha recibido el programa AIS desde que CAMBIO, hace casi dos meses, reveló irregularidades en su ejecución, fue un hecho positivo para el Minagricultura. En el debate, transmitido por TV y que fue prácticamente su bautizo público, Fernández se esforzó para convencer al Senado. Pero no pudo desligar su nombre del de Andrés Felipe Arias, a quien le debe el cargo, y que hasta el momento le había puesto, realmente, el pecho al escándalo.

Las opiniones sobre el resultado del debate, sin embargo, estuvieron divididas. En los programas radiales de la mañana del miércoles, mientras María Isabel Rueda en La W dijo que "había salido bien librado", Darío Arismendi en la cadena básica de Caracol afirmó que la defensa había sido "tediosa, excesivamente larga y poco clara". Por su parte, el editorial de El Nuevo Siglo tituló: "Más dudas que respuestas".

La estrategia de atacar a sus adversarios igualmente tuvo un efecto ambiguo: hubo críticas a la validez de la táctica y a la falta de respuesta satisfactoria sobre las fallas más prominentes de AIS -en particular, el fraccionamiento de predios para aumentar los topes de poderosas familias en departamentos como el Magdalena- pero al mismo tiempo muchos mordieron el anzuelo y entraron en el debate de los gobiernos de Pastrana, Gaviria y Samper. Y sin duda alguna el final, con un video en el que el gobernador del departamento de Nariño, Antonio Navarro, del Polo Democrático defiende a Arias, fue un punto alto.

La gran pregunta es si la sesión del martes en la noche definirá a favor del Ministro la moción de censura que se votará la semana entrante. En realidad, los votos para asegurar al funcionario en el cargo se han ido asegurando en forma paralela al debate ante las cámaras. Es un hecho que el presidente Uribe decidió jugarse por la defensa de Fernandez, y el Gobierno ha ido alineando a los miembros de las bancadas del Partido Conservador y de La U. En el primer caso, el 'trabajo' se ha dirigido a asegurar el apoyo de los senadores que respaldan la candidatura presidencial de Noemí Sanín, quien ha pedido la renuncia del Ministro. Y ahí la cosa no está fácil porque a la junta parlamentaria convocada para el martes 17, antes de la votación, están invitados los precandidatos conservadores y lo que se prevé es un pulso entre los senadores que respaldan a Sanín y los representantes que están con Arias y, por lo tanto, con el ministro Fernández. En el caso de La U, una reunión de Uribe con la bancada el miércoles en la mañana dejó la sensación de que todos habían cerrado filas, así el senador Armando Benedetti insista en que su partido está dividido.

La oposición, sin embargo, no se siente derrotada. Según el senador Juan Manuel Galán, vocero del Partido Liberal, las explicaciones de Fernández no fueron satisfactorias y "los congresistas uribistas deben pensar muy bien, antes de votar el próximo martes, si quieren defender la mala política agrícola", que tiene poca efectividad y reconocidas irregularidades. Y lo cierto es que una cosa es cómo se defina el proceso de la moción de censura, y otra muy distinta la forma como seguirá la controversia sobre los auxilios entregados por el Gobierno para desarrollar el campo. Lo primero se sabrá el próximo martes. Lo segundo, seguramente, se extenderá a la campaña electoral.