En municipios del sur de Bolívar hacen despejar las calles para que puedan aterrizar avionetas con las que se trafican drogas.
Vea el mapa de cultivos de uso ilícito y rutas del tráfico de coca.
El 1 de septiembre, agentes del DAS y miembros del Ejército destruyeron en Ventura, un corregimiento del sur de Bolívar, una pista de dos kilómetros construida por las Águilas negras. Les servía para embarcar en aeronaves clandestinas entre dos y tres toneladas de coca a la semana con destino a Venezuela y el Caribe. Con esta son tres las pistas de narcotraficantes destruidas este año por las Fuerzas Armadas.
Para hacer la pista reclutaron a más de 30 menores. "Fueron incorporados por la fuerza", sostienen sus familiares. Tras el operativo, las Águilas se llevaron a unos de ellos, otros fueron capturados por la Fiscalía. "Lo que teníamos que hacer era acondicionarles una calle quitando la maleza, para que les sirviera como pista para las avionetas -relató uno de los jóvenes-. A algunos les dio miedo y dijeron que no, otros no tuvimos más opción porque, según ellos, de eso iba a vivir todo el pueblo gústeles o no".
Las pistas para sacar droga se han convertido en obsesión para ese grupo ilegal y, por eso, de un momento a otro, Ventura se transformó en enclave paramilitar. "Eso se convirtió en una calentura, la pista les daba poder -sostiene un habitante-. Y con la pista vinieron los muertos y los desaparecidos, estamos viviendo un infierno". El cura Rafael Gallego alertó a las autoridades pero de nada sirvió. Los aviones iban y venían para llevar la droga de las Águilas. "Hay mucho miedo, es necesario parar esto cuanto antes porque las pistas han traído muchos problemas", asegura el sacerdote, quien además ha denunciado el desplazamientos de campesinos.
Líderes de la comunidad se quejan por la indiferencia de las autoridades, pues las Águilas siguieron llegando con maquinaria para construir pistas en Regidor, Río Viejo y Arenal, municipios vecinos de Ventura. "Empezamos a coger fama de narcotraficantes y en junio se creció el enano y se desató una guerra paramilitar... Nosotros quedamos en la mitad".
La pista de Ventura, conocida como "Guaranda", terminó siendo usada también por las Farc gracias a alianzas que hicieron con las Águilas. Pero después de unos meses de funcionamiento, fue motivo de enfrentamientos entre bandas y paramilitares que la necesitaban para sacar cocaína. Primero llegaron las llamadas Autodefensas Gaitanistas. Luego 'Los Mellizos' y poco tiempo después 'Los Rastrojos' -a órdenes de Luis Enrique Calle, 'Comba'-; 'Los urabeños' -herederos de 'don Mario'-; 'Los Paisas', 'Los Botalones' y 'Los Vagos'.
La región se convirtió en un polvorín. Según el Observatorio de Paz Integral del Magdalena Medio, OIP, hay por lo menos 26 bandas de paramilitares y narcotraficantes que operan en 30 municipios y se dedican al hurto, extorsión, secuestro, boleteo, contrabando de gasolina y narcotráfico (ver infografía). "Quitan y ponen retenes, cometen asesinatos, patrullan los caseríos, hurtan enseres de la población, amenazan, generan terror....", señala el informe del Observatorio. El terror volvió al sur de Bolívar. ¿Y la seguridad democrática?
Alerta por reclutamiento
En su último informe de octubre de 2009, la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA, que dirige Marcelo Álvarez, alertó del rearme paramilitar en el país y el reclutamiento de menores. "En la mayoría de áreas urbanas, se reconoce a las denominadas bandas emergentes como el principal autor de reclutamiento en donde los afectados son los desmovilizados, jóvenes y menores", dice el documento.
En lo que respecta a la población desmovilizada, advierte de las constantes ofertas que reciben los beneficiaros del programa para integrarse a las llamadas nuevas bandas emergentes, la cual se hace mediante un ofrecimiento económico, combinado en muchos casos con amenazas que en ocasiones resultan en asesinatos. "Parte de la estrategia que utilizan los nuevos grupos está dirigida a desacreditar el proceso de reintegración".