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El director de la Policía, general Óscar Naranjo, se refiere al estado actual de las Farc, su asociación con las bandas criminales emergentes y sus relaciones con grupos narcotraficantes. Defiende los avances de seguridad en las principales ciudades del país.
CAMBIO: ¿Qué significa para las Farc la muerte de 'Ricardo Patamala', golpe propinado recientemente por la Policía?
G.Ó.N.: Este individuo se había ganado un espacio dentro de las Farc desde las épocas de la zona de distensión, donde recibía órdenes directas del 'Mono Jojoy' y era la persona encargada de asegurar los perímetros de dicha zona. Era una especie de comandante operativo de seguridad, muy cercano al Secretariado, y luego de la zona de distensión, lo convirtieron en una especie de estratega de la 'Teófilo Forero'. Es decir, mientras alias 'el Paisa' era su cabecilla, este hombre estaba detrás de la articulación de los planes terroristas.
¿En qué hechos participó?
Figura como responsable de la planeación del atentado al club El Nogal y de la masacre de la familia Turbay Cote, así como del secuestro en el edificio Miraflores de Neiva. Además, ideó el secuestro de Liliana Gaviria. Luego de la muerte de 'Raúl Reyes', se puso al frente de la venganza contra los altos funcionarios del Estado que participaron en esa operación. Por ello aparece en los intentos de secuestro y asesinato de miembros de la familia Santos, entre otras actividades que fueron develadas por las autoridades.
¿Cuál es la situación actual de las Farc? ¿Se encuentran en repliegue táctico?
Están en un proceso de transformación y adaptación a unas nuevas circunstancias derivadas de los grandes golpes que experimentaron el año pasado. Ello ha obligado a 'Alfonso Cano' a poner en marcha tres ejes centrales: el reclutamiento en centros urbanos, aprovechando sectores radicales para producir adoctrinamiento; la realización de actos terroristas de baja intensidad que causa zozobra en la población y muestra una supuesta fortaleza que no tienen; y por último, el repliegue para proteger la identidad de sus cabecillas en la selva.
¿Cómo están sus finanzas?
Las Farc históricamente tuvieron sus recaudos a partir del secuestro, la extorsión, el narcotráfico y los ataques a oleoductos. ¿Qué ha pasado con esas fuentes? El secuestro ha caído dramáticamente y hoy no se nutren estructuralmente de esa práctica, aunque hay frentes que secuestran, sobre todo a pequeños empresarios o comerciantes rurales de bajo perfil, por montos que oscilan entre 10 y 100 millones de pesos y por periodos que van de uno a 90 días. La extorsión sigue siendo fuente de financiación, sobre todo en ciudades intermedias, como Villavicencio, Popayán y Barranca, aunque no genera cuantías muy altas, sigue siendo masiva. Y en cuanto al narcotráfico, pese a que también ha disminuido, es su eje fundamental de financiación.
¿Pero controlan rutas internacionales?
Las Farc no tienen esa capacidad. Hoy han vuelto a la modalidad del impuesto al gramaje, a los precursores químicos y a los kilos de hoja de coca al campesino. Volvieron a la que fue una modalidad muy común en los noventa. El 80 por ciento de los ingresos de las Farc provienen del narcotráfico y de su asociación con bandas criminales.
A propósito de bandas criminales emergentes, el Presidente insiste con la captura de alias 'Cuchillo', ¿cuál es la dificultad para capturarlo?
El reto es la captura de cuatro grandes criminales. En el caso de 'Cuchillo', nos enfrentamos a un delincuente que tiene habilidad para mantenerse en la clandestinidad, viene de ser un operador de selva y ha generado procesos de corrupción que han dilatado su captura. Además, hay que tener en cuenta su alta capacidad de movilización en Meta y Guaviare.
¿Se puede decir que 'Cuchillo' es el enemigo número uno del país?
No. Nosotros creemos que la captura de los hermanos 'Comba' y de los hermanos Calle Serna es la que podría generar una verdadera crisis dentro de las organizaciones de narcotraficantes. La neutralización de los 'hermanos Calle Serna', 'el loco Barrera' y 'Cuchillo', sería el fin de los narcotraficantes que todavía tienen connotación nacional. En el caso de 'Cuchillo', su connotación es muy regional; en el del 'loco Barrera' es nacional, y en el de los 'Comba' ellos son el objetivo a seguir.
En seguridad se ha avanzado mucho en las zonas rurales, pero existe la percepción de que en las ciudades sigue sin consolidarse. ¿Cuál es su opinión?
La Política de Seguridad Democrática ha permitido logros que eran impensados hasta hace algunos años. Es evidente que el país cambió en ese sentido. Por lo tanto desconocerla no contribuye a su fortalecimiento. Hoy la Seguridad Democrática es un bien supremo del Estado y lo que habría que buscar es que así permanezca.