Sin embargo, la CAR expidió la licencia y autorizó a una empresa para construir el relleno.
Vea una infografía que explica los diferentes problemas del relleno haciendo clic aquí.
Cuando los pobladores de Nemocón se enteraron de que la CAR había aprobado una licencia ambiental para construir un relleno sanitario en el municipio, la mayoría de sus 11.000 habitantes puso el grito en el cielo porque sabían que podría convertirse en el botadero de basura de los pueblos vecinos, que generan cada día más de 130 toneladas de desechos.
Por su parte, el Concejo municipal aprobó dos acuerdos que prohíben la construcción del relleno y declaró 'patrimonio histórico, ecológico y cultural' las zonas de Checua y Cerro Verde, donde se haría el botadero.
No obstante estas medidas, la CAR autorizó a la empresa Tecnoambientales para construir el relleno. A su juicio, no causa problemas ambientales y sus beneficios sanitarios están probados. Pero hay estudios de la Empresa de Acueducto de Bogotá, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia y el Jardín Botánico, que contradicen a la CAR y que indican que el proyecto "afectaría una zona de gran importancia hídrica, ecológica y arqueológica".
Según el estudio de la Empresa de Acueducto, los cuerpos de agua de la zona de influencia del proyecto se contaminarían con los líquidos derivados de la descomposición de las basuras (lixiviados) y, a su vez, contaminarían las aguas del río Bogotá que llegan a la planta de Tibitoc, que abastece de agua a cuatro millones de bogotanos.
A este problema se sumaría la generación de gases como el monóxido de carbono y el metano, que afectarían seriamente la calidad del aire de Nemocón. "Esto va en contravía con la ratificación del Protocolo de Kyoto -acogido por Colombia- según el cual deben impulsarse proyectos que minimicen la producción de los gases que afecten el calentamiento global", dice el informe.
Zona arqueológica
Aparte de los problemas ambientales, el proyecto podría afectar también el patrimonio cultural de la región. Según un estudio del Instituto Colombiano de Antropología, en la zona hay restos arqueológicos, y el desarrollo del proyecto podría borrar el legado histórico de la Sabana.
Ana María Groot, arqueóloga y profesora de la Universidad Nacional, asegura que durante la última glaciación, en la cuenca alta del río Checua no solo vivían mastodontes y especies similares sino que allí se asentaron los primeros pobladores del altiplano de Bogotá. Y recuerda que en Nemocón hicieron el primer hallazgo arqueológico en 1981: encontraron huesos de animales que datan de hace 9.000 años.
Por todas estas razones, el Instituto considera que el proyecto del basurero "vulnera el derecho que tienen los colombianos de conservar su patrimonio cultural y de revalorar sus riquezas naturales".
Consideraciones similares hace el estudio del Jardín Botánico que sostiene que el relleno se convertiría en la principal amenaza para algunas especies de plantas nativas de la región del Checua. Entre éstas figura, por ejemplo, un arbusto que encontró en 1996 el profesor de botánica Thomas Van der Hammen, y que no pudo clasificar porque no aparecía descrito en ningún libro de botánica. Se trata de una variedad que solo se encuentra en esa zona y que finalmente fue denominada Condalia Thomasiana.
Por lo pronto y pese a contraindicaciones de todo tipo, el proyecto sigue adelante con la bendición de la CAR. Pero el debate sobre su conveniencia continúa e incluso han surgido propuestas alternativas como la del Alcalde de Ubaté, que planteó la posibilidad de desarrollar el proyecto en su municipio. ¿Qué dirán los 'ubateños'?