Hay expectativa por los cambios en el gabinete de Samuel Moreno

Samuel Moreno, alcalde de Bogotá. Foto: Felipe Caicedo / Cambio

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El secretario de Planeación Distrital, Óscar Molina, fue el primer funcionario de las entrañas del alcalde Samuel Moreno en abandonar el barco. No pudo soportar la presión de sectores del Polo que cuestionaban su gestión y decidió tirar la toalla. "Pensaba mucho para tomar las decisiones -le dijo el domingo pasado a El Tiempo, el presidente del Polo Jaime Dussán-. A veces tenía que decirle: 'Hermano, más rápido' ".

La salida de Molina se convirtió en el aperitivo del remezón anunciado en las secretarías de Planeación, Educación, Hábitat y Gobierno, así como en la dirección del IDU, remezón que podría obedecer a la necesidad de Moreno de oxigenar su equipo de gobierno para  buscar un cambio y revertir su vertiginosa caída en materia de favorabilidad: 71 por ciento de imagen negativa.

Una imagen negativa que se atribuye no solo a su falta de liderazgo y a la ausencia de una estrategia asertiva de comunicación, sino a los deficientes resultados en materia de vivienda, movilidad y renovación urbana, lo mismo que al desgaste de algunos funcionarios que vienen de la administración anterior. No cabe duda de que la alcaldía de Moreno necesita oxígeno, un segundo aire para concretar las metas del Plan de Desarrollo.

Por ejemplo, en el caso del secretario de Educación Abel Rodríguez, aun copartidarios suyos dicen que si bien logró ampliar la cobertura, los resultados en materia de calidad son insatisfactorios. "Está cansado y golpeado por la opinión pública, y por los procesos que ha tenido que capotear en la Fiscalía -afirma el concejal del Polo Fernando Rojas-. Se lo jugó todo políticamente y ya no tiene mayores aspiraciones".

Al rezago en las metas en calidad de la educación, se suman serios déficits en los campos de la seguridad y la vivienda, además de problemas de coordinación. "Algunas secretarías parecen ruedas sueltas que no obedecen a los lineamientos del Alcalde -dice Carlos Fernando Galán, de Cambio Radical-. Cada secretario tiene su carta de navegación y le apuesta a objetivos diferentes".

Un caso que lo ilustra es el de la Secretaría de Hábitat, en cabeza de Catalina Velasco. "Su gestión ha sido desastrosa -asegura el concejal Fernando Rojas-. Los resultados que presenta son mentirosos porque entre las 25.000 soluciones de vivienda que ha entregado en estos 18 meses contabilizó los 300 apartamentos que hizo el ex director de Fedelonjas Sergio Mutis en la 7ª con 45, que nada tiene que ver con vivienda social".

A la secretaria de Gobierno, Clara López, duramente criticada por apoyar desde su cargo -con nombramientos y contratos- las aspiraciones de su esposo, el ex concejal Carlos Romero, a una curul en el Senado, también le han llovido cuestionamientos por su falta de liderazgo. "La doctora López no lidera temas políticos en el Concejo, y la ciudad no puede darse ese lujo ahora que el Alcalde va a presentar proyectos trascendentales como el cupo de endeudamiento, el estatuto de valorización y la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial -sostiene Darío Fernando Cepeda, vocero de Cambio Radical en el Concejo-. Son tres temas que requieren la presencia de alguien con liderazgo".

No obstante que el motivo principal del cambio debería apuntar a reorientar y darle un nuevo empuje a la administración, hay voces en el Concejo de Bogotá que sostienen que lo que hay detrás es otro tipo de intereses, como darle oxígeno al sector de los hermanos Moreno y el senador Dussán. "Lo que quiere el Alcalde es empezar a aceitar la maquinaria para favorecer al sector de su hermano Iván y del senador Dussán en la próxima campaña para el Senado", le dijo a CAMBIO la concejal peñalosista Gilma Jiménez.

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