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El 14 de junio de 1909 -en esta semana se cumplen 100 años- un inesperado viajero abordó en Santa Marta el Maaisti, un vapor frutero que zarpaba hacia Europa. Se trataba, nada menos, que del presidente de Colombia, General Rafael Reyes Prieto, quien así, de forma intempestiva, ponía fin a los 5 años de su gobierno.
Rafael Reyes había nacido en Santa Rosa de Viterbo, Boyacá, el 5 de diciembre de 1849. Cursó en esa población sus primeros estudios y luego se trasladó con su familia al Cauca, donde aún joven se inició en el oficio de comerciante, destacándose por su visión para los negocios y su gran energía personal.
Pocos años después acometió con sus hermanos una empresa de exploración del aún salvaje territorio del Putumayo, con miras a establecer allí una industria de extracción cauchera y maderera, proyecto que no logró concretarse y le costó la vida a dos de sus hermanos.
Al regresar al Cauca fue sorprendido por la guerra de 1885 y se enlistó en las fuerzas conservadoras que apoyaban al presidente Núñez. Tras protagonizar episodios de gran arrojo que le valen una serie de ascensos hasta alcanzar el grado de General, el presidente le encomienda la recuperación de Panamá, que había sido ocupada por tropas norteamericanas.
Reyes se desplazó allí con una fuerza expedicionaria, a bordo de un viejo cascarón que apenas podía mantenerse a flote, y realizó una exitosa labor diplomática que culminó con el retiro de las fuerzas extranjeras. Desde entonces Núñez lo llamó "el vencedor de imposibles".
Más tarde, al desatarse el levantamiento radical de 1895, Reyes acude en defensa del gobierno de Miguel Antonio Caro, y en una rápida campaña derrota a las fuerzas rebeldes en los combates de La Tribuna y Enciso.
Durante el gobierno de Sanclemente fue designado embajador en París, y varios analistas coinciden en afirmar que si él hubiera sido el elegido a la presidencia, no hubiera ocurrido la Guerra de los Mil Días, pues los radicales posiblemente no se hubieran atrevido contra él.
Al estallar ésta, fue llamado de urgencia por el gobierno, pero él prefirió seguir en su puesto diplomático, afirmando no ser bombero. Cuando terminó la guerra, presentó su nombre a las elecciones presidenciales de 1904 y se impuso en los comicios.
Reyes era conservador, pero no quiso hacer un gobierno de partido. Convocó al liberalismo derrotado en la pasada contienda y le ofreció varios cargos en el gabinete y el cuerpo diplomático. Don Carlos Monroy Reyes señala que: "Rafael Reyes fue elegido presidente de la República en el momento del desastre supremo. Tras la guerra, la separación de Panamá, la existencia de bandas armadas, la ruina económica. La tarea que se impuso fue ponerle orden a un país donde el desorden reinaba con plenitud. La suya será la revolución del orden".
De inmediato pone toda su energía y capacidad en la tarea de reconstruir la patria. Se empiezan a tender otra vez las líneas telegráficas, se recoge el armamento que estaba en manos de civiles y se acomete un vasto plan de reformas. Pero ante la obstrucción del Congreso a sus iniciativas, opta por cerrarlo, con lo cual, según algunos, asume la dictadura. Clausura periódicos opositores, destierra una serie de críticos, desbarata varias conspiraciones y se libra de un atentado. Cuatro de los participantes en éste fueron juzgados y fusilados.
Para gobernar, el General Reyes se apoya en una Asamblea bipartidista que introduce reformas a la Constitución, establece nuevos departamentos como Atlántico, Caldas, Nariño y Huila, y expide una serie de decretos que facilitan las necesarias obras de reconstrucción y modernización. También la Asamblea decide extender su mandato a 10 años, a partir del 1º de enero de 1905.
Durante su gobierno da singular impulso a las obras públicas: se establece el Ministerio de Obras, a cuya cabeza pone al ingeniero liberal Modesto Garcés; se fomenta la navegación fluvial, se retoman los trabajos de los ferrocarriles; se construye la primera carretera moderna del país (proyectada para unir a Bogotá con Cúcuta, la que el mandatario sólo verá construida hasta Santa Rosa de Viterbo, a donde fue el primero en entrar en un coche, cubierto de polvo, en 1909).
Por otra parte, su gobierno fue proteccionista y fomentó en la Costa Atlántica los cultivos de azúcar y banano para la exportación, así como las industrias textiles en otras regiones. Con ayuda de su ministro, don Jorge Holguín, saneó la deuda externa que se tenía con Inglaterra, consiguió nuevos créditos y estableció el Banco Nacional. Dio inició a la industria petrolera en Colombia. Trabajó en la reorganización y profesionalización de las Fuerzas Armadas, para lo cual fundó la Escuela Militar (1907), la Escuela Naval (1907), y la Escuela Superior de Guerra (1909).