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Christian Salazar Volkmann, Representante en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en entrevista exclusiva con CAMBIO dice que las ejecuciones extrajudiciales y las desapariciones forzadas son temas que preocupan mucho al organismo en Colombia.
Por segunda vez visita el país el relator para ejecuciones extrajudiciales. ¿Es tan grave la situación que el Relator viene al país?
La última llegada de un relator fue en 1994 pero vuelve porque el fenómeno de las ejecuciones extrajudiciales lamentablemente es grave. La Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía está investigando más de 1.000 casos con 1.700 víctimas. Estos son casos precalificados, en los que hay suficientes elementos para que investiguen.
Las destituciones de los altos mandos militares y el planteamiento de 15 medidas específicas para la implementación de la política de derechos humanos y de Derecho Internacional Humanitario en la Fuerza Pública fueron medidas que nosotros aplaudimos ya que hay pocos Estados que han tomado medidas tan drásticas como destituir generales y coroneles. En ese sentido, también en nuestro monitoreo sí vemos que estas medidas han tenido algún impacto en la actitud de las Fuerzas Armadas. Pero nuestra preocupación es la sostenibilidad de estas políticas porque recién empezaron las medidas hay cambio de ministro.
Yo hablé con el Presidente sobre el tema y expresé nuestra preocupación de que se garantice la continuidad de esta política de cero tolerancia y el me aseguró que no habrá cambio de política y por eso esperamos que cuando se nombre nuevo ministro siga este curso de implementar estas medidas.
¿Y en la rama judicial?
Además de esta sostenibilidad -que ojalá se pueda dar a largo plazo porque las reformas que se necesitan en las Fuerzas Armadas son a largo plazo- preocupa el tema de los procesos judiciales que se están dando. Aquí nos llega información sobre la forma positiva en la que la Fiscalía está actuando, pero también crecen las amenazas contra fiscales que están investigando y contra testigos.
En la última semana hemos documentado el caso de un intento de asesinato contra un testigo clave en Cali. Estamos haciendo otros llamados al Gobierno y al Ejército para que apoyen a la Fiscalía en esa labor y se reconozca la importancia en estos juicios que está llevando la justicia ordinaria.
¿Cómo considera que las autoridades colombianas han manejado el tema de los falsos positivos y qué opina de que se hubieran tardado 5 años, desde 2003, para tomar medidas al respecto?
La oficina ha seguido el tema por muchos años y en 2007 alertamos sobre esa nueva modalidad tan perversa como los falsos positivos. Pero yo pienso que es mejor tarde que nunca y por eso nuestro interés de seguir estos procesos.
Después de la salida de Michael Frühling, en 2006, la Oficina del Alto Comisionado en Colombia no volvió a tener posiciones claras frente al tema de derechos humanos. ¿Usted llega para ser claro frente a los estándares internacionales de derechos humanos?
Yo llego aquí para cumplir con el mandato del Alto Comisionado, observar la situación, comunicar sobre la situación, que nuestra oficina siga pronunciándose sobre temas difíciles pero siempre con base en la capacidad de verificar los casos y las quejas.
Veo a Colombia como una sociedad bastante fraccionada y polarizada y tengo la convicción de que obviamente, para mejorar la situación, para fortalecer una cultura de paz, de los derechos humanos y el Derecho Internacional, es importante apoyar los procesos que lleven a concertar un poco más y buscar soluciones constructivas. No solo con ayuda técnica. No solo pensamos en tener una posición sobre lo que pasa aquí si no en ser parte de la solución.
¿Qué preocupaciones le transmitió su oficina al Presidente de la República en la reunión del pasado 6 de mayo?
El encuentro fue bastante amigable y abierto. Hablamos de una serie de temas sensibles pero creo que el Presidente escuchó todo lo que yo tenía que decir y ojalá podamos tener más encuentros, porque dentro de muchos de los temas que nosotros manejamos es importante que el Presidente escuche.
Nosotros no tenemos cartas políticas en Colombia, nosotros nos orientamos sobre los estándares internacionales y en este sentido espero que podamos construir una relación de trabajo e intercambio de confianza, donde se vea que si nosotros planteamos algo es porque realmente pensamos con nuestra verificación que ahí hay un problema serio.
¿Cuáles temas son los que le preocupan a su oficina?
Hay varios temas. Uno es el de los grupos emergentes. Observamos una creciente ola de violencia de estos grupos contra la población. Yo creo que allí está naciendo una nueva bestia. Este año vamos a dedicarle mucho énfasis en el monitoreo de esos grupos y a hacerle seguimiento al tema junto con la Misión de Apoyo de la OEA y la Policía.