(Página 1 de 2)
A mediados de mayo, el procurador general Alejandro Ordóñez visitó en forma reservada al fiscal general Mario Iguarán, con el propósito de proponerle que unieran esfuerzos para impedir que el magnicidio de Luis Carlos Galán, hace 20 años, quedara en la impunidad. Ordóñez llegó acompañado por el procurador delegado Gabriel Jaimes, un destacado penalista que coordina las tareas de procuradores judiciales y agentes especiales en los procesos más delicados, y llevaba una carta que resumía los resultados de una revisión crítica que especialistas de la Procuraduría le habían hecho al expediente, según la cual las investigaciones sobre el crimen fueron desviadas y manipuladas por oscuros intereses, y llevaron a conclusiones que constituyen una vergüenza para la Justicia colombiana.
Jaimes le hizo al Fiscal una relación de las que, a su juicio, eran las principales inconsistencias. Por ejemplo, que era absurdo que desde el día del asesinato del dirigente liberal, el 19 de agosto de 1989, ningún funcionario judicial hubiera llamado a declarar a los agentes que hacían parte de su esquema de seguridad, y que no entendía por qué los nombres de personas que habrían sido clave en el crimen -determinadores y ejecutores- apenas eran mencionados en forma tangencial en las últimas páginas del sumario.
Tras oír a Ordóñez y a Jaimes, Iguarán estuvo de acuerdo en la necesidad de crear un equipo interinstitucional con los mejores investigadores, para impedir la prescripción del proceso, y el martes de esta semana convocó y presidió un taller con fiscales de la Unidad de Derechos Humanos y funcionarios del CTI para definir las nuevas líneas de investigación para llenar vacíos y subsanar errores -ya históricos- del proceso. De la reunión, el fiscal del caso salió con un equipo remozado que le ayudará a recoger nuevas pruebas y testimonios para incorporar al proceso. "Estamos en una carrera contra el reloj -le dijo Jaimes a CAMBIO-. Nos enfrentaremos a muchos escollos, y el principal es que algunas personas que podrían dar testimonios esclarecedores están muertas".
Sin embargo, ya están en la mira por lo menos 14 personas que podrían ser vinculadas al proceso como presuntos autores intelectuales o ejecutores del magnicidio con distintos grados de responsabilidad. Por razones obvias, los nombres son reservados. "Tanto la reserva procesal como la responsabilidad histórica que estamos asumiendo con el país nos impiden por ahora mencionarlos" , afirmó Jaimes.
Plan B
CAMBIO pudo establecer que entre las personas que serán llamadas por la Fiscalía figuran algunas que son mencionadas cada vez que el caso revive: los generales (r) Miguel Maza Márquez, director del DAS cuando Galán fue asesinado y superior de los agentes de su escolta, y Óscar Peláez Carmona, uno de los oficiales con mayor responsabilidad en la lucha contra el cartel de Medellín. Sus nombres siempre han estado ligados a lo que la familia del líder liberal llama "falso positivo" y que llevó a la captura del empresario Jubis Hasbum y otros inocentes.
El nuevo rumbo del proceso no estará condicionado por el hecho de que el ex ministro Alberto Santofimio haya sido juzgado y absuelto en segunda instancia como determinador del magnicidio. "En el caso de Santofimio, en que la Corte Suprema está por decir la última palabra, se aplicaría el principio del non bis in ídem, es decir, que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo hecho -explica Jaimes-. Pero para las demás personas el proceso sigue vivo".
Pero si de hoy al 18 de agosto, fecha del magnicidio y cuando prescribe el proceso, las investigaciones no logran establecer nuevas y contundentes pruebas, la Fiscalía y la Procuraduría podrán apelar a normas del Derecho Internacional y argumentar que el asesinato de Luis Carlos Galán es un delito de lesa humanidad, con lo que no prescribe.
En cuanto el caso de Galán, su familia recibió con moderado optimismo el anuncio hecho por el procurador Ordóñez. "La renovada acción de la Justicia será importante en la medida en que no ignore los hallazgos hechos hasta hoy", le dijo a CAMBIO el senador Juan Manuel Galán, hijo del dirigente asesinado en medio de cientos de sus seguidores.
La transición de consejero a político ha sido difícil para el ex comisionado de paz, quien ha pagado la novatada con varios errores.
Según la encuesta de Datexco el ex alcalde de Medellín lidera el denominado grupo de 'Los quíntuples'.
Perfil del ex fiscal conocido por su prodigiosa memoria y por ser un destacado penalista, quien orgullosamente reconoce que fue hecho a pulso.
Es la denominada 'bancada de Dios' que llegó al Congreso para reemplazar a los parlamentarios que son investigados por posibles nexos con grupos paramilitares.
En realidad, Garzón estaba fuera del Partido casi desde el comienzo de su Alcaldía. Apenas elegido, adoptó una actitud distante.
El senador explica por qué se quedó en el Polo y dice que no descarta nombres para integrar una convergencia democrática que sea gobierno en 2010.