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El 25 de mayo, el secretario de Prensa de la Casa de Nariño, César Mauricio Velásquez, se entrevistó con Jaime Jaramillo, miembro de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR), porque este le había anunciado que quería darle a conocer un asunto muy importante.
Durante el encuentro, el reconocido intelectual antioqueño le entregó a Velásquez una memoria USB que la esposa de Salvatore Mancuso le había dado y que contenía el texto de una carta que el ex jefe paramilitar le enviaba al presidente Álvaro Uribe. De regreso en Bogotá, Velásquez informó al Presidente sobre los pormenores de la entrevista y le suministró un resumen que este había hecho con los principales puntos de la misiva de 26 páginas en la que el ex jefe paramilitar critica algunas políticas relacionadas con los desmovilizados de las Auc y la erradicación de cultivos ilícitos.
En un aparte de la carta, hace un reconocimiento a lo que llama el "primer proceso de paz enmarcado dentro de los estándares internacionales de justicia transicional", pero cuestiona el trato que el Gobierno les ha dado a las Auc: "Soy el espejo donde se miran los 'Cano', los 'Jojoy', las Farc, el Eln, las bandas emergentes, los 'don Mario' -escribe desde la cárcel-. Con seguridad estarán pensando que si este es el trato que le dan a las autodefensas que supuestamente son las amigas y aliadas suyas y de su Gobierno, y ese es el trato que le han dado a un hombre como Salvatore Mancuso, que supuestamente es su amigo y aliado y ha cumplido con honestidad y transparencia en todo el entero proceso de paz, ¿cómo será el trato que le darán a ellos?".
Mancuso hace un recuento de su gestión a favor de la desmovilización de los hombres bajo su mando, y le dice a Uribe que aplaude que les den beneficios de libertad y jurídicos a quienes desde la guerrilla han decidido ponerle fin a su militancia o a quienes, después de capturados, trabajan en procesos de paz desde las cárceles. Y a continuación le pide: "Por favor permítame colaborarle, permítame participar, permítame ayudarlo".
Hace la petición con el argumento de que no se entenderían acuerdos de paz del Gobierno con actores armados ilegales que no contemplara la colaboración de los desmovilizados en el posconflicto, y luego le dice: "Permítame ayudarle en todos los frentes de los que le he hablado aquí y ayudar a Colombia. Permítame seguir siendo constructor de paz y convertirme en 'gestor y constructor de paz y reconciliación'. Las víctimas, el país, Estados Unidos y el mundo lo entenderán".
Finalmente, y tras reiterarle al Presidente que puede contar con él en esa nueva misión, Mancuso afirma: "No lo voy a defraudar ni lo voy a dejar de criticar o reconocer sus aciertos respetuosamente, porque no son obsecuentes, ni comités de aplausos, los que necesita el gobernante que carga sobre sus hombros tremenda responsabilidad". Enterado del contenido de la carta, el presidente Uribe designó al alto comisionado Frank Pearl para responder las inquietudes de Mancuso, recluido en una cárcel de Washington, a adonde fue extraditado el 13 de mayo del año pasado. Consultado sobre la oferta de Mancuso, el Alto Comisionado dijo que "durante el proceso de paz con las Auc, Salvatore Mancuso fue nombrado 'miembro representante', junto con otros ex jefes paramilitares, lo cual les dio posibilidades de hacer un trabajo similar al de gestores de paz. Por razones conocidas, fueron extraditados. Aun cuando jurídicamente es posible, en este momento el Gobierno no está considerando esa posibilidad".
¿A qué juega Mancuso?
La propuesta de Mancuso es aparentemente descabellada, pues no dice cómo piensa hacer su tarea.Sin embargo, los precedentes que el Gobierno sentó en los casos de 'Karina', 'Olivo Saldaña' y Rodrigo Granda, y más recientemente con Yesid Arteta, han convertido la figura de 'gestor de paz' en un instrumentos para beneficiar a ex combatientes arrepentidos.
En el caso de los ex guerrilleros, tiene sentido para el Gobierno la imagen de que algunos de sus jefes simbólicos quedan arropados con una representación institucional, porque se convierten en ejemplo para quienes siguen en la guerra. Ser gestores de paz puede convertirse en un incentivo para que miembros de las Farc con mando encuentren una vida segura a cambio de colaborar con las autoridades. De paso, también pueden jugar algún papel como intermediarios con la cúpula de la guerrilla. Aunque sin éxito, esa fue la apuesta que el Gobierno hizo con Granda, cuando planteaba la liberación de secuestrados.
La situación de los jefes de las Auc es diferente. Mancuso -como otros 11 ex comandantes extraditados- está sometido a un régimen de máxima seguridad. Los hombres bajo su mando están desmovilizados y viven en Colombia, razón por la cual, Mancuso no tendría contacto ni con ellos, ni con los grupos emergentes que están surgiendo en regiones donde las Auc ejercieron control. Por ello, no es clara la justificación de la figura de 'gestor de paz' en su caso.
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