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El congresista Rubén Darío Salazar lleva hoy un dispositivo electrónico en el tobillo, que les permite al DAS y al Inpec saber en todo momento en dónde está. Así asiste a las sesiones del Congreso por disposición de la Corte Suprema que le tiene prohibido salir del país, mientras decide su suerte en un proceso por trasteo de votos.
A la luz del régimen penal anterior el representante habría ido a prisión preventiva, pero el nuevo sistema penal acusatorio obliga a la Corte a aplicar el principio de favorabilidad: en casos de delitos con penas inferiores a seis años, es suficiente la vigilancia electrónica.
En la providencia que le impone la restricción, la Corte llama a Salazar 'inescrupuloso' y lo cuestiona por haber usado en la campaña de 2006 a la Asociación de Vivienda Popular Jeansum Wister para ofrecer subsidios de vivienda a gente de sectores marginados, y por haber aprovechado su condición de misionero de una Iglesia recién fundada para celebrar misas en las que, aferrado a un crucifijo, les prometía ayuda a sus esperanzados prosélitos.
Entre oraciones y promesas, el "reverendo Salazar" -como se hacía llamar- logró que por lo menos 84 personas viajaran de Villavicencio a Bogotá para inscribir sus nombres para votar por él que aspiraba a la Cámara.
Así lo comprobó la Corte, que le recordó al representante que el artículo 389 del Código Penal contempla penas de entre tres y seis años de prisión para el que, por medios indebidos y con el fin de obtener ventajas electorales, logre que personas habilitadas para votar inscriban su cédula en un lugar distinto a aquel donde viven o han nacido.
Salazar se defendió ante el alto tribunal con el argumento de que no necesitaba esos votos porque su base electoral en Bogotá era muy fuerte, y dijo que las personas viajaron a Bogotá por voluntad propia y que él se limitó a decirles que podían buscarlo si tenían dudas sobre el trámite de los subsidios.
Rezos y manzanilla
Julio César Gallo Buitrago, un viejo amigo de Salazar y quien dice haber sobrevivido a dos atentados por cuenta de un enfrentamiento que tuvo con él por cuestiones de dinero, instauró una demanda de pérdida de investidura ante el Consejo de Estado. "La Justicia no puede creerle a un hombre dispuesto a cualquier cosa por conseguir poder y dinero", le dijo Gallo a CAMBIO.
Salazar llegó sin un peso a Bogotá en 1999 después de haber perdido su casa en el terremoto de Armenia, donde había sido concejal y estado implicado en un escándalo de corrupción con un alcalde de la capital quindiana.
Decidió hacer política en Bogotá y, según cuenta Gallo, los dos crearon la Asociación de Vivienda tras fracasar en el intento de abrir una casa de citas en el barrio Restrepo, en el sur de Bogotá.
Y agrega que cuando era asesor del político, este consideró que sería buen complemento para la Asociación vincularse a una Iglesia que estuviera dispuesta a convertirlo en pastor, y que lo logró gracias a un ex sacerdote católico que tenía una Iglesia con personería jurídica llamada Jesús de la Buena Esperanza.
En su nueva condición de pastor, Salazar inicialmente concentró su acción en Soacha donde, según denuncia penal de Gilberto Vides Pereira, Salazar oficiaba misas y decía sermones en los que ofrecía auxilios de vivienda.
Se lanzó por primera vez a la Cámara en 2002 como independiente, pero no sacó los votos necesarios. En 2006, ofreció su caudal al mejor postor y logró que, a última hora, Convergencia Ciudadana le diera el aval. Llegó al Congreso con más de 15.000 votos.
En el Capitolio ha hecho amigos con la expedición de condecoraciones de su iglesia de garaje -uno de los primeros fue el ex gobernador de Cundinamarca Álvaro Cruz, y las "misas de sanación". Las más recientes han sido en Barranca, donde Salazar lanzó la iniciativa para crear el departamento del Magdalena Medio.
"Rubén Darío -cuenta Gallo- me dijo en alguna ocasión que la creación del departamento del Magdalena Medio sería para él como una mina de oro porque si aseguraba de entrada su control administrativo, podría lucrarse de las regalías por la explotación petrolera en Barrancabermeja".
En medio de este panorama, serán la Corte y el Consejo de Estado los tribunales que digan la última palabra sobre el representante Salazar.
La defensa del congresista
"Cuando las personas me visitaban yo les contaba de mis aspiraciones a la Cámara de Representantes por Bogotá y les pedía el favor de que si tenían familiares y amigos en la ciudad les hablaran de mí para que me ayudaran con su voto. Lo que nunca hice fue motivar o pedirles a las personas de Villavicencio que inscribieran las cédulas y votaran por mí, ya que yo sé que esto es un delito".
"Viajé a Villavicencio en mi condición de clérigo y misionero social para informar a los interesados sus derechos en materia de vivienda y para fomentar la cultura del ahorro. Durante la celebración de la Eucaristía les dije a los fieles que les colaboraría en todo lo que fuera posible, ya que el apoyo a la vivienda social lo llevo en mi corazón".
Esto, sumado a la inscripción de Carlos Gaviria en la consulta interna, oficializa lo que desde hace meses es una realidad: la división del Partido, que llegará en tres pedazos a los comicios de 2010.
Rafael Pardo, por ahora, es el que tiene más respaldo. Esta es la repartición inicial de las fuerzas políticas internas del liberalismo en torno a las siete precandidaturas.
Cecilia López Montaño y Héctor Elí Rojas, del Partido Liberal; Martha Lucía Ramírez como independiente, y Gustavo Petro, disidente del Polo Democrático, tienen ese denominador común.
A su paso por Colombia, el invitado por la Embajada de Alemania evalúa el modelo colombiano. Dice que "Colombia está haciendo un esfuerzo por ajustarse a los tratados internacionales".