(Página 1 de 2)
Fuentes venezolanas cercanas al proceso aseguran que las negociaciones para resolver el diferendo colombo-venezolano por aguas marinas y submarinas en el Golfo de Venezuela están "muy próximas" a un acuerdo, y que la disputa limítrofe, una de las más viejas de Suramérica ¿que llegó a producir graves tensiones militares entre Colombia y Venezuela¿ pronto llegaría a su fin.
Hasta ahí todo va en consonancia con el anuncio que el presidente Hugo Chávez hizo en una visita a Colombia, en la Cumbre de Hato Grande en agosto de 2007, en la que aseguró que había llegado la hora de encontrar una solución al diferendo. Fuentes cercanas a las comisiones comentaban que un arreglo estaba cerca. Sin embargo, la perspectiva de una amigable resolución le dio paso a una época crítica de las relaciones bilaterales a raíz de la vinculación, y posterior separación, de Chávez como mediador con las Farc.
Como una montaña rusa, sin embargo, el panorama volvió a cambiar desde mediados del año pasado. Los presidentes Uribe y Chávez normalizaron sus vínculos. El martes último se volvieron a encontrar en Caracas, en una cumbre tranquila y amistosa dominada por el tema económico. En este panorama, la idea de una solución al histórico diferendo volvió a surgir horas antes de la llegada del presidente Uribe a Caracas.
La voz que agitó las aguas fue la del comisionado presidencial Francisco Nieves-Croes, quien en un memorando a los otros dos integrantes de la Comisión (del lado venezolano) para la Delimitación de Áreas Marinas y Submarinas (Coneg) explicó su "opinión disidente" sobre la propuesta supuestamente redactada por el negociador colombiano, Pedro Gómez Barrero, y el venezolano Pavel Rondón, que fue embajador en Bogotá. Gómez y Pavel son los presidentes del grupo que viene negociando desde 1989 la delimitación marítima.
En opinión de Nieves-Croes, el documento elaborado "es una repartición, en la que se han asignado al vecino país (Colombia) áreas para las cuales carece de título jurídico". Poco después, Pompeyo Márquez, ex ministro de asuntos Fronterizos de Venezuela, y quien hizo parte de la Comisión negociadora antes de la llegada de Chávez al poder, le dijo al diario El Universal, que el Gobierno "está entregando el país".
En su memorando, marcado como "secreto", pero comentado y reproducido parcialmente por la prensa caraqueña, Nieves-Croes arguye que "el trazado de la línea en el sector Castilletes hasta el punto medio entre las penínsulas, con dirección a Punta Cocuy, constituye un abierto abandono de la posición venezolana de prolongación de la dirección general de la frontera terrestre; y la aceptación de esta línea deja a la nación una delgada franja de mar territorial para salvaguardar sus aguas interiores".
La razón es que, según el comisionado, la propuesta de esa línea vulnera las pretensiones que por más de 40 años ha sostenido Venezuela. "Tan negativa es la línea, que los mismos negociadores, en una actitud insólita, le solicitan al ciudadano comandante presidente de la República (Hugo Chávez) que negocie un arreglo mejor con el Presidente de la nación vecina", reza el memorando.
Tema espinoso
La prensa venezolana recogió reacciones enérgicas de funcionarios que, como Emilio Figueredo, ex miembro técnico de la comisión, piensan que la propuesta Rondón-Gómez es un retroceso frente a las Conversaciones de Roma, mantenidas entre 1970 y 1973. Parte importante de la molestia es que la nueva fórmula se parece demasiado a la hipótesis de Caraballeda, una propuesta que naufragó en 1980 al ser rechazada en masa por la opinión pública y, de manera particular, por los sectores castrenses venezolanos. En declaraciones emitidas el domingo, y recogidas por El Nacional, el ex embajador en Colombia Fernando Gerbasi había denunciado el desconocimiento de la propuesta por parte de al menos uno de los miembros de la Coneg.
Sin embargo, hay lunares en los temas de seguridad, educación, vivienda y movilidad.