Estudio sobre calidad de vida de Bogotá Cómo Vamos señala avances en salud

Como vamos, vamos regular, podría ser la frase que resume las conclusiones de un estudio del programa Bogotá Cómo Vamos sobre la calidad de vida en 2008. Pese a algunos avances en salud y medio ambiente, la situación sigue preocupante en seguridad, educación, movilidad y vivienda de interés social. Carlos Córdoba, coordinador del programa y cabeza del estudio Cambios en la Calidad de Vida de Bogotá durante 2008, sostiene que si la Administración Distrital quiere alcanzar las metas que se trazó para el cuatrienio, tiene mucho camino por recorrer. 

Según el estudio, en salud, por ejemplo, hay mejor cobertura del régimen subsidiado ¿pasó de 1'708.608 afiliados a 1'754.891¿ pero se registra un inusitado incremento de embarazos adolescentes: 573 en niñas de entre 10 y 14 años. La cifra no solo es la más alta de los últimos años, sino que refleja los profundos conflictos familiares, la indefensión de adolescentes y niños,  y la ineficiencia de las políticas públicas.

En cuanto a educación, 69.442 jóvenes están por fuera del sistema: el 28 por ciento de la población en edad escolar. "La educación es mostrada como la joya de la corona pero el estudio indica que, en términos de cobertura y calidad, no ha habido avances sobre todo en preescolar y media vocacional ¿asegura Córdoba¿. Y lo más preocupante es que la calidad es muy mala".   

La seguridad no muestra indicadores muy halagüeños: aumentó el número de homicidios y muertes violentas. Las localidades más afectadas son Los Mártires ¿80,6 homicidios por 100.000 habitantes¿, seguida por La Candelaria que pasó de 6,8 a 43,6;  Antonio Nariño de 8,8 a 16,5, y Santa Fe de 42,4 a 50,1. Mejoraron Usaquén, que pasó de 25 a 15,3 homicidios por 100.000 habitantes, y Chapinero de 19,6 a 13,9.

Venganzas (36 por ciento), riñas y peleas (18 por ciento) y robos (10 por ciento) fueron identificadas como las principales causas de homicidios. Los espacios públicos, calles o parques, son los lugares donde más se presentan estos casos: 63,5 por ciento. Siguen los establecimientos públicos ¿locales, tiendas, discotecas, billares¿, con 16,3 por ciento. El 70 por ciento de las víctimas son personas de entre 16 y 35 años.

Movilidad y hábitat

En cuanto a movilidad, resulta obvio que se vio afectada por el deterioro de la malla vial, el desorden del transporte público y la falta de cultura ciudadana. Pero el estudio le atribuye buena parte de la responsabilidad a la debilidad de las políticas para hacerle frente al caos.  

El estudio destaca el mal estado de las calles locales y advierte que se duplicaron las que estaban en regulares condiciones, y que en las avenidas arterias no se evidencian avances importantes. Sobre las vías intermedias, dice que el 36 por ciento está en buen estado, frente al 25,4 por ciento en 2007. 

TransMilenio vivió su año negro: solo construyeron 0,32 kilómetros y la Administración decidió no incluir el ramal de la carrera 7ª en la fase III. Sin embargo, no ha planteado una alternativa para mejorar la movilidad en esa vía, ni ha presentado sustentos técnicos que expliquen por qué la no inclusión de la 7ª en esa fase. Y en cuanto a construcción y mantenimiento de ciclorrutas, solo hicieron 8,4 kilómetros, cuando la meta eran 20. 

En lo que se refiere a vivienda de interés social, el estudio indica que solo construyeron en 11 de las 20 localidades, y que el 45 por ciento se concentró en tres. En nueve localidades no hubo construcción de vivienda social.

Las conclusiones del informe no son muy alentadoras pero señalan los principales frentes que debe atacar Samuel Moreno si quiere que los bogotanos lo recuerden como un buen alcalde.
 

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