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Cuando alguien le pide que le cuente cuál ha sido su trayectoria, Fidencio Mena no se describe como un tecnólogo mecánico nacido hace 46 años en la población chocoana de Juradó. Su carta de presentación comienza con un deshilvanado relato de sus 27 años de amistad con el presidente Álvaro Uribe, de quien dice haber sido el maletero personal durante las giras de campaña en tiempos en los que el hoy mandatario aspiró a la Gobernación de Antioquia y al Senado de la República.
Acaba de descender de la silla trasera de un carro blindado con chofer particular y, aunque busca darse un aire ceremonioso con vestido de paño fino y una corbata de seda, sus primeras palabras lo delatan como un hombre folclórico y desabrochado. Estalla en carcajadas cuando alguien a su llegada a una oficina del centro de Bogotá lo saluda con un "ahí viene un tal Fidencio Mena". Es su manera de celebrar la parodia de una canción famosa sobre la historia de un paisano suyo que, luego de ganarse la lotería, entró a un restaurante exclusivo y pretendió ordenar el 'mezanine' como plato principal.
Su nombre acaba de aparecer en las primeras páginas de los periódicos por su condición de testigo de la manera como David Murcia y sus socios en el holding de DMG accedieron a encumbradas esferas del poder. Mena no lo niega y dice que sus contactos de alto vuelo han sido durante todos estos años su principal medio de subsistencia.
Por eso cuenta con el mismo desparpajo los pormenores de las ventas de unas tierras en el sur de Bolívar o de cupos para la explotación minera en la Jagua de Ibirico o las reuniones para que los socios de DMG tuvieran acceso a la Casa de Nariño para hablar con el jefe de prensa César Mauricio Velásquez o a la residencia particular del ahora alcalde de Bogotá, Samuel Moreno Rojas.
Según él, conoció a Uribe en 1985 en Medellín, durante una convención política organizada para ambientar la candidatura presidencial de Virgilio Barco y dice que aunque nunca perdió contacto con él, su llegada a Bogotá en 1990 se dio porque un parlamentario, impresionado por su capacidad para hacer amigos, lo contrató como asesor. Recuerda que fue su trabajo como 'lobbysta' el que le permitió vivir, desde 1992 y durante 18 meses, en una cómoda suite de Residencias Tequendama, en el Centro Internacional de la ciudad.
Cuando Uribe llegó a la Gobernación de Antioquia, en 1995, él se hizo a un contrato como asesor de proyectos especiales para la zona de Urabá y trabajó durante algún tiempo en la Contraloría Departamental. El medio en el que se movía le permitió hacerse amigo de personajes como el 'Guillo' Ángel -el controvertido empresario cuestionado por sus vínculos con narcotraficantes- y el abogado Óscar Iván Palacio, el mismo que acompañó a 'Job', el ex paramilitar que tuvo entrada a la Casa de Nariño cuando anunció que tenía información sobre un supuesto plan que se gestaba en la Corte Suprema para perseguir al Presidente.
Testigo clave
Mena es el mismo hombre que se presentará como testigo en el proceso abierto por presunto enriquecimiento ilícito contra el personero de Bogotá, Francisco Rojas Birry. A juzgar por sus declaraciones a La W y a El Tiempo después de que su voz apareció en varias de las grabaciones judiciales que han permitido desenredar el ovillo del escándalo de DMG, Mena tiene el perfil de un testigo clave porque protagonizó varios de los episodios que la Justicia busca reconstruir.
En su diálogo con CAMBIO confirmó que hizo buenas migas con los directivos de DMG desde agosto de 2007, cuando el politólogo Jorge Iván Bonilla lo buscó para decirle que había unos empresarios interesados en comprar una universidad en Bogotá. Esos empresarios no eran otros que Murcia, Daniel Ángel y Margarita Pabón, miembros de la cúpula de DMG.