El ombligo del mundo

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El debate público sobre los temas internacionales suele ser pobre y reducido. Ante decisiones trascendentales de la política exterior, tales como el Plan Colombia, la adhesión a la coalición de Estados Unidos en Irak o la negociación del TLC, este ha sobresalido por su ausencia.  Tradicionalmente el silencio generalizado sobre la política mundial se ha atribuido a la falta de conocimiento e interés de la población. Inclusive los políticos y los medios de comunicación se han destacado por su bajo nivel de comprensión sobre la realidad global. 

La encuesta Colombia y el mundo 2008, realizada por el Departamento de Ciencia Política y la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, busca llenar un vacío de información en un área estratégica para Colombia.  Hace parte de un esfuerzo regional único en América Latina que busca indagar sobre las percepciones de los ciudadanos sobre la política internacional.  A continuación resaltamos algunos de sus resultados.

En general se puede afirmar que los colombianos manifiestan gran interés en los temas internacionales pero que su contacto directo con el mundo es muy limitado. Si bien tres de cada cuatro ciudadanos nunca ha salido del país, dos de cada tres tienen familiares que viven en el exterior.  Si se les presentara la oportunidad de vivir por fuera de Colombia la mitad optaría por irse, pero entre migrar a Estados Unidos y quedarse, curiosamente la mayoría preferiría quedarse.

La receptividad de los colombianos ante las influencias foráneas es mixta.  Aunque tienen una opinión favorable de la globalización y creen que la difusión de las ideas y costumbres de otras culturas en el país es buena, manifiestan reservas frente a los beneficios del libre comercio y la inversión extranjera.  En cambio, se oponen enfáticamente a la posibilidad de que los ciudadanos por adopción o los de doble nacionalidad gocen de plenos derechos políticos, como la posibilidad de ser elegidos al Congreso o a la Presidencia. Incluso, no les gustaría mucho contar con jugadores nacionalizados en la selección de fútbol.

Por su parte, la población nacional confía poco en las grandes potencias para mantener la paz en el mundo, pero su confianza en Estados Unidos y Francia es mayor que frente a otros países como Rusia.  Son ampliamente reconocidas las acciones de las organizaciones internacionales para prevenir las violaciones a los derechos humanos y buscar soluciones a los conflictos armados internos, inclusive en Colombia.  En cambio, frente a la necesidad de aceptar decisiones resultantes de la cooperación internacional cuando éstas no sean del agrado del país o impliquen costos indeseables las opiniones son divididas. Esto es reflejo de la actitud mixta frente a las influencias extranjeras, la cual es una tendencia recurrente en la encuesta.

Los colombianos tienen poca capacidad para discriminar entre distintos temas de la agenda global y para identificar cuáles deben ser las prioridades de la política exterior. Asuntos tan diversos como la pobreza, la escasez de alimentos, el calentamiento global, el narcotráfico, el crimen organizado, el Sida, las guerrillas y las crisis económicas se consideran amenazas en igual grado. De forma similar, entre los principales objetivos de la diplomacia colombiana se asigna un mismo nivel de importancia a temas como el combate al narcotráfico y al crimen organizado, la protección al medio ambiente, la promoción de la cultura, la venta de productos nacionales, la protección de los intereses de los colombianos en otros países, así como de las fronteras terrestres y marítimas y la promoción del turismo.

Relaciones hemisféricas

Aunque no confían en Estados Unidos, los colombianos tienen una percepción favorable de la relación bilateral. Existe una opinión positiva frente al Plan Colombia y la ayuda para combatir la guerrilla, y hay apoyo al TLC y a la extradición. Sobre la lucha antidrogas, aunque muchos creen que el problema ha mejorado, son menos optimistas sobre la efectividad de la fumigación para erradicar los cultivos ilícitos. La población está dispuesta a ceder la soberanía con tal de que Estados Unidos ayude a resolver problemas relacionados con el conflicto armado pero no cree que Colombia deba aceptar decisiones impuestas.

A pesar de la importancia atribuida al mantenimiento de una asociación cercana con Estados Unidos se piensa que la política exterior colombiana debe hacer mayor énfasis en América Latina.  Las relaciones con Ecuador y Venezuela se consideran muy importantes, especialmente por el comercio, pero existen opiniones contrarias frente a Venezuela.  El país vecino es considerado a la vez como amenaza, rival, socio y amigo, y como el más influyente y conflictivo en la región.

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