Gobernador de Caldas en líos por usar recursos del presupuesto para pagar deudas personales

Foto: Sergio Acevedo

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En junio de 2008, cuando apenas cumplía seis meses como gobernador de Caldas, el empresario cafetero Mario Aristizábal Muñoz se vio enfrentado a la quiebra de su principal negocio personal. Su empresa Máximo Exportadores, boyante en una época gracias a la comercialización de futuros, entró en proceso de liquidación al registrar pérdidas por 18.885 millones de pesos.

Hasta ese momento, Aristizábal había sobrellevado en silencio sus angustias económicas e incluso durante la campaña, cuando los acreedores comenzaban a presionarlo, supo explotar su imagen de exitoso hombre de negocios y se presentó como la mejor opción para el fomento de la industria en el departamento. Y recién posesionado, creó el Comité Asesor Regional de Comercio Exterior de Caldas, en el cual le reservó un cupo a Máximo Exportadores.

Cuando trascendió la noticia de la quiebra, opositores del Gobernador hicieron circular versiones según las cuales el funcionario había llegado hipotecado al cargo por cuenta de sus deudas, de manejos fraudulentos en su empresa y de créditos extrabancarios con personas de dudosa reputación, y que buscaría resarcirse económicamente a costa del erario departamental. Aristizábal guardó silencio, pero Duván Vásquez, ex gerente de Máximo y hoy secretario privado, salió a acallar los rumores y aseguró que la única causa había sido la acelerada devaluación del dólar.

Las dudas que despertó el hecho de que Aristizábal hubiera mantenido en reserva su situación económica, crecieron en enero cuando el médico Carlos Arturo Fehó Moncada, uno de sus hombres de confianza y gerente de la Industria de Licores de Caldas -la joya de la corona de la Administración-, fue encarcelado y sindicado de haberle exigido una fuerte suma de dinero al empresario antioqueño Hernando Franco, a cambio de prorrogarle el contrato de distribución para el Valle que vencía en febrero.

Con Fehó fueron detenidos otros dos amigos suyos y del Gobernador: Francisco López Franco, presidente de la Junta Directiva del Hotel Varuna, que habría sido la persona que exigió el dinero en nombre del gerente de la licorera, y el concejal liberal Octavio Cardona, a cuya oficina habrían citado a Franco para hacerle saber las condiciones para la prórroga .

Para infortunio de Aristizábal, la detención de sus amigos ocurrió dos semanas después de que dirigentes regionales del Partido de la U y de sectores no afectos a la ya legendaria coalición Víctor Renán Barco-Ómar Yepes -la misma que eligió al Gobernador-, aseguraron que Fehó, dueño de una prestigiosa clínica,  había aportado 600 millones de pesos para la campaña del gobernante y que su nombramiento en la gerencia de la Licorera era la contrapartida.

Comisiones y favores

Los que solo eran simples rumores sobre negocios non santos en la Administración, fueron convirtiéndose en secretos a voces y luego pasaron a letras de molde. El domingo 1º. de marzo, el editor de opinión del diario La Patria, Álvaro Segura, escribió en una columna titulada "Me inquieta la Gobernación", que funcionarios de la administración de Aristizábal no solo estarían cobrando comisiones a los contratistas de obras públicas, sino que habrían subido el monto de las coimas del 10 al 18 por ciento. "El rumor a voces en la ciudad y en los municipios es que el Gobernador, además, pretende pagar con decisiones administrativas inverosímiles a quienes financiaron su campaña", dijo Segura.

El Gobernador no desmintió las denuncias del columnista, pero menos de 24 horas después de la publicación dijo que por su culpa la banca internacional había subido la calificación de riesgo del departamento y que eso ponía en peligro la financiación de una serie de obras del "Plan del Billón", que es como se conoce el plan de desarrollo de Caldas.

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