El lunes 22, el fiscal Mario Iguarán se abstuvo de salir a los medios para recoger el guante que le lanzó el presidente Álvaro Uribe. El pecado del Fiscal fue haber respondido a una pregunta que le hicieron durante una entrevista en La W sobre la propuesta de despenalizar el consumo de la dosis mínima de marihuana hecha por la Comisión Latinoamericana sobre Droga y Democracia, presidida por los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso, Ernesto Zedillo y César Gaviria.
Iguarán dijo que estaba de acuerdo en tratar el problema de los adictos no como un tema criminal sino de salud pública, y el Presidente, que ha insistido sin éxito y aún insiste en volver a penalizar la dosis mínima -despenalizada en 1994 por la Corte Constitucional con ponencia del entonces magistrado Carlos Gaviria-, no tardó en reaccionar molesto. "Deploro que estos temas no los hable el Fiscal General con el Gobierno, sino que, como en tantas ocasiones, prefiera acceder a la presión, al espectáculo mediático, en lugar de buscar el bien común".
Ante tamaño señalamiento, los asesores más cercanos le recomendaron al Fiscal que le respondiera enérgicamente al Primer Mandatario no solo para dejar sentada su independencia de opinión, sino para recordarle que había pasado la época en que como viceministro de Justicia debía rendirle cuentas. Pero luego de un receso para atender la crisis del DAS y tras pensarlo detenidamente, Iguarán les manifestó a sus asesores que creía inútil y contraproducente salirle al ring al Presidente.
La posición del Fiscal sobre la dosis mínima no es nueva. La tiene desde cuando se desempeñaba como magistrado auxiliar de la Corte Constitucional y la ha sostenido en foros nacionales e internacionales. No tendría por qué cambiarla para darle gusto al Presidente que, una vez más, ha dado prueba de su irrespeto e intolerancia con las opiniones que no coinciden con las suyas. Uribe ha encontrado un nuevo blanco de estigmatización: los no alineados con la política antidrogas, los que consideran que los consumidores no son un problema de Policía sino de salud pública. Lo curioso es que en las mismas entrañas de Palacio hay un funcionario que, por lo menos en otras épocas, se mostró abiertamente partidario de la despenalización: el Comisionado de Paz.
El Gobierno anunció el martes que presentará de nuevo un proyecto de reforma constitucional para penalizar la dosis mínima. Queda claro que el Fiscal no secundará la propuesta.
El Presidente de la República no puede pretender, en ningún caso, que todos los funcionarios del Estado, incluso aquellos que no dependen de él, sigan su misma línea de pensamiento en todos los temas.
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