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Estaban en ejercicio de su función pública como directores de tres colegios oficiales, pero aun así José Benigno Segura, Jorge Enrique Laverde y Édgar Riveros se pusieron la camiseta del Polo Democrático y junto con otros 221 maestros de la Secretaría de Educación se presentaron como candidatos a la consulta interna para elegir a los delegados al II Congreso Nacional del Partido.
La consulta se hizo el 26 de octubre y en ella participaron más de 400 empleados y contratistas de distintas dependencias oficiales. Aparte de los 224 de la Secretaría de Educación, figuraban 43 de la de Integración Social, 30 de la de Cultura, 28 de la de Gobierno, 27 de la de Movilidad y 25 de la de Hábitat, para solo mencionar las que registraron los números más altos (ver gráfico en Recursos Relacionados). Pero fue la Secretaría de Educación, en cabeza de Abel Rodríguez, un experimentado docente y aguerrido dirigente sindical, la que aportó el mayor número de aspirantes.
Lo curioso es que además de los cientos de servidores públicos que se presentaron a la consulta, también participaron 226 contratistas que, si bien no tenían impedimentos legales, se vieron beneficiados con jugosos contratos que la Administración adjudicó el año pasado y cuyo monto superó los 3.500 millones de pesos. De las nóminas oficiales fueron elegidos varios nombres de las listas encabezadas por Iván Moreno Rojas, hermano del Alcalde, y Carlos Romero, esposo de la secretaria de Gobierno Clara López.
Lazos familiares
De la lista de Iván Moreno, que fue la segunda más votada y en la que figuraban 28 funcionarios y contratistas del Distrito, siete salieron elegidos, entre ellos los profesores Carmen Soler y Arley Mena, y Clemencia Vanegas, empleada de la Secretaría de Educación, con 429 votos, y quien, curiosamente, hizo su campaña mientras disfrutaba de un permiso sindical que la hacía inmune a sanciones por eventual incumplimiento de sus funciones.
Entre los contratistas elegidos por la lista del hermano del Alcalde figuran Leonardo Sanmiguel, que sacó 436 sufragios, y quien trabaja para la Secretaría de Hacienda; Henry Bernal y Lilián López, contratistas del Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal, y Pedro Rubio, contratista del Instituto de Promoción de Estudios Sociales. Entre todos ellos sumaron 1.803 votos.
Moreno ha logrado convertir la nómina del Distrito en uno de los principales ejes de una maquinaria que le ha permitido consolidarse como poder decisorio en el Polo, y mediante la cual pretende asegurar su reelección en el Senado y llevar la voz cantante a la hora de escoger candidato a la Presidencia de la República, lo mismo que a otros aspirantes a cargos de elección popular.
Lealtad de pareja
El caso de Moreno no es el único. El ex concejal Carlos Romero ha movido con destreza sus alfiles y se ha fortalecido políticamente por cuenta de la presencia de su señora en el gabinete. No solo presentó en su lista para la consulta a 21 personas vinculadas al Distrito, 13 de las cuales son subalternos de su esposa la secretaria de Gobierno, sino que en el proceso logró comprometer importantes apoyos políticos con miras a su candidatura para el Senado.
Al igual que el de Moreno, el caso de Romero llama la atención por la posible violación del régimen legal sobre conflicto de intereses. Felipe Ríos, de Cambio Radical y promotor de un reciente debate sobre el tema en el Concejo, asegura que los casos de Moreno y Romero traspasan la frontera de lo legal, pues se trata de personas con familiares muy cercanos -hermano y esposa- en los más altos cargos de la Administración. Por su parte, el concejal del Polo Wilson Duarte resume lo que, a su juicio, está ocurriendo: "Por estar enfocada en la campaña de su esposo Carlos Romero al Senado, la secretaria de Gobierno Clara López ha dejado de lado sus obligaciones como funcionaria del Distrito".