Diez formas de entender el conflicto hoy

1. El rearme paramilitar está asociado a la fragmentación de carteles de la droga y la intencionalidad de asegurar el despojo de tierras en zonas en las que las Autodefensas Unidas de Colombia tuvieron control político e institucional. En otras regiones intenta repetir el modelo que asocia la violencia al dominio, uso y disfrute de la tierra.

2. Las guerrillas, especialmente las Farc sufieron los más duros reveses militares con la muerte de dos de los integrantes de su máxima dirección y con las bajas sufridas en mandos medios y en sus estructuras  principales. Además de la operación militar que permitió la liberación de algunas de las personas secuestradas, influyó mucho el fallecimiento de su líder histórico Pedro Antonio Marín 'Tirofijo". Sin embargo, las Farc tienen presencia y operatividad en varias regiones del país, convirtieron sus territorios en campos minados. También acuden a la extorsión, amenazan a la población y desarrollan formas de reclutamiento individual y masivo, que incluye niños, niñas y adolescentes, para suplir bajas y deserciones.

3. La ofensiva de la Fuerza Pública, presionada para que produzca resultados, no está exenta de violaciones graves a los derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario. Los falsos positivos, que incluyen ejecuciones extrajudiciales y detenciones arbitrarias, generan un ambiente de desconfianza y temor en la población civil y presionan desplazamiento forzado.

4. Las fumigaciones aéreas y la erradicación manual forzada, además de provocar desplazamientos masivos, ha derivado en   una diseminación de cultivos de uso ilícito en diversas regiones del país, que tiene relación con la fragmentación de carteles de la droga.

5. Se mantiene una situación crítica en algunas regiones en las que continúa el enfrentamiento armado entre las guerrillas de las Farc y el Eln con un alto número de víctimas civiles, especialmente en los departamentos de Arauca, Nariño, Cauca y Chocó. En Arauca, esta confrontación, unida a otras manifestaciones de violencia, provocaron un incremento del 153% en el número de personas desplazadas entre el primer semestre de 2007 (5.381 personas) y el mismo período de 2008 (13.640 personas).

6. Hay alianzas atípicas entre paramilitares, narcotraficantes y guerrillas que responden a nuevas dinámicas del conflicto.

7. Todos los actores del conflicto están reclutando masivamente nuevos combatientes para prolongar la guerra. Las Farc y el Eln intentan ampliar su pie de fuerza (disminuido por la ofensiva gubernamental) acudiendo a la vinculación de niños, niñas y adolescentes.

8. Los paramilitares mantienen formas de reclutamiento de reinsertados, pero también de jóvenes en centros urbanos. Estas prácticas infringen el Derecho Internacional Humanitario y aseguran la continuidad del conflicto.

9. Crece de manera alarmante el desplazamiento intraurbano. Tradicionales y nuevas formas de violencia en las principales ciudades presionan esta modalidad de desplazamiento forzado. En el período de enero a mayo de 2008,  según la Personería de Medellín, por lo menos 567 personas se desplazaron dentro de la ciudad, similares situación se presenta en ciudades como Bogotá, Cali, Buenaventura y Santa Marta.

10. El hambre cómo método de guerra o consecuencia de la guerra está imponiendo una forma de desplazamiento forzado en las que se combina el miedo y la pobreza. La salida de indígenas embera del departamento de Risaralda hacia la capital del país prendió las alarmas por la situación de comunidades en zonas de alta confrontación armada en las que se imponen bloqueos, se limitan las posibilidades de producción, almacenamiento y comercialización  de alimentos y se restringe la caza y la pesca.