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En el municipio de La Dorada la lista encabezada por ella fue promovida por el cuestionado Movimiento del Pueblo, dirigido por el ex alcalde Julio César Alzate, primo hermano dedesaparecido narcotraficante Jairo Correa Alzate.
Largo inventario
En este avance sin prisa pero sin pausa del proceso de la parapolítica, Miguel Ángel Rangel Sossa se convirtió en el primer detenido por la Corte en 2009. Su reacción inicial lo llevó a enfilar baterías contra su viejo amigo político Germán Viana Guerrero, a quien acusó de estar "moviéndole" el proceso en su contra para quedarse con la curul, como segundo de su lista.
Mientras Viana rechazaba las acusaciones, la Corte tomó la decisión de encarcelar a Rangel con base en un largo inventario de hechos y pruebas que por ahora lo dejan mal parado. Uno de los testigos que declaró en su contra dijo que mientras se desempeñó como alcalde de Pinillos, en el sur de Bolívar, el hoy congresista echó mano del erario para patrocinar a los paramilitares y que no tuvo reato alguno de conciencia a la hora de provocar un incendio en el palacio municipal para borrar evidencia de negocios viciados por la corrupción.
Cuando ocurrió el que, según él no fue un incendio generado por manos criminales sino por un hecho fortuito, la economista Blanca Dilia Díaz, hermana de 'Báez', cuyo nombre de pila es Iván Roberto Duque, hacía parte de su equipo de gobierno. Cuando las llamas consumieron la sede oficial, Rangel enfrentaba más de 50 procesos relacionados con anomalías en la contratación.
Otro de los testigos relató cómo Rangel conoció a 'Baéz' en una reunión social realizada en 1997 en Chambacú, un centro recreacional de Caucasia (Antioquia), donde el jefe paramilitar presentó su proyecto político para el sur de Bolívar. Desde entonces el ahora representante a la Cámara se habría convertido en uno de sus alfiles.
Esta sucesión de hechos permite avizorar que 2009 no será el año del cierre de uno de los más oscuros capítulos en la historia del Congreso. Muy por el contrario, a la Corte le queda todavía mucha tela por cortar en lo que tiene que ver con el llamado proceso de la parapolítica, que, a juzgar por las más recientes decisiones, está lejos de parar.