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La realidad política en Colombia no es favorable, en los actuales momentos, a la idea de buscar una nueva negociación con las Farc. Sin embargo, en el exterior el escenario es totalmente diferente. De hecho, en Estados Unidos y Europa se han venido planteando alternativas para revivir la idea de la paz negociada, y varias organizaciones y ONG le están apostando a aprovechar esos espacios. Durante los últimos dos meses de 2008 se realizaron en forma discreta dos reuniones en París y Washington para auscultar propuestas de paz para Colombia.
La llegada al poder de Barack Obama en Estados Unidos y el apoyo que ofrecen en Europa y algunos países latinoamericanos a la salida negociada motivaron a congresistas de todos los partidos, empresarios, académicos y representantes de algunas ONG a reunirse para analizar cuáles caminos pueden abrirse para que Gobierno y Farc se sienten otra vez a una mesa.
De manera discreta, casi silenciosa, una delegación colombiana viajó a París el 6 de noviembre de 2008. Del grupo hicieron parte los congresistas Juan Manuel Ospina, Juan Fernando Cristo, Gustavo Petro; el presidente del Polo Democrático, Carlos Gaviria; el sacerdote Francisco de Roux; Juan Gabriel Uribe, director de El Siglo; Jorge Rojas, de Codhes y Ana Teresa Bernal, de Redepaz, entre otros. Coinciden varios de los asistentes en que los golpes que las Fuerzas Militares propinaron a las Farc el año pasado le quitaron piso a la idea del intercambio humanitario y que las cinco marchas contra el secuestro pusieron a esa guerrilla contra el paredón. Ahora, unidos en la Iniciativa París, después de siete años de romperse el proceso del Caguán, vuelven a plantear el diálogo. "Los Estados dejaron de ser los únicos que monopolizaron escenarios internacionales para hablar de paz -precisó el politólogo Alejo Vargas-. Entonces la sociedad se une para hablar de políticas públicas para este propósito".
La reunión de París tuvo el visto bueno de la Cancillería francesa que recibió a los colombianos y expresó el apoyo. Pero lo más importante fue la participación de parlamentarios de Uruguay, Argentina y Brasil que intentan buscar una participación activa de sus gobiernos en un eventual acercamiento entre Gobierno y guerrilla.
El grupo París se volverá a reunir en pocos días. "Se está tejiendo una alianza Europa, América Latina y Estados Unidos por la paz. La idea es que se acabó un 2008 trágico en materia de negociación y paz y hay que hacer un giro y pensar que la paz es posible -dice Jorge Rojas, director de Codhes-. La guerra empieza a mostrar agotamiento por parte del Gobierno y por parte de la insurgencia, el entusiasmo bélico empieza a ceder y un nuevo escenario podría cambiar el rumbo".
En Washington
Después de París otro grupo se reunió en Washington en respuesta a una propuesta del Instituto Nacional de Paz de Estados Unidos, creado durante el gobierno de Ronald Reagan. Ahora ese instituto está en manos de los demócratas, y convocó a 30 colombianos para que revisaran el pasado 2 de diciembre posibles salidas al conflicto armado.
Allí se conformó la Iniciativa Washington de la que hacen parte 70 personalidades de Estados Unidos -entre congresistas estadounidenses como James Mc Govern, académicos y representantes de la ONU- y de Colombia. El grupo analizó de qué manera las nuevas orientaciones en política exterior anunciadas por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, podrían aplicarse en el caso colombiano.
También revisaron cómo incidirá la aprobación o no del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia en la dinámica de la guerra y la paz, así como los retos para hacer que el nuevo gobierno en Washington presente plena atención al tema de los derechos humanos en Colombia.
"Se buscan mecanismos para poner fin al conflicto colombiano en vez de prolongarlo -explicó Ana Teresa Bernal, de Redepaz-. Hay expectativa sobre las relaciones de la sociedad civil con el gobierno Obama y sobre cómo tejer caminos de paz con el nuevo Presidente de Estados Unidos". Agregó que hay una gran coincidencia en la necesidad de cambiar el rumbo de la confrontación inútil en que están empeñados Gobierno y guerrillas.