Encienden debate sobre la construcción de tres edificios detrás del Seminario Mayor

Desde el momento en que el cardenal Pedro Rubiano anunció su idea de construir tres edificios alrededor del Seminario de Bogotá para ponerle el pecho, con sus ganancias, al déficit de 1.300 millones que hoy tiene esa institución, la polémica alrededor del proyecto no ha cesado.

Los primeros en poner el grito en el cielo fueron los directivos de la Sociedad de Mejoras y Ornatos que, en cabeza de su presidenta, Elsa Koppel, le encontraron más de una inconsistencia a la iniciativa. Una tiene que ver, por ejemplo, con el acuerdo 22 de 1995 que declara al Seminario y sus alrededores como bien de interés cultural de carácter nacional. "El simple hecho de que exista esa declaratoria ya es un impedimento para levantar las tres torres -asegura Koppel-. Además, el acuerdo no ha sido derogado, entonces si se lleva a cabo el proyecto sería de forma ilegal".

Una segunda crítica está relacionada con la falta de coordinación entre la Secretaría de Medio Ambiente y Planeación Distrital, las dos entidades encargadas de definir la viabilidad de la obra. El debate surge porque en una carta enviada a la Sociedad de Mejoras, el director de Ambiente y Ruralidad de Planeación deja constancia de que el predio en el que serían construidos los edificios hace parte del área de reserva. Un concepto totalmente contrario al del director de Planeación y Gestión Ambiental de la Secretaría de Ambiente, quien explica que el POT redelimitó ese predio y que ya no es de reserva.

Desde la Secretaría de Ambiente, el director de esa cartera, Juan Antonio Nieto, le dijo a CAMBIO que las posiciones encontradas entre las dos entidades serán llevadas al Comité Jurídico Distrital para allí dirimir el conflicto. "Para nosotros, el predio del Seminario se encuentra parcialmente afectado por la llamada reserva pero no completamente -aclara Nieto-. Lo que hizo el POT fue una reclasificación de esa zona y desde entonces el Seminario hace parte del área forestal distrital y no de reserva, lo cual no impide que se construya el proyecto".

Otro de los temas de controversia es la amenaza ecológica que podrían generar las edificaciones. Según la presidenta de la Sociedad de Mejoras, la cimentación de las tres torres de siete pisos requieren la remoción de 50.000 m3 de tierra, lo cual alteraría las características patrimoniales del paisaje.

Y aunque el cardenal Rubiano insiste en que la obra no va a afectar el área de reserva y que todo será levantado sobre las canchas de fútbol y de tenis que hoy bordean al Seminario, para muchos el hecho de darle luz verde a las torres podría convertirse en el arma de presión para los constructores que están tras la urbanización de los cerros orientales de Bogotá. "Esto sería abrirle las puertas a la deforestación de las Sierras del Chicó y de la Escuela de Caballería", insiste Juan Moreno, director de la Sociedad de Mejoras.

 Así pues, habrá que esperar a que Planeación Distrital, la Secretaría de Ambiente y el Ministerio de Cultura se pongan de acuerdo. Mientras tanto, se intensificará el debate entre los propietarios de los terrenos y los defensores del medio ambiente.

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