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Enfrentamientos con la Corte Suprema, parapolítica, 'Yidispolítica', falsos positivos, 'pirámides', infiltración de la mafia en la Fiscalía y seguimientos a la oposición, salpicaron al Gobierno directa o indirectamente.
Este año fue, sin duda, de escándalos, sobresaltos y crisis, no obstante que fue también el de los golpes más contundentes contra las Farc, el de las liberaciones de secuestrados, las marchas y deserciones masivas de guerrilleros. Los éxitos del Gobierno fueron opacados en parte por el sinnúmero de escándalos que lo golpearon directa o indirectamente y pusieron a Uribe a la defensiva.
El Presidente debió pagar la factura de la parapolítica que se destapó en 2006 y que este año llegó a un punto crítico con cerca de 60 aliados del Gobierno investigados -algunos en la cárcel-, por cuya causa Uribe agudizó el enfrentamiento con la Corte Suprema. Fue el año de la más grave crisis con el presidente Chávez por haberlo bajado del bus de la mediación para el acuerdo humanitario sin previo aviso, y el del rompimiento de las relaciones con Ecuador por cuenta del bombardeo al campamento de 'Raúl Reyes'; el año del destape de la 'farcpolítica' y el de la 'Yidispolítica', que puso contra las cuerdas a los ministros Sabas Pretelt y Diego Palacio, y al secretario general Bernardo Moreno, lo mismo que a su antecesor Alberto Velásquez, que debieron rendir indagatoria ante la Fiscalía. Por lo mismo, el Presidente tiene una investigación en la Comisión de Acusaciones de la Cámara.
Fue también el año del escándalo de Carimagua, porque el ministro de Agricultura intentó 'ponerles conejo' a un grupo de desplazados a quienes les habían prometido tierras, y el de las reuniones de funcionarios de la Casa de Nariño con emisarios de 'don Berna', que supuestamente tenían información contra la Corte Suprema por tráfico de testigos. Y el año de los falsos positivos, que pusieron al descubierto la macabra alianza entre militares y paramilitares 'reciclados' para mostrar resultados en la lucha contra la guerrilla, y que les costó la destitución a 27 oficiales y suboficiales y obligaron a renunciar a su comandante del Ejército, general Mario Montoya. No en vano la Fiscalía investiga 657 casos que involucran a 688 militares -hay 43 condenados y 12 llamados a juicio-, y la Procuraduría investiga a 2.742 militares por presuntas ejecuciones fuera de combate.
Fue también el año de los seguimientos del Das a la oposición, que llevó a su directora María del Pilar Hurtado a presentar la renuncia; y el que dejó al descubierto que el director de Fiscalías de Medellín, Guillermo León Valencia Cossio, estaba comprometido con la organización mafiosa de 'don Mario', lo cual le quitó margen de maniobra y convocatoria en el Congreso a su hermano, el ministro del Interior.
Para rematar, fue el año del desplome de las 'pirámides', que generó una crisis social, sobre todo en el sur del país, y obligó al Gobierno a decretar la emergencia económica. Y el año en que quedó en evidencia la poca transparencia de la financiación de la recolección de firmas para el referendo reeleccionista, aprobado en sesiones extras, luego de que el Presidente movió directamente sus fichas.
El año, en general, no fue bueno para el Presidente, que perdió la iniciativa y estuvo la mayor parte del tiempo a la defensiva. Prácticamente no hubo mes en que no se viera obligado a poner el pecho ante los medios para ofrecer disculpas o explicaciones por embarradas del Gobierno. Hasta el éxito de la Operación Jaque, que permitió la liberación de Íngrid Betancourt, los tres contratistas norteamericanos y 11 secuestrados más, se vio empañado por el uso ilegal del emblema de la Cruz Roja. Los escándalos, sobre todo la profundización del enfrentamiento con la Corte, la 'Yidispolítica', los seguimientos del Das a la oposición, los falsos positivos y el colapso de las 'pirámides', hicieron mella en la popularidad de Uribe y han incidido en forma negativa en el apoyo a la reelección que, como indica la encuesta Invamer-Gallup publicada la semana pasada, perdió 19 puntos en seis meses, al pasar de 74 a 55 por ciento.
El año termina en medio de gran turbulencia política. La financiación del referendo está envuelta en un escándalo por falta de transparencia en las cuentas y dejó muy mal sabor la forma como el Gobierno, después de negar su interés en el proyecto, se movió para sacar adelante una iniciativa que, aunque tal como fue aprobada solo permite la reelección en 2014, el ministro del Interior Fabio Valencia sostiene que el texto puede enmendarse para hacerla posible en 2010.
En resumen, el balance de 2008 no es favorable al Presidente y no solo por los escándalos y por el hecho de que su segunda reelección ha perdido apoyo, sino porque enfrenta una situación económica y social difícil debido al colapso de las 'pirámides' que, como dice el analista Álvaro Forero en su columna de este lunes en El Espectador, mostró su impotencia ante el desastre y le hizo perder su "aura de invencibilidad".