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El desgaste presidencial es evidente, no obstante que aún conserva altos índices de favorabilidad, y se irá haciendo más notorio con el curso del tiempo y en la medida en que cambie el escenario internacional con Barack Obama en la Presidencia de Estados Unidos. Después de seis años de seguridad democrática y confianza inversionista, los signos sociales y políticos indican que los colombianos, que reconocen que el gobierno de Uribe mejoró las condiciones de seguridad y estimuló la confianza de los inversionistas, no quieren más de lo mismo. El año termina para Uribe marcado por la incertidumbre.