Después de dos años de retrasos y varias denuncias por irregularidades, empieza a funcionar tercer sistema de transporte masivo del país.
Cuando Marlén Cárdenas se montó al bus padrón del MÍO, casi se desmaya de la emoción. Ella se subió en la estación del Siete de Agosto, al oriente de Cali, y terminó su recorrido en la Unidad Deportiva, al otro extremo de la ciudad. "Estrené un sistema que parecía que nunca llegaría y eso me dio mucha alegría -dice-. La verdad no lo podía creer".
Marlén fue una de las primeras caleñas en disfrutar de los viajes promocionales del MÍO, el nuevo sistema de transporte masivo de Cali que el 1° de enero arrancará en firme sus operaciones. Es el tercer sistema de transporte masivo del país, después del TransMilenio de Bogotá y el Megabús de Pereira. Tiene dos fases y está estructurado a partir de corredores viales, los cuales se dividen en troncales, pretroncales y complementarios. La primera fase, que estará lista en su totalidad en junio del próximo año, comprende la construcción de las vías troncales de la carrera 1ª, calle 5, calles 13 y 15 y carrera 15, es decir, la línea que comunica la ciudad entre los extremos sur y norte. La segunda fase, que los caleños conocerán a finales de 2012, está proyectada para arrancar en agosto de 2010 y complementará la ciudad de oriente a occidente.
El sistema, que arranca con dos años de retraso, inicia con 20 buses, pero la idea es que en junio tenga 470, de los cuales 103 serán articulados (con capacidad para 160 pasajeros cada uno e irán por vías exclusivas), 236 padrones (para 80 pasajeros que recorrerán vías arterias o pretroncales) y 131 complementarios (para 45 personas con ruta por los barrios). "El MÍO no es solo un sistema de transporte -dice Jorge Iván Ospina, alcalde de Cali-. Realmente es una transformación en la cultura de la movilidad caleña pues significa renovación urbana, recuperación del espacio público y un cambio sociocultural para asimilar el paso de un sistema de transporte colectivo a uno integrado".
Y aunque a grandes rasgos es similar a los otros dos sistemas de transporte masivo que ya operan en el país, el MÍO tiene ciertas diferencias pues contará con tres tipos de buses, una tarjeta inteligente sin contacto, es decir, que es detectada a distancia, y puntos de validación en cada bus y no solo en las estaciones como ocurre en Bogotá y Pereira. "Es un modelo flexible que les permite a los usuarios estar en el sistema desde el momento en que se suben a cualquier bus -dice Mauricio Carvajal, presidente de Metrocali, entidad promotora del MÍO-. También permite que los buses ingresen a los barrios y luego a las troncales".
Historia turbulenta
Aunque la operación ya está garantizada, no todo ha sido color de rosa en el MÍO. El sistema tuvo fuertes contratiempos y su inicio se aplazó cuatro veces por la lenta ejecución de las obras de infraestructura, las variaciones en los costos, la falta de planeación y la desorganización administrativa. "La verdad Cali no estaba preparada para un sistema de tanta magnitud -agrega Carvajal-. Por eso hubo muchos problemas técnicos que generaron atrasos. Hoy los estamos subsanando a medida que avanza la operación".
Pero no solo atrasos ha tenido el MÍO. El pasado viernes las contralorías de Cali y de la Nación encontraron serias irregularidades en los procesos de contratación y ejecución de obras y gastos por parte de Metrocali. El informe de los entes de control señala que durante 2006 y 2007 hubo una gestión administrativa ineficiente y graves inconsistencias que pusieron en riesgo la operación.
La investigación de las contralorías señaló ocho hallazgos fiscales que comprometen 16.102 millones de pesos, 18 más de alcance disciplinario y 10 de carácter penal. Para las contralorías es claro que hubo un detrimento patrimonial derivado de actuaciones irregulares de Metrocali en adición de plazos y recursos para la ejecución de las obras de infraestructura de las troncales y pretroncales.
El informe va más allá y señala otras anomalías, como contrataciones directas para evadir licitaciones y sobrecostos en varios contratos como el de semaforización con Siemens por más de 3.300 millones de pesos. "Hubo recurrentes deficiencias y actuaciones irregulares que señalan una gestión del MÍO desfavorable", puntualiza el estudio.
Estas irregularidades detectadas por las contralorías se suman a las que unos meses atrás había denunciado la Personería de Cali cuando señaló problemas técnicos y de espacio público en varios tramos, líos en el sistema de recaudo y sobrecostos en varias etapas del proyecto. "Cuando yo asumí en enero de este año sabía que había muchos problemas, pero no me detuve a indagar en las irregularidades sino a avanzar en la operación -agrega Carvajal-. Ahora hay MÍO gracias a esa ejecución porque si no estaríamos a medio camino".
Hoy el MÍO de Cali es una realidad. Sin embargo los entes de vigilancia y control han hecho copiosas recomendaciones que de no cumplirse estaría en peligro su operación. Pero mientras Metrocali sigue al pie de la letra todas las exigencias, los caleños esperan que este modelo anunciado con bombos y platillos, y que busca ponerle fin al caos del transporte público en la ciudad, realmente funcione y acabe de una vez por todas con ese dolor de cabeza que implica movilizarse. Ojalá se les cumpla el milagrito.
10 CIFRAS del MÍO
- 600.000 millones de pesos costó la primera fase.
- 1.057 buses viejos han sido chatarrizados para operar el MÍO. La meta son 4.500 al 2010.
- 27,8 kilómetros de corredores troncales, 150,5 kilómetros de corredores pretroncales y cuatro estaciones terminales tendrá la primera fase.
- 470 buses movilizarán a los pasajeros en la primera fase.
- 5 empresas operarán el MÍO. Hoy hay cuatro contratadas.
- 35.000 empleos directos ha generado el sistema.
- 470.000 pasajeros diarios espera movilizar el MÍO en junio.
- 9 minutos será la frecuencia de salida de cada bus en enero.
- 1.600 pesos será la tarifa para el usuario en 2009.
LOS OTROS MODELOS
Aunque nadie desconoce las bondades de los sistemas integrados de transporte masivo para mejorar la movilidad y ordenar el transporte público, a medida que pasa el tiempo las críticas aumentan. TransMilenio, por ejemplo, el símbolo de este sistema en el país con ocho años de operación, registra entre los usuarios fallas notorias en cuanto a la calidad del servicio. Según la encuesta Bogotá, Cómo Vamos, en 2005, el 70% de los bogotanos decía que TransMilenio había contribuido a mejorar su calidad de vida, pero hoy solo el 54% piensa lo mismo. Además, el 37% lo califica igual que al sistema de buses, busetas y colectivos, y el 26%, peor. En Pereira, Megabús, que tiene dos años de operaciones y ha movilizado 5,4 millones de pasajeros, también ha recibido críticas por su escasa cobertura. Los otros cinco sistemas que faltan por inaugurar (TransMilenio de Soacha, Metrolínea de Bucaramanga, Metroplús del Valle de Aburrá, Transmetro de Barranquilla y Transcaribe de Cartagena), avanzan a paso lento, y en su mayoría registran dos años de retraso.