Ataques de Farc y Eln en Arauca y Caquetá demuestran que poco les importa el DIH

Nueve policías y dos civiles murieron el fin de semana pasado en acciones de las Farc y el Eln.

No había terminado el país de reponerse de la noticia sobre una patrulla de la Policía que fue víctima de dos cargas explosivas en Fortul, Arauca, cuando un día después, el sábado 6 de diciembre, a las 8:35 a.m., una caravana de cuatro carros con una misión médica que se dirigía hacia la vereda de Campo Hermoso en San Vicente del Caguán, Caquetá, fue objeto de otro atentado terrorista. En el primer caso murieron nueve policías, en el segundo, un psicólogo de Bienestar Familiar y un conductor. 

Lo dos atentados, perpetrados con sevicia por grupos guerrilleros, constituyen una violación  de todos los protocolos del Derecho Internacional Humanitario (DIH). Según versiones de la Policía, en Arauca los artefactos explosivos fueron activados por miembros del frente Domingo Laín del Eln, cuando los uniformados se encontraban cerca del cementerio de Fortul, en donde iban a realizar el levantamiento de un cadáver. Los policías que quedaron heridos fueron rematados con un tiro de gracia en la cabeza. "Fue un ataque cobarde -dice el coronel Luis Alberto Ortiz, comandante de la Policía de Arauca-. Los ultimaron en estado de indefensión".

El caso de Campo Hermoso no es menos grave. Según declaraciones de los sobrevivientes, una carga explosiva sembrada al costado de la carretera hizo volar el primer vehículo de la caravana y como resultado murieron dos personas -Yamid Correa y Jhon Jader Alape- y quedaron gravemente heridos tres miembros de la misión médica. Testigos señalan que integrantes de la columna móvil Teófilo Forero de las Farc detonaron la carga explosiva pese a que la caravana carecía de protección militar y llevaba los símbolos que la identificaban como neutral en el conflicto.

Los dos casos evidencian que el DIH no les importa a las Farc y al Eln. Según expertos consultados por CAMBIO, estas violaciones pueden ser interpretadas de dos maneras: o como una estrategia de las guerrillas para demostrar que no están derrotadas y que, pese a los resultados, la política de seguridad no es tan efectiva como sostiene el Gobierno, o como retaliación, aunque extremadamente desproporcionada, frente a acciones del Gobierno que, por ejemplo en la famosa Operación Jaque, usó en forma ilegal el emblema de la Cruz Roja. "Sea lo que fuere, esas acciones son condenables en todo sentido -dice el analista Juan Vallejo-. Lo triste es que, al fin y al cabo, esos grupos acuden a ese tipo de actos repudiables porque les da protagonismo por su alto impacto y eso lo consideran ganancia".

El Gobierno anunció que llevará estos dos casos a todos los organismos internacionales, pero a juzgar por las acciones de las guerrillas en las últimas semanas está claro que tanto a las Farc como al Eln las condenas públicas en el exterior las tienen sin cuidado.

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