Se le fueron las luces

Bogotá paga por alumbrado público una tarifa 30 por ciento mayor a la del resto de ciudades del país. Foto: AFP

Antes de que Codensa asumiera el manejo del alumbrado público en Bogotá, las expectativas se centraban en que la gestión del nuevo operador redundaría en la reducción de las tarifas, pero han pasado 11 años y no han dejado de subir.

La razón parece estar en el convenio 766 que firmaron en 1997 el entonces alcalde Paul Bromberg y la Empresa de Energía de Bogotá, para fijar las tarifas mensuales del alumbrado. "El acuerdo lo único que trajo fue costos superiores a los cobrados por otros municipios -asegura Libardo Espitia, director de Infraestructura de la Red de Veedurías Ciudadanas-. Además, le impidió a la capital negociar libremente mejores y menores tarifas".

El meollo está en una de las condiciones del convenio que, al parecer, Codensa no ha cumplido. Se trata de un descuento del 2 por ciento mensual en la tarifa que la empresa debía hacer efectivo porque siempre hay luminarias apagadas o fuera de servicio. En el trato también quedó claro que el número de luminarias dañadas no podía superar el 2 por ciento del total, condición que tampoco se ha cumplido.

Según el Consorcio Interalumbrado, firma encargada de hacer la interventoría del convenio, entre marzo de 2001 y enero de 2002 las luminarias apagadas superaron el 2 por ciento pactado. En 2001, el porcentaje osciló entre 4,9 y 16,56. El Distrito se vio obligado a pagar por el alumbrado público 4.500 millones más de lo inicialmente proyectado, según un informe de 2002 de la Contraloría Distrital.

Por otra parte, la Unidad Especial de Servicios Públicos, UESP, encargada de velar por el tema, muestra contradicciones en sus informes. Según uno enviado al entonces contralor de Bogotá Óscar González Arana, las facturas presentadas por Codensa al Distrito hasta 2006 respetaron el descuento del 2 por ciento. Pero otro informe en poder de la Red de Veedurías indica que el margen se violó en 2004 -2,47 por ciento- lo que significaría un detrimento patrimonial de 2.100 millones.

En julio de 2005, González Arana recibió una solicitud de la Dirección de Servicios Públicos de la Contraloría, pues habría sobrecostos pagados a Codensa por 248.000 millones. Pero el funcionario archivó el proceso con el argumento de que la UESP le había notificado que los descuentos se habían cumplido. "Lo que puedo decir de todo esto es que a Codensa se le fueron las luces al momento de hacer los cobros -le dijo a CAMBIO el contralor de Bogotá, Miguel A. Moralesrussi-. Yo creo que todo esto obedeció a una falta de control por parte de algunas entidades como la UESP".

Codensa asegura que después del convenio mencionado fue suscrito otro que "cambió la metodología de aplicar el descuento del 2 por ciento, y en su lugar se incorporaron descuentos por indicadores de calidad del servicio, energía dejada de suministrar y compensación por puntos luminosos en falla". Y sostiene que no es cierto que las tarifas hayan aumentado a partir de la firma del convenio.

Por su parte, Victoria Virviescas, directora de la Unidad Especial de la UESP, asegura que van a proteger el patrimonio distrital y que luego de hacer la reliquidación recuperarán los dineros pagados de más por el Distrito a Condensa. Amanecerá y veremos.

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