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Dos años después, en julio de 2004, lo nombró secretario general de la Presidencia ante el asombro del círculo íntimo de Palacio que no entendía por qué el Jefe le había entregado semejante responsabilidad a un hombre que no hacía parte de su entorno más cercano. Se les olvidó, tal vez, que como director de la primera campaña en el Quindío logró, en una operación que hizo énfasis en el puerta a puerta, que 126.633 quindianos votaran por Uribe. Y el Presidente es muy agradecido con los voticos.
Opiniones divididas
Casado y con dos hijos, Moreno no tiene horario porque Uribe no tiene horario, pero de vez en cuando logra escaparse para visitar a sus padres en Armenia y entonces aprovecha para subir hasta El Roble, un estadero sobre la vía Circasia- Pereira, para comer chuletas de cerdo, las más famosas de la región.
Se mantiene en forma mediante una rutina de trote matinal de 10 kilómetros y siempre lleva a mano una libreta de apuntes donde anota quejas y peticiones. "Se arma de paciencia para enfrentar el reto de ser uno de los hombres más cercanos a Uribe", dice un amigo que conoce bien al hijo de Josué Moreno Jaramillo, ex presidente de la Cámara de Comercio de Armenia y miembro del Comité Municipal de Cafeteros.
Moreno le sigue el ritmo al Presidente y su actividad es febril como la del Primer Mandatario: recibe congresistas, capotea 'lagartos', resuelve problemas, coordina a los ministros, firma decretos y resoluciones, vigila para que se cumplan las decisiones presidenciales... "Es un hombre de toda la confianza de Uribe que tiene que luchar con todos los 'chicharrones' de los congresistas", dice Samuel Arrieta, presidente de Convergencia Ciudadana. Y el senador de Cambio Radical Rodrigo Lara agrega: "Dentro del Gobierno, Moreno le hace contrapeso al círculo que maneja José Obdulio Gaviria, con sus oscuros amigos e intereses".
Pero, como es obvio, no todos lo que lo conocen piensan lo mismo y a pesar de su fama de poderoso hay quienes sostienen que es solo fama y que no tiene la ascendencia sobre el Presidente que algunos le atribuyen. "Es pueblerino, se esfuerza por atender bien a la gente, toma tinto y habla de mujeres pero de ahí no pasa -dice un funcionario de Palacio-. No tiene influencia sobre el Presidente". No obstante, el senador liberal Héctor Elí Rojas asegura: "Es el hombre de las galletas y los caramelos en el Gobierno, la casa a donde van todas las Yidis y todos los Teodolindos para la aprobación de la segunda reelección de Uribe".
Todo indica, sin embargo, que Moreno quedó curado en salud, y fuentes de Palacio aseguran que ha dicho que no quiere enredarse con el ofrecimiento de puestos y que no va a comprometer su nombre en la entrega de dádivas, razón por la cual hoy no les pasa al teléfono a algunos congresistas.
Por su parte, el senador Armando Benedetti, uno de los políticos más cercanos a Palacio, asegura que Moreno es el responsable de que el Gobierno no haya tenido un solo proyecto que despertara la atención de los colombianos o el interés de los medios. "No sabe manejar el poder -dice-. En el Congreso no le creen y de él se burlan en el Legislativo". Se trata de una opinión que comparten otros congresistas de la coalición de Gobierno que prefirieron mantener el anonimato: "No tiene credibilidad ni liderazgo", sostiene uno de ellos. "No es un tipo preparado intelectualmente, ni estructurado", asegura un alto funcionario de la Casa de Nariño, quien interrogado sobre quién es Bernardo Moreno, respondió: "Ojalá yo supiera quién es".
Y esa es, precisamente, la pregunta que hacen los colombianos y muchos congresistas, que consideran que Moreno está lejos de ser como otros secretarios generales. Como Germán Montoya, por ejemplo, que fue el verdadero poder detrás del trono en el gobierno de Virgilio Barco, o Fabio Villegas en el de César Gaviria. No solo tenían gran influencia sobre los presidentes, sino el control del Congreso y el manejo de la agenda legislativa. No parece ser el caso de Bernardo Moreno, que más que un hombre de confianza del Presidente es un funcionario operativo y funcional.
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