Octubre 29 de 2008

Fuga de Óscar Lizcano y de 'Isaza' prueba que las Farc están en su peor momento

Es un eslabón más de una cadena de reveses políticos y militares de carácter histórico sufridos por el grupo subversivo en 2008.

La respuesta de Wilson Bueno Largo, alias 'Isaza', quien pasó de ser carcelero del ex representante Óscar Tulio Lizcano a su liberador, es muy elocuente sobre la crisis que atraviesa el grupo guerrillero: "Las Farc están muy reducidas, sin orientación política y van a desaparecer. Son unos guerrilleros sin moral y con una descomposición interna", declaró, categórico, horas después de haber huido en compañía del ex parlamentario.

La fuga de 'Isaza' y Lizcano es un eslabón más de una cadena de reveses políticos y militares de carácter histórico sufridos por el grupo subversivo en 2008. Pero, por su naturaleza, puede tener connotaciones aún más negativas para la guerrilla.

 El caso de Lizcano no es igual al del ex ministro Fernando Araújo, que se escapó en medio de un operativo militar, ni al del policía Frank Pinchao, que se fugó solo. Que un encargado de vigilar al rehén se convierta en su aliado para encontrar la libertad dice mucho sobre la pérdida de moral, el debilitamiento de la autoridad del Secretariado, y las dudas que se han ido sembrando sobre la razón de ser de la lucha armada en las bases de la guerrilla.

El regreso de Lizcano a la libertad hace pensar que la estrategia del Gobierno dirigida a motivar desmovilizaciones de guerrilleros está penetrando en forma muy profunda y efectiva. No hay que olvidar que hace pocas semanas el alto comisionado, Luis Carlos Restrepo, había lanzado una voz de alarma sobre la situación de Lizcano, afectado por graves dolencias físicas y enfermedades. La víctima que se fugó del brazo de su carcelero era, tal vez, la que más atención recibía del Secretariado. Un hecho que ratifica la debilidad actual de las Farc.

Los golpes propinados por la Fuerza Pública, sumados a la reciente muerte de 'Manuel Marulanda', han llevado al grupo guerrillero a su peor momento en toda su historia. A una debacle que obliga a preguntar si el fin de las Farc es una hipótesis probable o cercana.

Golpes contundentes

De acuerdo con estudios de la Fundación Seguridad y Democracia, que dirige Alfredo Rangel, en los últimos años las Farc han perdido la mitad de sus hombres en armas y la mitad de su presencia territorial. Los secuestros y retenes ilegales han disminuido en un 80 por ciento, y las acciones contra la Fuerza Pública también han decrecido de forma dramática.

Pero hay más cifras demoledoras para las Farc. Estadísticas del Programa de Desmovilización del Ministerio de Defensa indican que en 2008 cerca de 2.500 guerrilleros se han desmovilizado, y varios de sus frentes han sido desmantelados o se han visto obligados a fusionarse con otros, como ha venido sucediendo en la Costa Caribe.

En el campo político, las Farc están cada vez más acorraladas, tanto en el país como en el exterior, y ya no cuentan con aliados visibles ni relevantes. La imagen de un movimiento con una base política se ha deteriorado y, en cambio, se ha fortalecido la cooperación de los países de todos los continentes con las operaciones de la 'seguridad democrática'.

Qué viene

Aunque las Farc están acorraladas, debilitadas en lo militar y golpeadas en lo político, la hipótesis de su de-saparición no es realista. Todavía tiene cerca de 8.000 hombres en armas, bien financiados por el dinero del narcotráfico y protegidos por las complejidades de la selva y la extensa geografía nacional.

Una cosa es que las Farc envalentonadas, poderosas y con una gran capacidad de operación hayan quedado en el pasado, y otra que puedan ser exterminadas por completo. "Es claro que hay frentes muy golpeados, pero también hay otros con capacidad de acomodarse a las nuevas circunstancias", afirma el analista Alejo Vargas.

Lo que se abre es una nueva etapa. La de unas Farc débiles, aisladas y cada vez más marginales. Carlos Lozano, director del semanario VOZ, quien en el pasado ha sido mediador del Gobierno con el grupo insurgente, afirma que "Las Farc deben hacer un análisis profundo de lo que está sucediendo con el fin de tomar decisiones trascendentales: o dejan en libertad a todos los secuestrados que tienen en su poder, o realizan una propuesta realista que permita avanzar en el camino del acuerdo humanitario".

Hay varias hipótesis sobre la línea que pueden seguir las Farc bajo el mando de 'Alfonso Cano' para enfrentar su situación crítica. La primera es que se abra una negociación con el Gobierno.

El martes pasado, la senadora Piedad Córdoba recibió una carta desde las montañas de Colombia, en la que las Farc se muestran interesadas en "buscar una salida política al conflicto, al canje humanitario y a la paz, en un diálogo de cara al pueblo con amplitud y con franqueza". Alfredo Rangel opina que "la suerte de la guerrilla dependerá del tiempo que se tomen para decidir negociar en serio".

Sin embargo, en el corto plazo no existen condiciones para que se abra una mesa de diálogo. El martes, ante la Comisión Primera del Senado, el canciller Jaime Bermúdez dijo que el Gobierno está contemplando el levantamiento de la reserva que hizo sobre la aplicación del Estatuto de Roma. Esa decisión, de la administración de Andrés Pastrana, se había tomado con el objetivo de dejar una puerta abierta a buscar un pacto de paz con la guerrilla. La entrada en pleno vigor del tratado impediría hacer concesiones de impunidad a cambio de la desmovilización. La intervención de Bermúdez significa, en consecuencia, que en el Gobierno no hay intenciones de explorar un diálogo, que es una alternativa todavía desprestigiada por el fracaso del proceso en el Caguán.

Existen otras hipótesis: la fragmentación de las Farc, que ya no volverían a contar con un mando unificado; su conversión en un grupo pequeño y marginal, pero con capacidad de adelantar acciones terroristas; el diálogo con algunos frentes mientras se mantiene la presión militar sobre otros; o la urbanización de la estrategia guerrillera, en universidades y ciudades. Lo único claro es que las Farc que se tomaron Las Delicias y Patascoy hace diez años, y que después conmocionaron al país con secuestros de políticos para buscar un canje, se quedaron en el pasado. 'Alfonso Cano' no solo tiene graves problemas, sino complejos dilemas.

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