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En diciembre de 1993, la Convención para la Sudáfrica Democrática aprobó la Constitución interina con una cláusula sobre amnistía en función de la reconciliación y la reconstrucción del país, e hizo explícita la necesidad y voluntad de reconciliación de los pueblos sudafricanos. En ese marco nació la idea de la Comisión de Verdad y Reparación que encabezó el obispo anglicano Desmond Tutu, Premio Nobel de Paz 1984, y quien entendía el valor que la comunidad daba al ubuntu, un concepto que alude a la dignidad e integridad humanas y que se resume en: "Soy persona a través de otras personas".
La CVR vio pasar más de 20.000 víctimas y de 7.000 victimarios, 10 por ciento de los cuales fueron amnistiados. Tenía dos incentivos para atraer a la gente a dar testimonio: amnistía para los responsables y reparación para las víctimas. Y los objetivos eran: describir qué pasó y confrontar a los victimarios, y hacerlos reflexionar sobre si eran monstruos o seres humanos, y dejarlos decidir entre el castigo y la reconciliación.
Para los africanos reconciliación es sinónimo de salvación y no es solo una cuestión de perdón, sino de reparación de las partes destruidas y para lograrlo cada uno tiene que aportar para curar las heridas. La exposición pública de las ofensas fue la principal condena y permitió situaciones de catarsis colectiva con momentos de extraordinaria emoción en las audiencias, que fueron transmitidas por TV.
A diferencia del caso colombiano, en Sudáfrica se antepuso la reconciliación a la justicia y tuvo como rasgo distintivo la invocación del perdón por encima de la reparación.