En Caicedonia y Sevilla hay sectores que quieren divorciarse del Valle y volver a ser del Quindío

En Sevilla, norte del Valle del Cauca, son varios los pobladores que se sienten mucho más paisas que vallunos. Foto: Ricardo Vejarano / Cambio

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Jesús María Quiceno lleva 70 años viviendo en Caicedonia, Valle, pero cuando quiere estrenar vestido prefiere comprarlo en Armenia antes que en Cali. Y la razón no es solo el valor del pasaje -2.500 pesos a la capital del Quindío frente a 14.000 a 'La Sultana'-, sino que se siente más identificado con sus ancestros del Eje Cafetero.

Y es que Caicedonia, con sus 98 años de vida, forma parte del medio centenar de poblaciones que hace un siglo fundaron los antioqueños en lo que hoy son Caldas, Risaralda, Quindío y norte del Valle. Por eso, a la entrada del municipio hay un monumento al Willys, el campero símbolo de la cultura cafetera y por eso mismo  muchos de sus 48.000 habitantes usan poncho, sombrero y carriel, como cualquier paisa que se respete. 

Quiceno, que no es el único que siente más afinidad con sus vecinos del Quindío que con los vallunos, fue promotor del recién creado Comité pro defensa de los intereses de Caicedonia, que piensa plantear la separación del Valle. "La idea tiene origen y apoyo en sectores populares -le dijo a CAMBIO Ulbio Hurtado Osorio, cabeza del Comité, ex candidato a la Alcaldía y dos veces presidente del Concejo municipal-. Desde hace más de 10 años, la localidad ha sido maltratada por el gobierno departamental y el olvido se acentuó con la actual administración, somos una isla solitaria".

El memorial de agravios es amplio y las quejas incluyen desde el deterioro de las vías a cargo del departamento y la no inclusión de Caicedonia en un plan de subsidios para estudiantes del sector rural en el que fueron tenidos en cuenta otros 16 municipios cafeteros del Valle, hasta los altos gastos que implica para un enfermo viajar para ser atendido en algún hospital del Valle, no obstante que los de Armenia les quedan más cerca.

El Comité está integrado por 12 personas y su primera tarea es dar a conocer la propuesta separatista. "Hasta ahora no hemos hablado con autoridades del Quindío, pero algunos senadores y representantes conocen del olvido", afirma Hurtado.

No es la primera vez que en Caicedonia hablan de separación. Durante la gobernación de Germán Villegas pusieron vallas que decían: "Bienvenido a Caicedonia, tierra del Quindío".

Y si en Caicedonia llueve, en Sevilla no escampa. También hay ánimos de divorcio y uno de sus promotores es el periodista Rafael Duque. "Armenia nos queda a una hora y Cali a dos horas, estamos más integrados al Eje Cafetero que al Valle", asegura el periodista, autor de un manifiesto que, entre otras cosas, dice que el Valle es avaro con ellos. "Esa frase de que 'el Valle es Valle y lo demás es loma' nos excluye", asegura Duque.

El periodista cuenta que en la administración de Óskar Salazar, a la que estuvo vinculado, hubo contactos con las autoridades del Quindío, que pusieron ataúdes para simbolizar la muerte de las relaciones administrativas y políticas con el Valle, y que las acciones las frenó la gobernación de Angelino Garzón que les prometió algunos auxilios y un hospital mental para la región con sede en Sevilla. Pero los contactos pararon porque "no tienen tiempo para hablar con nosotros".

Duque dice que los de Caicedonia ya no quieren comer más pandebono con agua de panela, que quieren volver a los tiempos del calentado, carne, arepa y chocolate. "Nuestro organismo paisa ya no quiere más del obligado", dice el manifiesto de Duque.

Amparo Hoyos, directora de la Cámara de Comercio que integra a los dos municipios, dice que ha oído hablar del tema pero que no volvió a ventilarse, y que el gremio no piensa en divisiones sino en trabajar por el desarrollo de los dos municipios.

En la encrucijada

Los alcaldes de Caicedonia y Sevilla están entre la espada y la pared. El de Caicedonia, Orlando de Jesús Vélez Marín, reconoce que a pesar de ser vallecaucanos tienen mucho que ver con la región cafetera y el modo de ser antioqueño. "Hay mucho de esas costumbres -dice-. La gente de aquí es bonachona, trabajadora, ingeniosa...".

Advierte que no lidera la iniciativa separatista, pero acepta que en Caicedonia hablan con insistencia del tema, y asegura que está como un espectador en medio del pueblo que dice que quiere unas cosas y la gobernación de Carlos Abadía. "He dicho que es prudente esperar y que habrá la oportunidad de expresar las inquietudes", dice Vélez.

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