Gobernantes no saben qué hacer con las intenciones separatistas de los habitantes de estos municipios.
Jesús María Quiceno lleva 70 años viviendo en Caicedonia, Valle, pero cuando quiere estrenar vestido prefiere comprarlo en Armenia antes que en Cali. Y la razón no es solo el valor del pasaje -2.500 pesos a la capital del Quindío frente a 14.000 a 'La Sultana'-, sino que se siente más identificado con sus ancestros del Eje Cafetero.
Y es que Caicedonia, con sus 98 años de vida, forma parte del medio centenar de poblaciones que hace un siglo fundaron los antioqueños en lo que hoy son Caldas, Risaralda, Quindío y norte del Valle. Por eso, a la entrada del municipio hay un monumento al Willys, el campero símbolo de la cultura cafetera y por eso mismo muchos de sus 48.000 habitantes usan poncho, sombrero y carriel, como cualquier paisa que se respete.
Quiceno, que no es el único que siente más afinidad con sus vecinos del Quindío que con los vallunos, fue promotor del recién creado Comité pro defensa de los intereses de Caicedonia, que piensa plantear la separación del Valle. "La idea tiene origen y apoyo en sectores populares -le dijo a CAMBIO Ulbio Hurtado Osorio, cabeza del Comité, ex candidato a la Alcaldía y dos veces presidente del Concejo municipal-. Desde hace más de 10 años, la localidad ha sido maltratada por el gobierno departamental y el olvido se acentuó con la actual administración, somos una isla solitaria".
El memorial de agravios es amplio y las quejas incluyen desde el deterioro de las vías a cargo del departamento y la no inclusión de Caicedonia en un plan de subsidios para estudiantes del sector rural en el que fueron tenidos en cuenta otros 16 municipios cafeteros del Valle, hasta los altos gastos que implica para un enfermo viajar para ser atendido en algún hospital del Valle, no obstante que los de Armenia les quedan más cerca.
El Comité está integrado por 12 personas y su primera tarea es dar a conocer la propuesta separatista. "Hasta ahora no hemos hablado con autoridades del Quindío, pero algunos senadores y representantes conocen del olvido", afirma Hurtado.
No es la primera vez que en Caicedonia hablan de separación. Durante la gobernación de Germán Villegas pusieron vallas que decían: "Bienvenido a Caicedonia, tierra del Quindío".
Y si en Caicedonia llueve, en Sevilla no escampa. También hay ánimos de divorcio y uno de sus promotores es el periodista Rafael Duque. "Armenia nos queda a una hora y Cali a dos horas, estamos más integrados al Eje Cafetero que al Valle", asegura el periodista, autor de un manifiesto que, entre otras cosas, dice que el Valle es avaro con ellos. "Esa frase de que 'el Valle es Valle y lo demás es loma' nos excluye", asegura Duque.
El periodista cuenta que en la administración de Óskar Salazar, a la que estuvo vinculado, hubo contactos con las autoridades del Quindío, que pusieron ataúdes para simbolizar la muerte de las relaciones administrativas y políticas con el Valle, y que las acciones las frenó la gobernación de Angelino Garzón que les prometió algunos auxilios y un hospital mental para la región con sede en Sevilla. Pero los contactos pararon porque "no tienen tiempo para hablar con nosotros".
Duque dice que los de Caicedonia ya no quieren comer más pandebono con agua de panela, que quieren volver a los tiempos del calentado, carne, arepa y chocolate. "Nuestro organismo paisa ya no quiere más del obligado", dice el manifiesto de Duque.
Amparo Hoyos, directora de la Cámara de Comercio que integra a los dos municipios, dice que ha oído hablar del tema pero que no volvió a ventilarse, y que el gremio no piensa en divisiones sino en trabajar por el desarrollo de los dos municipios.
En la encrucijada
Los alcaldes de Caicedonia y Sevilla están entre la espada y la pared. El de Caicedonia, Orlando de Jesús Vélez Marín, reconoce que a pesar de ser vallecaucanos tienen mucho que ver con la región cafetera y el modo de ser antioqueño. "Hay mucho de esas costumbres -dice-. La gente de aquí es bonachona, trabajadora, ingeniosa...".
Advierte que no lidera la iniciativa separatista, pero acepta que en Caicedonia hablan con insistencia del tema, y asegura que está como un espectador en medio del pueblo que dice que quiere unas cosas y la gobernación de Carlos Abadía. "He dicho que es prudente esperar y que habrá la oportunidad de expresar las inquietudes", dice Vélez.
Queremos que Caicedonia sea mirada como una ciudad realmente vallecaucana porque pese a que tenemos idiosincrasia paisa, somos orgullosamente del Valle, hasta el tuétano de los huesos".
A su turno, el alcalde de Sevilla, Gerardo Gómez Díez, afirma que su municipio ha sido olvidado por la administración departamental, que hubo intenciones separatistas hace año y medio pero que ahora no hay ningún movimiento de ese estilo. "La Ley 817 de 2003 califica a Sevilla como capital cafetera de Colombia y además el municipio es el primer productor de leche, banano y guadua del Valle -dice-. No estoy interesado en liderar un movimiento separatista y solo si la comunidad lo pidiera a gritos tocaría enfrentar esa situación".
Sin embargo, reclama la atención de la Gobernación sobre el puente de Los Quingos, que une a los dos municipios y que requiere de unos 100 millones de pesos antes de que se derrumbe y se necesiten más recursos. "Es un reclamo local que el departamento debe atender", dice.
Gómez no comulga con la idea del divorcio e insiste en que Sevilla debe sentirse orgullosamente valluna. "Si bien el Quindío es importante dentro del contexto nacional, no alcanza el poderío del Valle -asegura Gómez-. Este es uno de los departamentos más importantes del país y para mí primero el Valle".
Por Iván Noguera,
especial para CAMBIO
LOS PLANES DEL GOBERNADOR
Juan Carlos Abadía reconoce que el norte del Valle ha sido víctima del olvido y sostiene que recibió el departamento con una deuda de 400.000 millones de pesos. "El anterior gobernador debía destinar 60.000 millones al año para atender la deuda y a mí me toca ahora destinar 136.000 millones por año, pero estamos renegociando para liberar recursos", dice Abadía y agrega quetuvo que atender la emergencia invernal que puso en alerta a los 42 municipios y afectó casi todas las vías del departamento.
Sostiene, sin embargo, que está diseñando un plan de inversión para 18 municipios y que la Gerencia del Norte del Valle, recién aprobada por la Asamblea, tiene como objetivo promover el desarrollo de esa región. "Estamos proyectando un complejo turístico entre los dos municipios para que se conecten con la 'ruta del café'. El propósito es borrar ese olvido histórico con estos dos municipios y estar con ellos en su desarrollo".