Agosto 13 de 2008

Fragilidad de los testimonios llevó a la libertad a Gómez Gallo

La Fiscalía ordenó la liberación por contradicciones de quienes acusaban al ex presidente del Senado.

Cuando el martes 12 Luis Humberto Gómez Gallo se enteró de que un fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia ordenó archivar la investigación en su contra por sus presuntas relaciones con grupos paramilitares del Tolima, lo primero que dijo el ex presidente del Senado fue, "bendito sea Dios. Yo sabía que tarde o temprano se probaría mi inocencia".

El parlamentario, quien renunció a su fuero como congresista argumentando falta de garantías para su defensa por parte de la Corte Suprema de Justicia, desde un comienzo alegó que jamás tuvo contactos o relaciones con miembros del bloque Tolima de las Auc, como afirmaban desmovilizados de esa agrupación al margen de la ley, detenidos en la cárcel de Picaleña. Además, en su carta de renuncia al Senado, alegó que "la doble instancia es un derecho fundamental al que no se puede renunciar".

Una vez en libertad, luego de conocer la sentencia definitiva a su favor, Gómez Gallo se ratificó en sus opiniones acerca de la fragilidad de los testimonios en su contra, su intención de hacerle daño y la falta de rigor en la valoración de los mismos por parte de quienes, inicialmente, estuvieron al frente de las investigaciones. "En mi caso quedó demostrado que los testigos son mendaces, que sus mentiras carecen de soporte probatorio y que solo tenían la intención de perjudicarme", afirmó el ex congresista.

Las declaraciones de Gómez Gallo pusieron sobre el tapete uno de los temas más controvertidos de la parapolítica: el de la calidad de los testigos. En efecto, quienes han sido detenidos o vinculados a los procesos por parte de la Corte Suprema, o de la propia Fiscalía General, argumentan que los procesos han sido fundados en versiones suministradas por personas al margen de la ley interesadas en obtener beneficios, o en hacerles daño a quienes han sido sus contradictores políticos, o sus enemigos declarados, como es el caso del senador Luis Fernando Velasco, quien también recuperó su libertad, pero sigue vinculado al proceso.

La decisión de la Fiscalía de ordenar la libertad del senador tolimense se suma a la que en junio pasado tomó el juez tercero especializado de Bogotá, quien también absolvió al senador sucreño Jairo Merlano, luego de efectuar un análisis riguroso de los testimonios en su contra para concluir que no eran creíbles, o no lo eran en el grado de exigencia que se requiere para dictar una resolución de acusación o una sentencia condenatoria, y por ello optó por ordenar la preclusión del proceso.

Testimonios frágiles

La fragilidad de los testimonios en el proceso que se le siguió a Luis Humberto Gómez Gallo fue denunciada por CAMBIO en su edición 758 en un artículo titulado "Testimonios cuestionables" y en el que se evidenciaban las contradicciones y mentiras en las que habría incurrido el testigo José Wilson Bedoya Rayo acerca de los presuntos vínculos existentes entre el político tolimense y personas al margen de la ley, entre ellas el narcotraficante Eduardo Restrepo Victoria, alias 'El Socio', así como algunos comandantes paramilitares.

El ex paramilitar Bedoya Rayo aseguró ante la Corte Suprema que en 2001, en fecha que no supo precisar, Gómez Gallo se habría reunido con un emisario del bloque Tolima de las autodefensas en el Hotel Tocarema de Girardot para entregarle 300 millones de pesos a cambio de que atentara contra el dirigente político Pompilio Avendaño. Pero su versión carecía de verosimilitud, no solo porque no supo explicar de qué forma fueron entregados los supuestos 300 millones de pesos, sino porque el propio Avendaño declaró que jamás tuvo conflictos políticos y personales con el ex presidente del Senado.

Posteriormente afirmó -al ser contra-interrogado por la defensa del ex parlamentario- que "en el Tocarema no alcancé a ver a Gómez Gallo. No lo vi en ningún momento. Tampoco vi los 300 millones de pesos. Pero de eso me enteré después. (...)".  En su extravagante testimonio Bedoya Rayo no supo describir físicamente al ex parlamentario conservador, aunque sostuvo que presenció una reunión de Gómez Gallo con jefes paramilitares en una finca del Tolima a la que habría asistido "con saco y corbata".

En su momento -y ante las evidentes y graves contradicciones en las que habría incurrido- Bedoya Rayo declaró que un grupo de investigadores de apoyo de la Fiscalía y un magistrado auxiliar de la Corte Suprema lo buscaron para pedirle que declarara en contra del parlamentario a cambio de supuestos beneficios judiciales, pero que no le habrían cumplido con las promesas, razón por la cual seguía preso.

Así las cosas, la utilización de testigos exclusivamente para fundar las medidas de aseguramiento contra congresistas podría convertirse en un arma extremadamente peligrosa debido a la fragilidad para soportar decisiones judiciales de fondo, como la acusación o la propia sentencia.

En el caso de Gómez Gallo quedó demostrada la enorme fragilidad de las versiones de los testigos, sus evidentes contradicciones y la mala fe de su proceder, cuyo fin último era el de causarle un grave daño al joven político conservador.

Haberlas valorado de forma errada, inicialmente, no solo afectó la integridad moral del ex congresista sino que puso en entredicho el rigor de las investigaciones y la propia suerte de todos los procesos que se adelantan contra congresistas y que tienen como único soporte los testimonios de personas vinculadas a las organizaciones criminales.

CONGRESISTAS  LIBRES

- Ramiro Devia, representante del Tolima.
- José de los Santos Negrete, representante de Córdoba.
- Gabriel Zapata, senador antioqueño.
- Jairo Merlano, senador sucreño.

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