En 2001, envió varias cartas a altos funcionarios de la Fiscalía alertando sobre intimidaciones de grupos paramilitares de Sucre.
Como si alguien la hubiera alertado previamente, el 8 de julio pasado la fiscal 11 de Justicia y Paz de Barranquilla, Yolanda Gómez Martínez, le preguntó por un episodio en particular al ex comandante paramilitar Edward Cobo Téllez, 'Diego Vecino': el asesinato el 29 de agosto de 2001 de la fiscal especializada de Sincelejo, Yolanda Paternina Negrete.
'Diego Vecino' miró fijamente a la funcionaria y soltó una respuesta que retumbó en la sede de la Fiscalía donde se realizaba la diligencia: "El crimen fue ordenado por Rodrigo Mercado Pelufo, 'Cadena', porque la señora Paternina se había convertido en un estorbo para las Auc por sus investigaciones contra los miembros de la organización".
El paramilitar agregó que la Fiscal había coordinado varias operaciones con tropas del Batallón de Infantería de Marina de Corozal (Sucre) con el fin de capturar a 'Cadena', pero este logró escapar. El desmovilizado jefe explicó al final de la diligencia que "este es un hecho que el país y la familia de la Fiscal tienen derecho a conocer".
La investigación por el asesinato durmió el sueño de los justos por varios años, pese a que 'Cadena' fungía como el principal sospechoso pero nadie se atrevía a señalarlo.
Hace siete años, tras el asesinato de la fiscal Paternina a manos de dos sicarios que la atacaron a bala cuando ingresaba a su casa en Sincelejo, muy pocos funcionarios del ente acusador sabían que esta aguerrida mujer había advertido sobre las amenazas que se cernían contra su vida, y nadie hizo algo para evitarlo.
Las cartas
La familia de la Fiscal sí estaba enterada de lo que sucedía y así se lo hizo saber Katty Martínez Paternina, hija mayor de la funcionaria, al fiscal general Luis Camilo Osorio, quien llamó a Sincelejo para expresar sus condolencias. La joven recuerda ahora que no aceptó las condolencias de Osorio y por el contrario le recriminó por no haber escuchado a su madre, quien según ella en repetidas ocasiones prendió las alarmas en torno al peligro que corría.
Prueba de ello son seis cartas que Paternina les envió a sus superiores en Sincelejo y Bogotá. Uno de los mensajes fue entregado por la funcionaria el 23 de febrero de 2001 en el despacho del entonces director del CTI de la Fiscalía de Sincelejo, Yesid Perea, en el que advirtió que el jefe paramilitar Rodrigo Mercado, 'Cadena', la había declarado como objetivo militar. "La orden de 'Cadena' es la de secuestrarme para llevarme hasta el sitio donde él se encuentra. (...) Considero que corresponde al Estado brindarme, si se puede, la seguridad debida".
Como no recibió respuesta alguna, el 28 de marzo de ese mismo año la Fiscal le envió una nueva carta a la entonces directora nacional de Fiscalías, Clelia Sánchez, en la que solicitó su traslado a Cartagena o Barranquilla. Pero su petición fue negada por Sánchez, quien argumentó que "debido a la falta de disponibilidad de cargos en esas direcciones seccionales, este despacho no dará trámite a su petición".
Ella volvió a insistir el 22 de mayo, cuando le dejó una comunicación a Clara Mosquera Paz, secretaria general de la Fiscalía en la que en un tono dramático insistió en su traslado: "Solo Dios sabe mi sentir cada vez que debo viajar a la ciudad de Barranquilla y la incertidumbre de encontrar un falso retén montado por la subversión o las autodefensas".
En mayo 23 y junio 22, la funcionaria se dirigió a través de cartas a Viviana Castro, entonces abogada asesora del despacho del Fiscal General, a quien le explicó: "Sufro lo indecible. He pasado noches pegada a una ventana. Me asalta el temor de que se entren a la casa para matarme".
Poco después, el 17 de agosto de 2001, 12 días antes de su muerte, la directora seccional de la Fiscalía en Sincelejo Emilia del Toro le envió una comunicación a Paternina en la que le dijo que su despacho había detectado que un grupo al margen de la ley le hacía seguimientos a una fiscal y que dadas las descripciones se trataría de ella. Por esa razón la Fiscal recibió la instrucción de no salir de Sincelejo y seguir las orientaciones del CTI, que en adelante se encargaría de brindarle seguridad.
Sin embargo, según consta en las indagaciones posteriores, el día del asesinato la escolta que le habían otorgado a la fiscal Paternina desapareció en forma sospechosa. Esta se comunicó con uno de sus hijos y le dijo que estaba atemorizada por ese hecho y que tendría que trasladarse a su casa en un taxi.
Así ocurrió. Paternina salió de la Fiscalía, subió a un taxi y se dirigió a su residencia en el barrio Ford, al norte de Sincelejo. Cuando llegaba a la vivienda, dos sicarios la esperaban en una motocicleta. Uno de ellos descendió y le hizo varios disparos. "Sospechosamente, ese día le quitaron la escolta a mi mamá", recuerda Katty, quien desde entonces ha luchado sin descanso para que se haga justicia. Lo bueno es que la confesión de 'Diego Vecino' puede ser el primer paso en ese sentido. Lo malo es que señaló a 'Cadena', quien está desaparecido desde hace dos años.
El caso de la fiscal Yolanda Paternina es el segundo en el que un funcionario de Sucre denuncia a sus futuros asesinos. El otro había sido el del alcalde de El Roble, Eudaldo Díaz, quien en un consejo comunal celebrado en Corozal le dijo al presidente Álvaro Uribe: "Es que a mí me van a matar". Y, en efecto, los paramilitares de Sucre lo asesinaron.