LA MAÑANA DEL SÁBADO 12 de julio no fue igual para los habitantes del barrio Tequendama El Lucero, en el sur de la ciudad, que quedaron consternados con el hallazgo de los cuerpos sin vida de cuatro hombres y una mujer en las inmediaciones del colegio Antonio García. Las víctimas fueron asesinadas por encapuchados que desde hacía varios días merodeaban en ese populoso sector de Ciudad Bolívar.
Las versiones sobre los posibles móviles del crimen no tardaron en aparecer. Clara López, secretaria de Gobierno, habló de dos hipótesis: ajuste de cuentas entre bandas dedicadas a comercializar drogas o el posible resurgimiento de grupos de limpieza social que, según la funcionaria, no se veía hacía mucho tiempo en Bogotá.
Aun cuando ninguna autoridad capitalina se comprometió de manera directa a señalar responsables, algunos miembros del Concejo y en la Defensoría del Pueblo creen que la oleada de violencia que ha azotado a Bogotá podría tener relación directa con organizaciones ilegales que desde 2006 intentan capitalizar la herencia que dejaron las Autodefensas Unidas de Colombia, Auc, en su proceso de desmovilización.
El concejal del Polo Democrático Carlos Vicente de Roux, dice que "estamos frente a organizaciones que, aunque no mantienen la esencia paramilitar en el sentido de combatir la insurgencia, tienen experiencia en combate, acceso a armamento y relaciones con algunos miembros de la Fuerza Pública".
De acuerdo con un informe de la Defensoría, algunas localidades como Ciudad Bolívar son utilizadas para establecer negocios ilegales como el narcotráfico y el lavado de activos. A esa populosa zona de la capital habrían arribado, además de células de las Farc, grupos pequeños de las antiguas autodefensas que la ciudadanía ha identificado como los bloques Capital, Central Santander, Central Bolívar y Nueva Generación; así como los urabeños y las 'Águilas negras'.
Alarmado por la reaparición de las muertes masivas en el sur de la ciudad, el alcalde Samuel Moreno convocó un consejo de seguridad para reorientar las políticas de la ciudad en esta materia. La preocupación del mandatario radica en que el último sondeo de opinión realizado por la Cámara de Comercio mostró un aumento del 34 al 39 por ciento en la percepción de inseguridad de los bogotanos.
Al término del encuentro con las principales autoridades de la ciudad, Moreno anunció que en los próximos tres años serán intervenidas las 31 zonas más críticas de Bogotá a juicio del Centro de Estudio y Análisis de Convivencia y Seguridad Ciudadana de la Secretaría de Gobierno. La estrategia es ambiciosa y pretende, además de enfrentar los reductos delincuenciales que azotan a Ciudad Bolívar y el sur de Bogotá, intervenir las calles del Bronx en el centro, las inmediaciones del Voto Nacional, el barrio San Bernardo, Las Cruces y un sector de Chapinero.