Surgen dudas por el otorgamiento de un contrato para la construcción del tercer tramo de Transcaribe

PARA NADIE ES UN SECRETO que en Cartagena la mayor parte de las grandes licitaciones públicas van acompañadas de escándalos. La semana pasada la polémica corrió por cuenta de la controvertida venta de un lote que el ex alcalde Nicolás Curi le hizo al Club Cartagena por 8.600 millones de pesos, en el que el Distrito recibiría 2.400 millones en consumos y servicios. Aún así, el temporal pareció amainar cuando el gerente del Club se comprometió a reconsiderar los términos de la negociación.

Pero como en Cartagena un escándalo tapa otro, ahora se conoce que la reciente adjudicación de un millonario contrato a una Unión Temporal para la construcción de 3,2 kilómetros del tercer tramo del Sistema Integrado de Transporte Masivo, por 40.468 millones de pesos, estaría rodeada de algunas irregularidades.

Esta nueva controversia, que ya tiene extraños correos electrónicos de por medio, se remonta a comienzos de 2007, cuando Transcaribe S.A. abrió la licitación 003 con el propósito de construir una vía en el sector oriental de Cartagena, entre Cuatro Vientos y Bazurto, por donde pasarán los buses articulados del nuevo sistema de transporte.

Transcaribe aplicó el régimen de contratación señalado por el Banco Mundial -entidad que financia el proyecto-, según el cual el ganador debía ofrecer el precio más bajo. De esta manera, la compañía española Seixo ofreció ejecutar el trazado por 38.574 millones de pesos, mientras que el consorcio colombiano Unión Temporal Transcaribe ofertó por 40.468 millones. Las dos restantes, Consorcio Savicón y Cartagena 2007, superaron estos montos.

Llega un correo

A mediados de abril de este año los funcionarios de Transcaribe encargados de evaluar la licitación encontraron que Seixo tenía un balance negativo en sus cuentas y carecía de un cupo de crédito otorgado por una entidad bancaria que lo respaldara ante un eventual incumplimiento del contrato. Una percepción distinta tiene el dirigente gremial y asesor de las veedurías ciudadanas William Murra, quien interpuso en la Procuraduría y en la Fiscalía denuncias por este caso. Según él, Transcaribe desconoció que Seixo entregó una certificación expedida por Easy Credit, una compañía que apoya operaciones financieras a empresas que han ejecutado obras de gran calado en el país. "Con ese pobre argumento le quitaron el contrato a una empresa que le iba a ahorrar más de 2.000 millones de pesos a la ciudad", recalca Murra.

No obstante, Chartuni responde a los cuestionamientos y asegura que los pliegos de la licitación son claros en el sentido de que los únicos que podrían respaldar la operación financiera de las empresas oferentes son entidades bancarias vigiladas por la Superintendencia Financiera.

En medio de esta discusión apareció un correo electrónico enviado a Chartuni por Jorge Martínez, funcionario del Banco Mundial, en el que señala que la entidad multilateral no encuentra méritos para descalificar a la empresa española y acto seguido le brinda un catálogo de opciones para descalificarla si fuera el caso.

"Me tomo la libertad de escribirte directamente, obviando los canales establecidos -dice el correo fechado el 22 de mayo- (...) Si bien el capital de trabajo es negativo, Seixo tiene el respaldo de una empresa que le da acceso al crédito exigido y en ninguna parte del pliego se ha especificado que el garante de la línea de crédito deba ser un banco comercial".

En otro párrafo de su mensaje, el funcionario del Banco Mundial agrega que "hay que probar que Seixo no cumple con los parámetros del pliego, está en quiebra o no es capaz de cumplir sus compromisos contractuales; para ello necesitamos algo como un documento oficial que nos lo diga. Las citas a los periódicos locales no son suficientes, sin embargo pueden ser motivo para inquirir directamente con la firma y exigir la documentación oficial".

Transcaribe no atendió las recomendaciones del funcionario y le otorgó el contrato a la Unión Temporal Transcaribe 2007, un consorcio creado por las compañías Álvarez y Collins y Valorcon, que tiene entre sus integrantes a familiares del congresista Roberto Gerlein.

El ruido por este negocio ya llegó a los pasillos del Palacio de la Aduana, donde funciona la Alcaldía de Cartagena. Enterada del asunto, la alcaldesa Judith Pinedo se propone indagar a fondo. "La información que tengo es que esa licitación se hizo bien. Pero si hay dudas, la misma Alcaldía hará lo que se tenga que hacer. Estos procesos internacionales están revestidos de confidencialidad y por eso nadie tiene acceso a la información, pero me parece una bobada porque se debería levantar esa reserva para conocer con claridad las cosas".

ENRIQUE CHARTUNI, gerente de Transcaribe

CAMBIO: ¿En Cartagena dicen que la licitación entregada al consorcio Unión Temporal Transcaribe fue ilegal?

ENRIQUE CHARTUNI: Nuestros procesos no son públicos y por eso no podemos mostrar nada. Eso fue transparente.

¿Por qué descalificaron a la empresa española si tenía la oferta más barata para la ciudad?

Porque esa empresa tenía su capacidad de endeudamiento al límite y no mostró una carta de crédito seria que respaldara el desarrollo del contrato.

En un correo electrónico enviado desde Washington, el funcionario del Banco Mundial José Martínez, le dice a usted que la empresa española no tenía los problemas que usted argumenta...

Es posible que el Banco Mundial hubiese estado leyendo unos documentos distintos a los que le enviamos.

¿Está seguro de eso?

Pues, yo no sé.

¿Pero cómo el Banco Mundial se puede equivocar si es quien vigila esta licitación por ser el que presta el dinero?

La verdad, no sé.

En Cartagena aseguran que usted se reu-nió con integrantes de la firma ganadora que son los familiares del senador Roberto Gerlein...

No me reuní con ellos. No tendría razón de ser. Ese no es mi estilo.

¿Es cierto que las dos empresas en disputa tienen en sus hojas de vida incumplimientos en otros contratos?

Sabemos que las dos empresas tienen incumplimientos, pero no lo tuvimos en cuenta. Solo nos remitimos a los pliegos.

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