Sin embargo, no existe un juez habilitado para anularla.
POCAS VECES LA SALA PENAL de la Corte Suprema ha tenido una sesión tan intensa como la que tuvo este miércoles 25, cuando condenó a 48 meses y 15 días de cárcel a Yidis Medina por cohecho. Los nueve magistrados de la sala discutieron no solo la definición de la sentencia sino la posibilidad de concederle a la ex congresista, que es cabeza de familia, el beneficio de la casa por cárcel, además de las rebajas por colaboración eficaz con la Justicia.
La mayor preocupación, sin embargo, fue la definición del alcance de la sentencia. Podía enviar un mensaje en el sentido de una posible contaminación del acto legislativo que habilitó al presidente Álvaro Uribe para aspirar a un segundo mandato. El debate surgió cuando los magistrados iniciaron el análisis de lo que se conoce como "motivación objetiva y efectos del delito". ¿Qué bienes supremos de la sociedad se vieron afectados por el cohecho probado durante el proceso? ¿Afectó valores democráticos y condicionó la voluntad popular en las urnas? Preguntas como estas guiaron las deliberaciones.
Finalmente, la Corte optó por la cautela. Aunque el fallo plantearía la posibilidad de un efecto pernicioso del intercambio de un voto decisivo en un proceso sin antecedentes en la historia de Colombia por cuotas burocráticas, el alto tribunal reconoció sus límites como juez y se abstuvo de ir más allá.
Especialistas consultados por CAMBIO consideran que el fallo no podía ir más allá, pues la función de control constitucional la tiene la Corte Constitucional. "El constituyente del 91 tuvo mucho celo y no dejó previsto que la Corte Constitucional u otro tribunal pudiera juzgar una reforma por considerar que fue obtenida ilícitamente", le explicó a CAMBIO el constitucionalista Juan Manuel Charry. Por estas mismas razones, dice, no parece que vaya a prosperar una iniciativa de un grupo de ONG que hace pocos días pidió a la Corte Constitucional hacer una revisión extraordinaria del fallo que declaró exequible la reelección. "El control constitucional no está pensado para reprimir una actividad delictiva", asegura el constitucionalista.
Tanto Charry como el penalista Carlos Devia dicen que los jueces penales han tenido facultades para ordenar la reparación de los efectos nocivos de un delito, pero lo han hecho en asuntos de naturaleza muy distinta a la que examinó la Corte Suprema cuando aceptó la petición de Yidis de someterse a sentencia anticipada. No existen, pues, ni normas ni jueces que permitan decisiones extremas como invalidar una reforma que ha pasado por el cedazo de la Corte constitucional.
El fallo de la Corte no tuvo efectos inmediatos sobre las actuaciones de otras autoridades que investigan hechos relacionados con la 'Yidispolítica'. El procurador Edgardo Maya, por ejemplo, decidió ampliar la práctica de pruebas antes de decidir sobre la base del proyecto preparado por asesores suyos, que sugiera suspender al ministro de Protección Diego Palacio, y al ex ministro del Interior y actual embajador en Italia Sabas Pretelt de la Vega.
Una actitud similar asumió el vicefiscal Guillermo Mendoza Diago, encargado del caso de Pretelt. Después de que un comisionado suyo oyó en indagatoria al Embajador (ver recuadro), Mendoza decidió pedir a la Corte el traslado de pruebas de la investigación contra Teodolindo Avendaño, ex compañero de Yidis en la Comisión Primera de la Cámara.
CAMBIO conoció que algunas de las pruebas podrían afectar a Pretelt, quien ha negado cualquier negociación burocrática con Yidis Medina. La Corte examinó, entre otros documentos, los registros de visitas del Ministerio del Interior durante la gestión de Pretelt y encontró que Yidis era asidua visitante. El Embajador regresó a Roma, pero seguramente tendrá que estar conectado 24 horas con Bogotá, para conocer el desarrollo futuro de sus procesos con la justicia.
APUESTA POR LA PRECLUSIÓN
El martes pasado, mientras la Corte discutía sobre la condena a Yidis Medina, el vicefiscal Guillermo Mendoza preparaba los detalles para que un fiscal delegado ante el Tribunal de Bogotá escuchara en indagatoria al ex ministro del Interior Sabas Pretelt . Eran las 2:00 p.m., Pretelt se veía tenso, se frotaba las manos mientras el fiscal seguía los procedimientos establecidos por la ley. A su lado, tranquilo, estaba su abogado, el ex procurador Jaime Bernal Cuéllar, quien pedirá la preclusión del caso. La indagatoria duró tres horas. A continuación, algunas de las respuestas que dio el ex ministro.
SOBRE LA REELECCIÓN. Dijo que era un clamor popular aceptado y refrendado por el legislativo y negó haber dado u ofrecido dádivas para que el objetivo se cumpliera. Dijo que en 2004, antes de la votación, se reunió con varios congresistas para hablar sobre el Plan de Desarrollo del Gobierno y sobre ayudas regionales. Afirmó que en marzo de ese año se reunió con la bancada conservadora de la cual hacía parte Yidis y que todos, salvo Telésforo Pedraza, se comprometieron a votar la reelección. "A ninguno le ofrecí nada", concluyó.
LAS NOTARÍAS. Aseguró que no entregó puestos en notarías. Dijo que las de Barrancabermeja y Bogotá, en las que supuestamente el gobierno pagó favores, fueron creadas un año después de la votación. "Es el colmo que yo hubiera calculado la entrega de esas notarías un año después de haberse votado la reelección -dijo-. No creo que Yidis se hubiera esperado un año para que el Gobierno le pagara con puestos. En Bogotá y en Barrancabermeja se posesionaron y encargaron personas que jamás conocí".
LAS LLAMADAS. Aseguró que Yidis lo llamó varias veces a la Embajada en Roma, pero que jamás respondió. En una de las llamadas estaba en Bogotá y se enteró que Yidis se encontraba en una clínica. Dijo que la había llamado y que ella le contó que el Gobierno estaba torpedeando un contrato de unos amigos de ella que se habían ganado una licitación con Ecopetrol. Sabas le dijo que si eso era cierto él podía averiguar para establecer quién los quería perjudicar.
EL VICEMINISTRO ANGARITA. Explicó que el viceministro del Interior Hernando Angarita se ofreció para hablar con Yidis a raíz de las reiteradas llamas de la ex congresista a la Embajada.
Dijo que Angarita era un hombre transparente y que en las reuniones se limitó a escuchar los insultos de la ex congresista.
EL CONSULADO. Aseguró que durante el año siguiente a la reelección Yidis preguntó en Palacio si había disponible algún consulado donde la pudieran nombrar y que le respuesta fue negativa.