EL LUNES 9 DE JUNIO en la tarde, en Belén, en el occidente de Medellín, dos sicarios se acercaron al taxi de Wilson Alfredo Vásquez y dispararon contra él y los pasajeros John Edilberto Hincapié y su esposa Abaid Saida Anaya. Esa misma tarde, cerca de las 3:30, las autoridades intentaban establecer la identidad de dos cuerpos que habían sido baleados y tirados en la orilla del río Medellín.
Fue un lunes negro. Desde 2002 no se registraban tantos muertos en un mismo día: 10 y todos a bala, dos de los cuales figuraban en listas de delincuentes. El aumento del número de homicidios y el aumento del sicariato preocupa al alcalde Alonso Salazar, pues ya son 261 los asesinatos cometidos en el primer semestre del año, 12 por ciento más que en el mismo período del año pasado. La tranquilidad que poco a poco había recuperado Medellín vuelve a perderse.
Según un informe del Observatorio de Violencia del Instituto Popular de Capacitación, la mayoría de los crímenes fueron cometidos con armas cortas -revólveres y pistolas 9 mm-, muchas de ellas con silenciador. "Buena parte de los casos ocurrieron en el oriente y norte de la ciudad y aún es difícil precisar si hay un móvil común -dicen los investigadores-. Lo cierto es que hay un grupo de sicarios matando y tirando cadáveres al río Medellín".
La Policía Metropolitana sostiene que las muertes son producto de una guerra entre narcotraficantes y de ajustes de cuentas de hombres que estaban al servicio de Diego Fernando Murillo, 'Don Berna' -extraditado a Estados Unidos el 13 de mayo- y que hoy están al servicio de 'Rogelio', quien se disputa con las 'Águilas negras' y otros grupos el control de algunas zonas y de negocios ilícitos. "Les están pagando bien a los sicarios por matar gente que figura en una lista", le dijo a CAMBIO una fuente de la Policía, que agregó que no descarta que la situación pueda complicarse, pues "así como en la época de Pablo Escobar pagaban por policías, ahora pagan por desmovilizados".
El general Marco Antonio Pedreros, comandante de la Policía Metropolitana, destaca que aunque en general han disminuido todos los delitos, le preocupa el aumento de homicidios, y por eso esta semana organizó una brigada para hacerle frente. "El objetivo es frenar estos delitos que, en parte, son producto de reacomodos y luchas entre grupos de delincuentes vinculados al narcotráfico, que tienen sus centros de operaciones en Urabá, Montería y el norte de Antioquia", dijo el general Pedreros.
Deudas entre capos y mandos medios que quieren ascender en el negocio, lo mismo que delaciones y traiciones, figuran entre los principales móviles de esas muertes. Sin embargo, el secretario de Gobierno Jesús Ramírez, sostiene que no todas las muertes pueden atribuirse a estos factores y que las estadísticas también incluyen homicidios derivados de la intolerancia y crímenes pasionales o violencia intrafamiliar. Por eso anunció que la Alcaldía pondrá en marcha una campaña por el respeto a la vida. "Medellín ha luchado mucho para reponerse de la violencia y del estigma de ciudad violenta -dice Ramírez-. No podemos dejar que vuelvan las muertes".
261 HOMICIDIOS SE REGISTRARON en Medellín entre el 1 de enero y el 31 de mayo de 2008. En lo que va de junio los asesinatos son 24.