'Queremos un cara a cara con 'Cano': Monseñor Luis Augusto Castro

Monseñor Luis Augusto Castro preside la Conferencia Episcopal que cumple 100 años en julio.

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DESDE HACÍA DOS AÑOS, cuando arremetió contra la reelección presidencial porque la consideraba inconveniente para el acuerdo humanitario, monseñor Luis Augusto Castro, presidente de la Conferencia Episcopal, no había vuelto a hablar en forma tan enérgica. Lo hizo el domingo pasado ante más de 40.000 personas reunidas en la plaza principal de Tunja. Sermoneó a las Farc, a los paramilitares, al Gobierno, a los industriales, a los investigados por la parapolítica y a obispos y sacerdotes, y les hizo un llamado para que contribuyan en la búsqueda de la paz. A un mes de dejar su cargo, CAMBIO habló con él.

CAMBIO: ¿Cuándo fue la última vez que la Iglesia se reunió con las Farc?

MSR. LUIS AUGUSTO CASTRO: Con 'Raúl Reyes' la última vez fue hace cuatro años y en 2007 con Rodrigo Granda, cuando fue traído a la Conferencia Episcopal, pero no se logró mucho. Con el Secretariado se complicaron las cosas porque sus integrantes argumentaban que el Plan Colombia era un muro. Evitaron el diálogo, pero aun así seguimos enviándoles cartas. Muertos 'Tirofijo' y 'Reyes' las cosas podrían cambiar.

¿Por qué?

Con 'Tirofijo' las Farc enterraron toda una historia, enterraron a su papa, a  su sumo pontífice. Él decía una cosa y eso era el dogma. Cuando hablaba con él sentía que estaba ante la sencillez de un campesino con una claridad muy grande, pero esa época ya pasó y es ahí donde uno alimenta una esperanza y confía en que, con la llegada de personas nuevas, cambien los estilos y la guerrilla acepte con sensatez que la vía del diálogo es la que le queda.

¿Hay algún contacto con 'Alfonso Cano'?

Directo con él no, pero sí con personas que lo conocen mucho y por eso creo que no va a ver diálogo o acercamiento en forma inmediata. Pero nos abrirá una puertica para intentar avanzar en la liberación de los secuestrados. Queremos hablar cara a cara con él sobre el acuerdo humanitario. Ese es mi deseo y esa es mi esperanza.

¿No está siendo muy optimista? Los analistas coinciden en que 'Cano' se mostrará muy duro en busca de respeto, cohesión y unidad.

Ahora es que estoy optimista. Confío en que 'Alfonso Cano', que tiene más sentido político, una buena formación universitaria y conoce los problemas del país, se dé cuenta de que el diálogo es la mejor salida. Pero a las Farc hay que darles un tiempo para que, después de todos los golpes que han recibido, se reorganicen. No en el sentido de que intensifiquen la guerra sino en la vía del diálogo.

Dicen los que saben que 'Cano' será más papista que el Papa, que en Caracas y Tlaxcala fue el mayor obstáculo para avanzar, y que en el Caguán, 'Jojoy' y no él mostró visión política.

Las Farc están en un momento muy difícil pero tienen una gran oportunidad con un Secretariado nuevo. Creo que llegará el día en el que los guerreristas pasarán a un segundo plano y que los que tienen intuición política, capacidad y disponibilidad para entablar un diálogo, ocuparán las primeras posiciones. Tengo la sensación de que eso está sucediendo. Hay otro vocero y eso nos abre posibilidades para buscar nuevos caminos para el diálogo. 

¿Considera posible un acuerdo humanitario sin despeje?

Hoy tenemos una propuesta nueva. Le estamos diciendo a 'Alfonso Cano' que escoja el lugar que quiera en zona rural con baja densidad de población, sin bases militares o de Policía. Hay muchos lugares con esas características para hacer el acuerdo. Le pedimos a 'Cano' un encuentro directo para que empecemos a dialogar.

¿Por qué no hicieron antes esta propuesta?

Se la planteamos al presidente Uribe en los comienzos de su mandato, con el nombre de 'zona de encuentro', pero no la aceptó porque la consideraba un despeje al estilo del Caguán. Entonces las Farc lanzaron la contrapropuesta de Florida y Pradera, y ahí nos quedamos.

Las Farc han insistido en el despeje de esos dos municipios y el Presidente una y otra vez ha dicho que no quiere otro Caguán.

Nunca hemos tomado el Caguán como punto de referencia para el acuerdo. El modelo es el de 1997 cuando devolvieron a 60 militares en Cartagena del Chairá. Esa metodología funcionó. Estuve en esa negociación, tardamos seis meses en lograr esas liberaciones. En el Caguán hubo un engaño, la paz que invocaba la guerrilla equivalía a toma del poder. Se perdió la confianza en el diálogo. Es un aprendizaje para no repetir errores.

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