Eduardo Umaña Luna: precursor, rebelde y humanista

Eduardo Umaña Luna escribió más de 30 libros sobre Derecho e Historia. Foto: Archivo cambio

MURIÓ EL MAESTRO UMAÑA LUNA, como cariñosamente lo llamábamos quienes tuvimos la fortuna de tener su cercanía intelectual y afectiva, por lo menos en un período de su vida. Y sin duda que él es -porque su herencia perdura-de esos seres que dejan una huella en la universidad, en la práctica jurídica y en las luchas sociales. Porque en todos esos campos se proyectó su actividad intelectual y su producción académica. Tuve la fortuna, por generosidad suya, de estar cerca de sus preocupaciones intelectuales, no solo por haber grabado con él -haciendo un recorrido por su rica experiencia vital- un programa para televisión de la Universidad Nacional llamado Historia Debida y adicionalmente haber escrito con su colaboración especial el libro Política y Armas al inicio del Frente Nacional sobre sucesos que él insistía en denominar 'la historia ignorada o secreta' del país, como lo fueron el golpe militar del 2 de mayo de 1958 contra la Junta Militar de Gobierno, el alzamiento castrense del teniente del Ejército Alberto Cendales, el intento de involucrar a dirigentes del MRL, en especial a Gustavo Mejía González, en el secuestro y muerte del ex ministro Harold Eder y la vinculación del sacerdote Camilo Torres Restrepo al Ejército de Liberación Nacional (Eln).

El profesor Eduardo Umaña Luna fue un precursor en varios campos: en la defensa de presos políticos, especialmente ante la Justicia Penal Militar que para la época a través de decretos de Estado de Sitio era comisionada por los gobiernos civiles para ocuparse de adelantar los procesos por delitos políticos; es así como él, después de haber sido fiscal del Tribunal Superior Militar, fue el defensor del teniente del Ejército Alberto Cendales, del dirigente político del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) Gustavo Mejía -uno de los fundadores del Consejo Regional Indígena del Cauca-, de presos del Eln en los tres principales Consejos de Guerra Verbales: -el de Pamplona en 1968 en el cual defendió, además de a Jaime Arenas Reyes, al hoy comandante de esa guerrilla Nicolás Rodríguez Bautista, 'Gabino'; el llamado del siglo, que se desarrolló en Bogotá, y el del Socorro, Santander.

Pero de la misma manera, el profesor Umaña Luna defendió con sólidos argumentos jurídicos a detenidos de otras organizaciones  guerrilleras como el Ejército Popular de Liberación (Epl) y por supuesto a dirigentes sociales de diverso tipo, quienes confiaron su suerte a las capacidades intelectuales y humanas del Maestro.

En todos estos procesos brillaron sus tesis sobre el Derecho Penal -y en especial del Penal Militar-, así como su conocimiento de la historia y la sociología políticas del país. Porque también fue precursor en los estudios de la violencia en Colombia, junto con Orlando Fals Borda y monseñor Germán Guzmán con la obra clásica de la violencia bipartidista de mediados del siglo pasado que fue La Violencia en Colombia, donde hizo un análisis esclarecedor acerca de la primera y segunda ley del Llano, como expresión de los derroteros que estas guerrillas liberales buscaban seguir. Igualmente fue un precursor en la enseñanza de la cátedra de Derechos Humanos en la Universidad Nacional, temática sobre la cual produjo varias obras.

El maestro Umaña Luna fue de los rebeldes liberales fundadores del MRL, liderado por Alfonso López Michelsen y un grupo de jóvenes dirigentes que se oponían al Frente Nacional y buscaban impedir que la democracia colombiana fuera aprisionada por la paridad y la alternación. Fue representante a la Cámara por ese movimiento político y allí su oratoria vibrante se hizo escuchar en varios debates de importancia nacional. Esa actitud de rebeldía marcó toda su vida académica y política; por ello se retiró del MRL cuando este retornó al Partido Liberal y continuó desde la academia apoyando las que consideraba causas justas de los estudiantes, los trabajadores, los indígenas, en fin, los desprotegidos del país, tarea que cumplió dignamente hasta los últimos días de su vida.

Este espíritu lo heredó su hijo José Eduardo, sacrificado defensor de los derechos humanos y de los prisioneros enjuiciados por delitos políticos.

 Al respecto recuerdo una anécdota, cuando José Eduardo defendía a los miembros del sindicato de trabajadores de Telecom enjuiciados por el delito de terrorismo, a comienzos de los 90, en una ocasión conversando con el Maestro me decía: "cómo serán las condiciones de los juzgamientos actuales, en la justicia sin rostro y el enjuiciamiento por terrorismo, que llegamos a añorar las garantías de la Justicia Penal Militar".

Eduardo Umaña Luna no solo fue un destacado jurista y reconocido defensor de los Derechos Humanos. Fue también un humanista a carta cabal, no solo por su disfrute por las manifestaciones de la cultura -era un asiduo asistente, junto con Cheli, su compañera de toda la vida y la madre de sus hijos, a los conciertos del sábado en la tarde en el auditorio León de Greiff de la Nacional-, sino también por su extraordinaria producción intelectual -una treintena de obras-, dentro de las cuales quiero destacar

El humanismo social, Los Derechos Universales, Memorial por Colombia. Igualmente uno de los campos de preocupación central fue la familia y la niñez colombianas y en especial, el tratamiento de estos ante la ley; en esa dimensión no solo produjo obras tan importante como El menor de edad, Estado-Familia, La Familia colombiana una estructura en crisis sino que dirigió por varios años la Especialización en Instituciones Jurídico Familiares en la Facultad de Derecho, Ciencia Políticas y Sociales de la Universidad Nacional.

Gracias maestro Umaña Luna por todo lo que nos aportó y sin duda su recuerdo perdurará.

POR ALEJO VARGAS,
profesor titular Universidad Nacional.

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