EL 16 DE MAYO, el vicepresidente Francisco Santos sorprendió a los comandantes de la Policía que estaban en una reunión rutinaria en el Centro de Estudios Superiores. Santos elogió los logros y el profesionalismo cada vez mayor de la Policía y señaló que era hora de que, por su espíritu de orden civil, fuera adscrita a un Ministerio de Seguridad o del Interior "como sucede actualmente con las policías de otros países".
La propuesta, que hace parte de un viejo debate sobre la conveniencia de que la Policía dependa de un organismo político como el Ministerio del Interior, la han discutido funcionarios de alto nivel de los ministerios de Defensa y del Interior. Pero sería necesaria una reforma legal para que deje de ser una de las cuatro fuerzas que operan bajo la batuta del Ministerio de Defensa y vuelva a depender de Mininterior, como sucedía antes del 13 de junio de 1953 cuando el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla, la incorporó al Comando de las Fuerzas Armadas.
Como la Policía es un cuerpo armado de naturaleza civil, resulta lógico que sus funciones se ajusten al postulado fundamental bajo el cual nació -la convivencia ciudadana- y no a la defensa de la soberanía nacional, que es responsabilidad de las Fuerzas Militares -Ejército, Fuerza Aérea y Armada. Pero el conflicto interno ha llevado en muchos casos a la inversión de papeles, a que la Policía ejerza funciones de Ejército, y viceversa.
Sin embargo, por ese cambio de misiones y objetivos es que la Policía ha ganado terreno en los últimos años, y que recientes actuaciones, como la captura de 'Martín Sombra' a finales de febrero, la muerte de 'Raúl Reyes' el 1º de marzo, y la desarticulación de la banda de 'los Mellizos', le hayan merecido aplausos y reconocimiento.
Además, su director, el general Óscar Naranjo, es el uniformado más sobresaliente y por eso el Gobierno le delegó la vocería tras el ataque al campamento donde murió 'Raúl Reyes', considerado el golpe más fuerte contra las Farc en toda su historia.
Sin embargo, esos logros también han generado malestar en otras fuerzas que, aunque en público no lo admiten, en privado lo expresan. Algunos generales del Ejército sienten que la Policía debería estar dedicada a combatir la delincuencia común y que les está quitando protagonismo en la lucha armada, que está pisando terrenos que no le corresponden.
A juicio de algunos analistas, el hecho de que el general Mario Montoya, comandante del Ejército, destacara la labor de su fuerza en el operativo que terminó con la entrega de 'Karina', la temida guerrillera del frente 47 de las Farc, demuestra que el Ejército quiere recuperar protagonismo y destacar éxitos operativos. "El Ejército se siente desplazado en algunos temas que siempre han sido de su competencia y una forma de hacer protagonismo es salir a los medios para destacar sus logros contra la delincuencia -le dijo a CAMBIO una fuente del Gobierno-. Y eso es bueno pues hay una pelea sana por ocupar espacios".
Pros y contras
La pregunta es si es o no conveniente que la Policía vuelva a depender del Ministerio del Interior. Expertos consultados por CAMBIO señalan que la idea es buena en principio, pero que es necesario analizar cuándo y cómo hacerlo. Es un debate de largo plazo: las declaraciones del vicepresidente Santos no tuvieron el alcance de un anuncio, sino de una propuesta, y nadie se imagina que un cambio tan complejo se haga durante la gestión del actual Director Nacional.
Algunos sostienen, incluso, que devolver la Policía al Ministerio de la política podría ser inconveniente. Recuerdan lo que sucedió en los años 50, en la época de la Violencia, cuando la Policía tomó partido, y por eso se preguntan si el remedio no terminaría siendo peor que la enfermedad.
El ex director de la Policía, general (r) Rosso José Serrano, señala que en las actuales circunstancias hay que dejar el tema en el congelador, pues los recientes golpes contra las Farc y el narcotráfico demuestran que todas las fuerzas están complementándose y que, por fin, hay una estrategia unificada que está dando resultados. "Por el impulso que ha tomado la política de seguridad democrática hoy no es conveniente una modificación -sostiene Serrano-. La coherencia y la unión de esfuerzos han permitido dar los golpes más importantes al terrorismo y a los grupos ilegales. Entonces, ¿para qué cambiar".
La senadora y ex ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, dice que la propuesta debe ser analizada con mucha calma y que de llevarse a cabo tiene que darse en la etapa del posconflicto. "En este momento sería inoportuno, pues hay operaciones que todas las fuerzas desarrollan de manera coordinada y mover alguna sería contraproducente -dice-. De hacerse, debe ser en una etapa de paz".
Rafael Pardo, primer ministro civil de Defensa, no cree que sea conveniente que la Policía pase al Ministerio del Interior porque está muy politizado. "Lo lógico es crear un Ministerio de Justicia y Seguridad que aglutine a la Policía y los temas carcelario y judicial -sostiene-.
Que se respeten competencias y se imponga la figura de la cooperación entre fuerzas, como ha venido sucediendo".
La propuesta está apenas en proceso de discusión, pero CAMBIO estableció que un comité coordinado por la Dirección de la Policía y del cual hacen parte, entre otros, los analistas Pedro Medellín y Alfredo Rangel, y la investigadora social María Victoria Llorente, se
reúne desde hace un año cada tres meses para analizar el tema. El tema está sobre el tapete y empieza a generar controversia.
HISTORIA
1888: nace la Policía, adscrita al Ministerio de Gobierno, como un cuerpo destinado a mantener el orden y la seguridad pública.
1890: sigue adscrita a Mingobierno, pero es organizada como entidad con la asesoría de Marcelino Gilibert.
1895: es adscrita al Ministerio de Guerra por conmociones internas.
1896: superados los problemas internos, vuelve a Mingobierno.
1953: es vinculada como parte del Comando de las Fuerzas Armadas por el gobierno de Rojas Pinilla.
145.000 MIEMBROS tiene hoy la Policía Nacional. La cifra representa un incremento de 3,2% en el pie de fuerza en el último año.