(Página 1 de 2)
EL LUNES 19 DE MAYO, el médico ginecólogo Eduardo Esquivel le entregó a la Corte Suprema de Justicia un fax que podría poner en aprietos a Alberto Velásquez, ex secretario general de la Presidencia. En el documento, Farouk Urrutia, director de la ESE Luis Carlos Galán del Seguro Social en Bogotá, le confirma a Velásquez que cumplió su instrucción de nombrar a Esquivel como miembro del cuerpo médico de la entidad.
El fax, fechado el 30 de abril de 2005 y al que le fue adicionado el contrato de trabajo, fue enviado menos de 48 horas antes de que la Comisión Primera de la Cámara votara el proyecto que daba vía libre a la reelección presidencial. Cronológicamente encaja con la versión que Yidis Medina dio durante su indagatoria ante la Corte, según la cual el fax llegó a la oficina de Velásquez en la Casa de Nariño cuando un grupo de funcionarios del círculo palaciego le ofrecían 'el oro y el moro' para que comprometiera su voto. Si el documento es auténtico, quedaría claro que el nombramiento de Esquivel hizo parte de las cuotas burocráticas que funcionarios del Gobierno le ofrecieron a la entonces representante a la Cámara por el Partido Conservador.
En cuanto a la versión de Esquivel, salvo por algunas precisiones, coincide en lo esencial con la de Medina. Según el médico no es exacto, como lo afirmó la ex congresista, que él fue despedido del Seguro. Sostiene que como estaba en marcha la reestructuración del ISS, temía por su estabilidad y que por eso habló con la congresista para pedirle que moviera influencias a su favor. Aunque en el fax lo que se menciona es el nombramiento, en últimas es la confirmación de que Esquivel quedaba firme en el cargo.
Esquivel recibió el fax de manos de Medina y lo guardó como quien guarda un pagaré. Ella, a su vez, lo recibió del congresista Armando Benedetti, que esa noche estaba en Palacio entre los funcionarios y amigos del Gobierno que la cortejaban con prebendas burocráticas. Medina aseguró en la Corte que Benedetti le dijo: "¿Sí ve? El Gobierno es bueno y sí ayuda".
La esposa de Esquivel, un oficial retirado de las Fuerzas Armadas, le dijo a CAMBIO que su marido se arrepentirá el resto de sus días de haber aceptado ese cargo. "No le fue muy bien en el sector público y sus problemas comenzaron cuando conoció a Yidis, que lo llamaba tío", dijo.
El mismo día en que Esquivel se presentó ante la Corte, funcionarios de la Procuraduría hicieron copias del expediente con el propósito de documentar una indagación disciplinaria. Según uno de ellos, Velásquez será una de las primeras personas llamadas a dar explicaciones sobre las prebendas burocráticas, prohibidas por el Código Disciplinario.
Habla Teodolindo
Mientras Esquivel daba su declaración en el Palacio de Justicia, Teodolindo Avendaño rendía indagatoria en una sala contigua. El ex representante conservador contradijo la versión de Medina al decir que es falso que él hubiera inventado que un hijo suyo había sufrido un accidente como excusa para ausentarse de la sesión en la que se votaría el proyecto, para afectar las mayorías que horas antes tenían los enemigos de la reelección.
También aseguró que no recibió ofertas burocráticas o económicas, pero aceptó que Medina consignó en su cuenta personal y en la de su esposa más de 200 millones de pesos. Inicialmente aseguró que se trataba de un préstamo para su campaña al Congreso y la compra de un inmueble, pero no supo explicar por qué en lugar de un pagaré firmado por él en calidad de deudor, lo que existe es un documento que lo convierte en acreedor de una obligación por 450 millones de pesos, cuyos deudores son Jorge Luis Escalante Viana y Luis O'meara Rivera, coincidencialmente aspirantes a la Notaría que el Gobierno le ofreció como cuota.
A la misma hora en que Teodolindo rendía indagatoria, dos magistrados auxiliares oían la versión de César Guzmán, asesor de Medina y quien firmó algunas de las consignaciones hechas a Avendaño. Guzmán confirmó que Medina le entregó el dinero y que le pidió el favor de hacer las consignaciones. Aseguró, sin embargo, que no sabía de préstamos para una campaña pero que sí había de por medio el negocio de la Notaría que el Gobierno le había ofrecido a Teodolindo, y que él propuso el nombre de O'meara como candidato para el cargo.
Las golpizas al concejal Bernardo Guerra y a familiares del Gobernador del Cesar lo demuestran.