EL EMBAJADOR DE Estados Unidos, William Brownfield, recibió el lunes 19 de mayo una carta de las víctimas de Salvatore Mancuso en el Catatumbo, Norte de Santander, en la que preguntan cómo pueden acceder a la Justicia estadounidense para que el jefe paramilitar les responda por sus muertos y desaparecidos, cerca de 5.000, entre 1999 y 2004.
La inquietud no solo se debe a que Mancuso salió de las manos de la Fiscalía colombiana, sino a que se desconoce el paradero de algunos comandantes del bloque Catatumbo y a que otros están hoy en la ilegalidad, al frente de las 'Águilas negras'. Uno de ellos es Armando Alberto Pérez Betancourt, 'Camilo', un capitán (r) del Ejército que era considerado la mano derecha de Mancuso en la región y que estuvo al frente de un bloque móvil autor de masacres, desapariciones y desplazamientos en 14 municipios. Abandonó el proceso de paz junto con Vicente Castaño y no se sabe si está vivo.
El otro jefe paramilitar que podría responder por los crímenes es conocido como 'Felipe' y estuvo a cargo del frente 'La Gabarra', responsable de varias masacres y desapariciones en los municipios de El Tarra y Tibú, nunca se desmovilizó y, según las autoridades, hoy es uno de jefes de las 'Águilas negras' en la región. Lo seguían en el mando 'Gato' y 'Tigre', que están muertos.
Por sustracción de materia, solo Jorge Iván Laverde Zapata, 'Iguano', podría contribuir a esclarecer la verdad, pues en octubre de 2007 confesó ante un fiscal de Justicia y Paz en Barranquilla, que el frente 'Frontera' cometió 2.000 crímenes. "Traigo nombres, fechas y lugares de 250 acciones militares -dijo-. Me refiero a homicidios y desapariciones. Más adelante haré entrega de las coordenadas".
Sin embargo, sobre los muertos del Catatumbo solo sabe Mancuso. En enero de 2007, el ex jefe paramilitar reconoció ante un fiscal de Justicia y Paz más de 200 muertes y desapariciones en La Gabarra, El Tarra, Tibú y Cúcuta, denunció nexos con miembros de la fuerza pública y parlamentarios de la región, y prometió hacer mayores esfuerzos para intentar llenar los vacíos de su memoria sobre hechos que vinculan a alcaldes, ex alcaldes, políticos, fiscales, profesores universitarios... Para eso pidió que lo trasladaran a una cárcel donde pudiera estar cerca de los hombres que estuvieron bajo su mando y actualizar la base de datos de su computador que hoy, dos semanas después de ser extraditado, está desaparecido.
"Tratamos de tener claridad sobre cerca de 5.000 muertes -dice Wilfredo Cañizares, de la ONG Progresar y representante jurídico de las víctimas-. No podemos correr el riesgo de que uno de los episodios más cruentos de la barbarie paramilitar quede en la impunidad. Necesitamos saber si, antes de extraditar a Mancuso, el Gobierno llegó a un acuerdo con Estados Unidos para favorecer a las víctimas".
A CUENTAGOTAS
En Medellín, las Madres de La Candelaria viven su propio drama. Diego Fernando Murillo, 'Don Berna', reveló a cuentagotas dónde estaban sus desaparecidos y prometió que luego diría dónde estaba el resto. No lo hizo pero antes de ser extraditado reconoció 67 muertes.
"En un año de versiones libres, por información de los paramilitares, se recuperaron los restos de 35 víctimas pero faltan más de 100 -dice Amparo Mejía, de Madres de La Candelaria-. Muchas madres saben que sus hijos están muertos pero se quedaron a la esperan de que les dijeran dónde los enterraron". Es el caso de Raquel George, de 74 años, que estuvo presente en todas las versiones libres de 'Don Berna' indagando por su hija Ángela Torres, desaparecida en 2001. "Luego de muchos ruegos logré que me reconociera su muerte -dice-. Me quedé sin saber dónde está enterrada".
566 CRÍMENES reconoció Salvatore Mancuso ante el fiscal de Justicia y Paz en las versiones libres.
Un fax podría poner en aprietos a Alberto Velásquez, ex secretario general de la Presidencia.