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EL MARTES PASADO, mientras el país se enteraba de la extradición de los jefes paramilitares, Luis Guillermo Giraldo, secretario del Partido de La U y vocero del comité promotor de la segunda reelección de Álvaro Uribe, asistía en Bogotá a una de las tantas reuniones que todos los días realiza para sacar adelante la iniciativa por la vía de un referendo constitucional. "No podemos distraernos en nada que no tenga que ver con la continuidad de Uribe en la Presidencia", le dijo a CAMBIO el dirigente político. Giraldo aclara que no se trata de una reelección indefinida, como han dicho algunos medios de comunicación. "Es por un período más, que es lo que necesita Uribe para cumplir con el cometido de acabar con las Farc y desmantelar a los grupos paramilitares -asegura-. Esa misión la habrá concluido en 2014 y entonces podremos elegir un nuevo presidente".
Esa es la razón por la cual los promotores de la nueva reelección no solo no quieren "distraerse". Consideran necesario pisar el acelerador a fondo para que la iniciativa no sufra contratiempos políticos o jurídicos. De ahí que le apuesten al referendo popular y no a una reforma constitucional mediante acto legislativo, como ocurrió con la reforma del famoso "articulito" que dio vía libre a la primera reelección, pues este mecanismo no solo no garantiza un trámite expedito en el Congreso, sino porque consideran que le da más legitimidad a la propuesta el hecho de que sea de iniciativa popular.
El Congreso pasa por una crisis de legitimidad debido al escándalo de la parapolítica que tiene empapelados a varios parlamentarios uribistas y, además, el ventilador que prendió Yidis Medina y que ha comprometido a algunos altos funcionarios y ex funcionarios del Gobierno, entre ellos el ex ministro Sabas Pretelt y el ministro Diego Palacio, ha tendido un manto de duda sobre la transparencia de la primera reelección.
El controvertido proyecto de referendo constitucional conocido por CAMBIO busca modificar el inciso primero del artículo 197 de la Constitución Nacional y en su exposición de motivos contempla que "el pueblo colombiano defina si es posible o no que quien haya ocupado por dos períodos constitucionales la Presidencia de la República, pueda ser elegido para un nuevo período". Aunque analistas consideran que se trata de una reforma diseñada a la medida de Uribe, Giraldo sostiene que "se trata de un procedimiento ampliamente democrático y completamente ajustado a la ley".
Paso a paso
El comité de promotores de la reelección fue constituido después de que la Registraduría Nacional avaló las 260.000 firmas que fueron radicadas en marzo y ya empezó la recolección de firmas. Y aunque bastaría el 5 por ciento del censo electoral vigente, es decir 1.403.069 firmas, los promotores son tan optimistas que aspiran recolectar cerca de tres millones en tres meses.
Esto significa que a mediados de agosto presentarán los formularios con las firmas a la Registraduría para su revisión y aprobación, labor que podrá durar cerca de un mes, según cálculos de los promotores. A finales de septiembre o comienzos de octubre, en su calidad de vocero, Giraldo presentará al Congreso el proyecto de ley mediante el cual se convoca a un referendo constitucional y se somete a la voluntad popular el proyecto de reforma constitucional que, por reglamento, debe publicarse de forma inmediata en la Gaceta Legislativa.
El trámite en el Congreso contempla cuatro debates, dos en Senado y dos en Cámara, y para su aprobación requiere de la mitad más uno de los votos del total de miembros de cada corporación. Por ejemplo, en la Comisión Primera del Senado, que tiene 19 miembros, requiere 11 votos y en la plenaria 52 de un total de 102 senadores. Los promotores de la iniciativa creen que esta debería ser aprobada antes de finalizar la legislatura ordinaria, a más tardar el 16 de diciembre, para luego pasar a sanción presidencial.
Cumplidos estos trámites, el proyecto ya convertido en ley pasará a la Corte Constitucional para su revisión. El alto tribunal podría tomarse cerca de tres meses para hacer público su fallo (marzo o abril del próximo año).
El último paso de la iniciativa correrá por cuenta del Gobierno, que expedirá un decreto de convocatoria del referendo, que podría ocurrir en julio o a más tardar en octubre de 2009. El elector tendrá tres opciones a la hora de votar: sí, no o en blanco.
La aprobación de una reforma constitucional vía referendo requiere el voto afirmativo de la mitad más uno del total de sufragantes y que el número de estos exceda la cuarta parte del total de ciudadanos que integran el censo electoral. Esto quiere decir que se necesitan por lo menos siete millones de votos y un poco más de 3,5 millones para su aprobación.
Lea un análisis por Germán Vallejo, abogado y consultor internacional.
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