Yidis dijo que Teodolindo recibió 200 millones por no asistir a la votación de la reelección

La ex congresista Yidis Medina empieza a demostrar que tiene más pruebas que su palabra. Foto: Mauricio Moreno / Cambio

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El ex ministro del Interior, Sabas Pretelt de la Vega, actual embajador en Italia, no las tiene todas consigo. En los últimos días ha llamado con frecuencia a varios amigos en Bogotá y les ha dicho que el escándalo por el presunto ofrecimiento de dádivas a la ex representante Yidis Medina para cambiar su voto a favor de la reelección del presidente Álvaro Uribe está a punto de salpicarlo.  

Las inquietudes no son infundadas pues al autoincriminarse la ex congresista en un delito de cohecho, que implica la participación de dos -el que ofrece y el que recibe- el escándalo llega hasta el Gobierno, que se ha defendido de los graves señalamientos con el argumento de que Medina juró en la Procuraduría que nunca le hicieron ofrecimientos para cambiar su voto cuando el Congreso aprobó la reelección presidencial en agosto de 2004. 

Pero durante las extensas jornadas de indagatoria en la Sala Penal de la Corte Suprema,  Medina ha hecho un minucioso relato de lo que ocurrió entonces y,  lo más grave, es que ha aportado documentos y evidencias que, según estableció CAMBIO, podrían confirmar que se configuró el delito de cohecho.

El miércoles 30, tras superar un desmayo que obligó a suspender la diligencia del martes, ella entregó lo que podría considerarse la prueba reina: las colillas de varias consignaciones de dinero en efectivo en una cuenta del ex representante Teodolindo Avendaño, según ella como para ausentarse de la sesión en que sería votada la reelección.  

Según estableció CAMBIO en fuentes cercanas al proceso, la ex congresista reveló que fueron más de 10 consignaciones por valor de 200 millones de pesos, aportados por un contratista del Estado que utilizó dineros públicos para pagar el favor. Medina dijo ante varios magistrados auxiliares de la Corte, que ella recibía el dinero y luego lo consignaba en la cuenta de Avendaño.

Pero, además, Medina insistió una y otra vez que tanto Sabas Pretelt, como el ex secretario general de la Presidencia, Alberto Velásquez, y en menor medida el ministro de Protección Social, Diego Palacio, le ofrecieron puestos en diversas entidades oficiales a cambio de que votara por la reelección. Velásquez ha guardado silencio y la Casa de Nariño ha insistido en que hubo reuniones con Medina y Avendaño pero que no les hicieron ofrecimiento alguno. 

Entre los palos

Muy distinta es la situación del ex ministro Pretelt, y eso explica su preocupación y las constantes llamadas a Bogotá. Desde hace dos semanas, cuando Noticias Uno divulgó el video con  la confesión de Medina, han ocurrido tres episodios que enredan al ex ministro. 

El primero tiene que ver con su supuesta intervención en el nombramiento de Carlos Correa como gerente de la Clínica Primero de Mayo de Barrancabermeja, ficha de Medina. Al parecer, la Corte tiene evidencias que probarían que Pretelt hizo una llamada telefónica en la que instruyó a un funcionario del sector salud de esa ciudad para  que nombrara a Correa.

El segundo está relacionado con la inesperada aparición en el escándalo del ex viceministro del Interior, Hernando Angarita, quien se reunió dos veces con Medina por sugerencia de Pretelt.  Según el abogado de la ex congresista, Ramón Ballesteros, Angarita le habría ofrecido ayudarle con varios cargos en la Superin-tendencia de Salud, entidad en la que, según él, iba a ser nombrado como cuota de Cambio Radical.

Angarita reconoció las reuniones con Medina y Pretelt dijo que las promovió por "razones de humanidad", debido a que ella le había dicho por teléfono que estaba muy angustiada. Pero lo cierto es que estas reuniones de Medina y Angarita por sugerencia de Pretelt dejan muy mal sabor, pues se dieron pocos días antes de que ella decidiera acudir a la Justicia. El tercer episodio que enreda a Pretelt se remonta a diciembre de 2006. 

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