Mientras deciden si se derriba o no, avanzan obras para mejorar el servicio a los pasajeros.
El 14 de marzo, el vicepresidente Francisco Santos pareció dar por canceladas las inquietudes que habían calentado el debate sobre el destino final del viejo aeropuerto Eldorado. En una conversación con periodistas, en forma categórica dijo: "Se va a empezar la edificación de una nueva terminal y, al final de su construcción, se derrumbará la vieja". Las declaraciones de Santos fueron interpretadas como el espaldarazo del Gobierno a la propuesta de Opaín -consorcio encargado de modernizar la terminal- de tumbar el edificio y construir uno nuevo para atender los vuelos nacionales.
Las aguas bajaron y el debate se apagó, pero el director de la Aeronáutica Civil, Fernando Sanclemente, le dijo a CAMBIO que la decisión de demoler El Dorado no está tomada. "El 14 de marzo lo que se hizo fue suscribir un memorando de entendimiento entre la firma Opaín y la Aeronáutica Civil para revisar la propuesta tentativa de tumbar la terminal -dijo Sanclemente-. No hemos llegado a definiciones".
La propuesta no ha llegado a manos de Aerocivil a pesar de que la fecha de entrega estaba fijada para el 3 de abril, lo que ha sido reiterado en tres cartas enviadas por Sanclemente a Opaín. Según el gerente (e) del consorcio, Mario Dib, la urgencia de demoler el edificio obedece a la necesidad de atender el aumento de pasajeros, que en 2007 fue de 13 millones y que en tres años podría llegar a 16 millones. "Se necesita un aeropuerto para Bogotá y para el país que sea funcional, moderno, que sirva 50 años o más y que crezca a la par con los pasajeros que va a movilizar".
Según Sanclemente, tienen cinco meses para estudiar la propuesta. "Si llegamos a la conclusión de que la propuesta de Opaín genera mayores niveles de servicio, mayores metros cuadrados, entre otras cosas, tomaríamos la definición de tener una nueva terminal, pero si en este tiempo no llegamos a una definición se entenderán frustradas las conversaciones y el contrato se mantendrá como originalmente estaba contemplado".
Mientras tanto, las obras no paran. El 19 de marzo, entregaron la primera de las seis etapas del plan total de modernización y expansión del aeropuerto que, en principio, puede costar entre 600 y 650 millones de dólares y debe estar terminado en 2012.
El consorcio ha invertido 11.000 millones de pesos en 15 reformas, entre ellas la ampliación de 1.250 metros cuadrados del pasillo central, la modernización de los mostradores, un sofisticado sistema de seguridad de equipaje y el nuevo cielo raso del segundo piso. ¿Para qué estas obras si quieren demoler el aeropuerto? "Necesitamos una terminal que, mientras se construye el nuevo aeropuerto internacional, pueda atender el creciente número de pasajeros por cinco años más con óptimos niveles de servicio", responde Dib.
Sanclemente, por su parte, sostiene que los sistemas instalados hasta ahora son rescatables y que pueden ser reinstalados en la nueva construcción.
Mientras llegan a un acuerdo sobre si se tumba o no Eldorado, lo que sí es claro es que las reformas a las que, hasta ahora, ha sido sometido han permitido una mayor satisfacción entre los usuarios y le han dado una cara amable al aeropuerto.
Las obras
El 20 de marzo empezó la construcción de la segunda etapa del aeropuerto, que debe ser entregada el 19 de marzo de 2009 y comprende cinco grandes obras: