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Y otro que vive en una casa de adopción le cuenta, tal vez, a su madre: "Nora, Home: yo David aprendí a sacar mi vida adelante. Le tenía miedo a la oscuridad y a otras cosas, pero ahora soy un hombre valiente. Gracias". Y uno más relata: "A mí me separaron de mi familia y logré estar bien en una fundación intentando olvidar el pasado y portándome bien para que las personas me tuvieran confianza y cariño y pudiera buscar una familia y muchos amigos más".
No faltan cartas de madres abandonadas, como la de intenta que el vínculo del padre con el hijo no se rompa: "Querido Alexánder Ruiz G: Te escribo esta carta para recordarte que no te hemos olvidado. Siete años sin ti han sido llenos de recuerdos (...) quiero que sepas que tu hijo está muy grande y es idéntico a ti (...) Pero no es malgeniado como sí eras tú".
Finalmente, algunas, muy pocas, se refieren al narcotráfico, como la de Ramón Eduardo Toro: "Mi delito es el narcotráfico y concierto para delinquir. He logrado leerme 18 libros los cuales me alejan un rato de este lugar (...) Esta de pronto no se podría llamar experiencia, más bien una pesadilla de la cual espero despertar algún día".
Son 5.384 cartas, 5.384 historias de las violencias que sufren los colombianos. Una muestra significativa de un país al que le falta mucho camino por recorrer para ser una verdadera democracia.
"Mijo lloró en el vientre antes de nacer"
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Historia real de Misael Roa Ruiz
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De un hijo para su 'papy'
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A tí, a quien odio y amo a la vez
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Yo tengo sueños
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Señor creador del universo
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Carta a la persistencia
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Carta sobre mi vida cotidiana y personal
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A mi esposa Jaqueline Corderos
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Teresa de Jesús Guerra Díaz
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De Luisa Fernanda Quicazán
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De Luis Angel Scarpetta
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De Arlen David Cardona
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De Dubian Darío Agudelo
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De Wilmar Andrés Jimenez López
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De Mildred Viviana Aristizábal
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De Diana Patricia Morales
El ataque se vio frustrado cuando deportaron al colombiano encargado de la misión.