Más de 800 familias viven confinadas en Samaniego porque es un campo minado

(Página 2 de 2)

Hoy sus calles de tierra están sembradas de minas y por eso las cinco familias que aún viven allí no dejan que los niños vayan a la escuela o jueguen fuera de sus casas. "Vivo aquí con mis tres hijos en medio de una apretada situación -cuenta Olga Janeth Rodríguez-. Mis hijos no pueden ni siquiera ir a la escuela porque los maestros se fueron cuando el Eln decidió minar el área. Esta guerra nos ha negado hasta el estudio". Tampoco los mayores volvieron a trabajar la tierra y solo en contadas ocasiones se aventuran a ir al pueblo más cercano en busca de víveres.

Promesa incumplida

Todo esto sucede en un municipio que el Eln se comprometió a desminar en octubre de 2006, en forma unilateral y a pedido de la comunidad, durante la cuarta ronda de conversaciones en La Habana.  "Orientamos a nuestros frentes guerrilleros y estructuras que operan en el área que faciliten todas las condiciones necesarias para que el desminado humanitario pueda desarrollarse cabalmente", dijo entonces Antonio García, jefe militar del grupo guerrillero.

Pero Mauricio López, secretario de Gobierno de Samaniego, dice que el Eln no cumplió y que el confinamiento por las minas ha creado una crisis que, con ayuda del Gobierno, intentan superar. "Estamos llevando ayudas esporádicas a desplazados y confinados y hemos avanzado con el Gobierno en la puesta en marcha de un plan para atacar de raíz la situación". Por su parte, el alto comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, quien  está encargado de resolver el problema del minado, sostiene que "hay una actitud intimidatoria del Eln que pretende que el Ejército salga de los sitios hasta donde ha avanzado, y eso no va a ocurrir".

La Corte Constitucional también se ha ocupado del tema. La semana pasada, durante una audiencia pública sobre desplazados, recibió varias denuncias de habitantes de la zona sobre lo que allí ocurre. "La Corte estará atenta para vigilar que el Gobierno cumpla con los compromisos adquiridos y le dé una solución al problema de las minas en Samaniego, que ha llevado a un desplazamiento masivo y a un confinamiento deplorable de esa región", le dijo a CAMBIO el magistrado Manuel Cepeda.

Mientras las promesas se cumplen y llegan las soluciones, los casi 3.000 habitantes de 22 veredas se aferran a Dios y rezan para que las minas no acaben con sus vidas y se ponga fin al conflicto. Quieren vivir en paz. 

LA COCA

El tema de las minas no es el único dolor de cabeza de los habitantes de Samaniego. Los cultivos de coca también se han convertido en una pesadilla para esta región nariñense, considerada estratégica, con salida al Pacífico por los ríos Telembí y Patía. Según las autoridades locales, el municipio tiene cerca de 1.000 hectáreas de cultivos ilegales que mueven al año más de 4.000 millones de pesos.

El Eln y las Farc se disputan el control de los cultivos, porque con  el negocio del narcotráfico aceitan su maquinaria de guerra, una guerra que, en unos casos obliga a la población a desplazarse y en otros a vivir confinados y sitiados por las minas.

Página 2 de 2 « Anterior 12
Publicidad
Enlaces de texo
cerrar