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EL DOMINGO 23 DE MARZO, oculto entre formaciones coralinas, a 200 metros del muelle privado Los Almendros en la isla de San Andrés, buzos de la Policía encontraron un cargamento de fusiles AK-47 envuelto en bolsas y cubierto de grasa para evitar su oxidación. Al parecer había sido descargado días antes por contactos del Bloque Caribe de las Farc.
Un testigo contó a las autoridades que los 10 fusiles fueron el pago por 14 kilos de cocaína, y que los proveedores de las armas tuvieron que devolverse con un lote de granadas y morteros que los compradores no tenían con qué pagar, porque no pudieron mover más cocaína desde el continente. "Los encargados de la operación se encontraron con un bloqueo de buques de interdicción de la Armada, la Policía y la Fuerza Aérea", relató el testigo.
El hallazgo de las armas coincidió con la captura, en aguas internacionales cercanas a Honduras y Costa Rica, de dos barcos pesqueros con más de dos toneladas de cocaína. Las naves, que habían zarpado de Colombia, perdieron el norte tras un largo rodeo para evitar los dispositivos de seguridad montados en San Andrés y Providencia. "Los mafiosos de todo pelambre deben saber que si le apuestan a reeditar su imperio aquí, van a perder la apuesta", le dijo a CAMBIO el comandante de la Policía en la isla, coronel León Darío Villa, para destacar los resultados del esfuerzo hecho para combatir el tráfico ilegal de drogas y armas.
La Fiscalía y el DAS también han mostrado resultados positivos en la incautación de bienes de la mafia. Según la Unidad Nacional contra el Lavado de Activos de la Fiscalía, hasta el 15 de marzo estaban ocupados con fines de extinción de dominio 270 inmuebles, 60 vehículos entre carros y embarcaciones, y sociedades comerciales de fachada, cuyo valor estiman en más de 250.000 millones de pesos.
De ese inventario hacen parte no solo bienes de narcotraficantes tradicionales como Nelson Urrego, dueño del Hotel Internacional Sunrise Beach, y Jesús Amado Sarria, uno de los primeros propietarios del Hotel Aquarium y del Hansa Coral Club, sino empresas y buques pesqueros de una más reciente generación conformada por "ovejas negras" de familias tradicionales como los Archbold y los Bent Williams.
El panorama, sin embargo, no está despejado. Aunque se destaca el hecho de que los índices de criminalidad han disminuido 23 por ciento en los últimos dos años, enviados de CAMBIO a San Andrés comprobaron que, pese a evidencias en su contra, han quedado en libertad algunos narcotraficantes y que los bienes ocupados para extinción de dominio son manejados por familiares o testaferros de los criminales.
Una historia que se remonta al 22 de agosto de 2006 así lo demuestra. Ese día se accidentó un camión en el sector de Back Road, en la zona del viejo San Andrés, y debido al golpe cayeron al suelo unas cajas de baldosa que ocultaban 130 paquetes de cocaína. El revuelo generado por el accidente fue aprovechado por algunos lugareños que recogieron la droga y huyeron, tal vez con la esperanza de hacer su agosto vendiéndola.
Cuando la policía llegó al lugar, encontró al chofer desconcertado junto al camión accidentado y una capa de polvo blanco en el pavimento. "Llovió cocaína sobre San Andrés", escribió entonces el columnista Ramiro Bejarano para describir la escena, y se preguntó si detrás del cargamento no estarían miembros del poder local. El columnista y ex director del DAS acertó en varios nombres, como el de Bernardo Benito Bent Williams, esposo de la entonces candidata y hoy alcaldesa de Providencia, Janeth Archbold Howard.